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Veneno en el alma.

10 Abr

Hace dos años que le doy vueltas a esta entrada, masticándola, rumiando despacio, intentando sin ser capaz de entender.
Hace unos días fue tema de conversación, violencia de genero, violencia, maldad, inentendible…
Es una historia inventada y probablemente no apta para todas las sensibilidades, pero desgraciadamente no es ficción en sí, demasiados casos, demasiadas historias en los telediarios, que se terminan olvidando y repitiendo…

En el telediario los vecinos dijeron que era un tipo raro, solitario. Que siempre pensaron que escondía algo.
Mienten.
Uno de sus amigos también salió hablando, contando un incidente de hace unos años, aunque él no lo recuerda. Pero reconoce que le queda bien la tele. Seguramente en unos días tenga sus cinco minutos de gloria, halando mal de el en algún programa. Siempre fue un tipo listo.
No, no le culpa, aunque escuece, dos días antes tomaban juntos un café… Aunque ahora reniegue de su amistad.
Escuece, no duele, esta insensibilizado, en una bruma extraña. Sabe lo que ha hecho, pero no quiere admitir culpa alguna.
La culpa es de ella, por dejarle, y dañarle y ofenderle. La culpa es del resto, por permitirlo.
El sólo se ha defendido con la única arma que le quedaba.
Y ahora inventan, se esconden tras mentiras para no admitir que jamás sospecharon nada, que jamás le conocieron realmente.

Se conocieron en el instituto, ella era la chica con la sonrisa mas bonita, durante meses el fue invisible, se conformaba con mirarla en la distancia, comérsela con los ojos, y esquivar sus miradas.
No era amor, era deseo, deseo de lo que no se puede poseer, esa necesidad de admirar lo que se envidia.
Y sin embargo un día no pudo esquivar su mirada y ella franca y pizpireta como fue siempre le habló.
Quedaron un par de veces, se hicieron amigos.
No aspiraba a mas, no se sentía merecedor de mas, y en sus oscuras noches odiaba a los otros, a sus amigos, a ese noviete, a su hermana, a sus profesores…
A todo aquel que estuviese en su entorno, a todo aquel que le robara un segundo de presencia.
Y soñaba. Soñaba que el mundo se terminaba y quedaban solos, y la única historia de amor posible comenzaba.
Y soñaba que la secuestraba y la mantenía apresada para siempre…
Suya. Sin que otros ojos pudiesen verla, sin que nadie mas pudiese respirar su aire.
A veces el mundo se para, y se equivoca al volver a ponerse en marcha.
El noviete, intempestivamente rompió su corazón, y su hombro andaba cerca, fue paño de lágrimas, y amigo, y confidente, y en una de esas tardes de lamentos y consuelo adentró en su corazón mediante un beso.
Y siguió con el emprendimiento y rectitud que hacía todo, alma militar, como un trabajo tomado muy en serio, ocupando todos los espacios de su vida, volviéndose presente e indispensable.
Los comienzos fueron bonitos. Jamás osó discutirle, jamás dejo ver la parte menos brillante de su alma, esa parte enferma, que seguía soñando con poseer, con atar, con dañar.
Y terminaron el instituto y como un lazarillo eligió tras sus pasos carrera, y tras sus pasos anduvo y acompañando marcaba territorio al resto del mundo.
La familia de el veía con buenos ojos su relación, la de ella también desde el principio: Ese chico tan atento, y detallista, el que la traía siempre a casa antes de la hora, el que la cuidaba, el que siempre dispuesto con su mejor sonrisa agasajaba a sus padres.
A ella le faltaba algo, le faltaba una parte para entenderle, pero las escasas veces que se planteó dejarle se le dibujó tan necesitado y desprotegido que sintió pena y miedo, y con la comodidad de lo conocido fue olvidando aquellos sueños pasionales adolescentes y se conformó con la facilidad de su relación.
Se acostumbró al vacío.
Se casaron, después de planear durante meses y compraron un pisito en el centro, alejados de ambas familias, donde construir su nido propio.
Y ahí comenzó la pesadilla.
Su nido nació con normas no escritas, malas caras a los compañeros de trabajo de ella, rostros serios a las visitas de amigos de toda la vida, planes improvisados para no estar en casa ante las visitas familiares…
Ella se ahogaba pero el le recordaba que no tenia motivos, que solamente era su mente que inventaba extraños pesares en su feliz vida…
Y empezó a sentirse pequeña, y sola. Muy sola.
Le dejó. Una tarde. Y mientras descargaba su enfado consigo misma y pensaba que tal vez era realmente culpa suya sentirse atada sonó el teléfono:
Sin ti nada merece la pena.
El sentimiento de culpabilidad en la sala de espera del hospital
Un intento de suicidio.
La familia y sus miradas acusadoras.
Y la sensación de sentirse responsable y atada a su vida. La creencia de eso no puede ser amor…
Y pese a todo, calma, vuelta a la normalidad y un embarazo extraño, que no trajo mas que intranquilidad a ella, seguridad a él.
El ultimo nudo, el mas potente.

Un embarazo lleno de miedos. Alimentados por el.
Haciéndole creer que cada paso en el camino era una carrera, que cada movimiento un riesgo.

La maternidad.
El nacimiento de la única persona que hizo que conociese el amor.
Que olvidase los miedos y la intranquilidad.
El único ser que llenaría para siempre todos los huecos de su vida, que la haría grande, importante.
Que daría sol y luz a su existencia.

La paternidad. El germen del peor de los odios, del peor de los celos.
El alimento del miedo mas oscuro y la intranquilidad permanente.
Oscuridad y nocturnidad a su vida.

A ella le devolvió la sonrisa, la belleza, y ese brillo perdido en los ojos.
A el le molestaba su llanto, y su sueño, y su hambre. Ver como alimentaba al pecho a ese pequeño ser le reconcomía por dentro y sentía un robo injusto a su persona.
Ella era suya.
Suya por siempre, nadie podía tocarla, ni amarla, ni besarla mas que el.
Nadie merecía sus besos, ni sus caricias, ni su tiempo.
Odio, resquemor, miedo y dolor.

Se fue alejando, su nuevo instinto le advertía del peligro.
Miraba a su cría y sentía la sombra del depredador cerca.
Su naturaleza, su intuición, todo le instaba a gritar, gritar y salir corriendo lejos de el.
Y se marchó.
Nadie apoyó su decisión, abandonar al hombre de su vida, tan bueno, tan atento.
Y con un bebe de apenas 6 meses.
Pese a todo, pese a todos, había tomado la decisión más importante de su vida, aunque no tenía palabras para explicar su miedo, aunque ningún juez entendió que no quisiese que viera a su hijo.
Aunque cada vez que debía dejárselo o le presentía cerca el corazón se le parase y su razón gritase que corriera.
El, tan buen padre, que todos los viernes venía a ver a su hijo, ella, esa insensata que había roto su familia…
Y así pasaron dos años.
Dos años de tiras y aflojas, de discusiones. De limitar la cercanía y el espacio entre ellos, con el único nexo que les quedaba, su hijo.
Y pese a todo se aprende a vivir con normalidad.
Se aprende a sobrevivir, y a seguir camino.
Y ella se enamoró de nuevo.
Y a el se le cerró la última puerta a la esperanza, la de volver a poseerla.
Y el miedo a la perdida irremisible le cegó.
Y se dio cuenta de que nunca se haría realidad aquel antiguo sueño, el de encerrarla para siempre, como una gema preciosa, escondida a los ojos del mundo.
Y la odió, y a el, por amarla.
Y la odió y a su hijo por ser una parte robada de ella, y su odio se fue volviendo brea e inundó su alma.
Llenándola de ese veneno que siempre mantuvo escondido.
Ensuciando los pocos atisbos de esperanza y verdor que pudiese albergar en si mismo.
Y pensó en matarla, y pasaba los días planificando oscuras torturas para castigar su desprecio.
Lo planeó diez veces, cien, mil… Y con los ojos cerrados sintió con sus manos como su vida se escurría.
Pero su muerte no le llenaba, y seguía planeando una y otra vez como dañarla, hacerla sufrir.
Y llegó el viernes y recogió al hijo de ambos y entonces lo vio, se dio cuenta, se había consumido en el odio, y los celos no le habían dejado ver la mayor verdad.
Su vida le pertenecía, ella era suya, lo seria por siempre, porque le robaría su alma.
Su hijo…
Y supo entonces que ninguna otra acción le haría mas daño.
Ninguna tortura sería comparable a ese dolor…

No le miró a los ojos.
No escucho su última palabra.
Ni tan siquiera se paró al sentir su último aliento.
No le sentía valioso, ni propio, sólo fue la herramienta para llegar y romper su corazón.
La venganza perfecta.
Ya nunca serás de nadie…
No tenia ojos, ni oídos, tan solo odio.

Yacía inmóvil, perfecto y frío sobre la cama cuando la policía llamo a la puerta.
Dos años de vida, perdidos, sin valor para el, extremadamente valiosos para ella.
Y abrió tranquilamente, el rostro sereno.
-Su ex-mujer ha denunciado la desaparición de su hijo, le tenía que haber entregado hace dos días.
-Está aquí. Por qué no ha venido ella?
-Dónde está? Por qué no cogía el teléfono?
-Estaba ocupado.
-Dónde esta su hijo?
En la cama, muerto.

Y ahora desde su celda ve a un policía desconocido en la tele, y a un forense muy famoso que intenta explicar y entender por qué lo hizo.
No se arrepiente.
No siente la perdida de su hijo, no era su hijo, solo un arma contra ella, la mas potente, la mas dañina.
La única que podía matarla en vida.
La única que mantendrá por siempre su vida en la oscuridad.
Que hablen todos ahora, que intenten decir que lo imaginaban, que hablen de maltrato psicológico, que la acompañen al funeral.
Ella será siempre mía, porque soy yo quien ha matado su alma, quien la posee y la mantiene encerrada, apresada en el peor de los infiernos.

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No me pegó nunca…

20 Mar

La violencia de género es una lacra contra la que aún queda mucho por hacer.
El maltrato psicológico es la mas silenciosa de las violencias.
La mas desconocida.

La historia de A…

No me pegó nunca.
Nunca le hizo falta.
Y sin embargo temía sus manos, temía sus ojos, temía su rabia.
Pero no me pegó nunca.

Cuando huí la primera vez, fue lo que me preguntaron:
-Te pega?
-No. Nunca lo hizo.- Pero lo temía, viví esperando ese golpe, esa bofetada, eso… Que hubiese sido el motivo para escaparme.
Pero nunca me pegó.
Y sin embargo nunca nadie pudo hacerme mas daño.
Ni siquiera llegó a insultarme nunca, o a levantarme la voz.
Nunca lo hizo.
Violencia, violencia, violencia.
Esa invisible, la que nadie ve, la que avergüenza contar, la que la familia cree que imaginas, porque el siempre fue un caballero, de los que abren puertas, de los que hablan siempre bajito…
El día que se lo conté a mi madre no me creyó, si ni siquiera le gusta el fútbol, me dijo, cómo puedes hablar así de el? Tienes otro?

Cada día a su lado moría un poco, me empequeñecía y me sumía en la oscuridad, en el miedo.
No me pegó nunca, pero sus NO golpes me rompieron por dentro, me rajaron los cimientos.
Sus palabras susurradas a dos centímetros de mi cara cuando se enfadaba:
-No vales nada, no eres nada…
Se clavaron como estacas en mi pecho y enraizaron.
Ahí siguen.
Consiguió clavarme los puñales de la inseguridad con su menosprecio.
Me robaba valor y yo le creía. Y me sentía culpable por ser como soy, sentía que no le merecía, y el no dudaba en recordármelo a cada minuto.
No eres nada, no eres nadie.
Nadie te querrá nunca

Constantemente criticaba mi aspecto, por no arreglarme, por arreglarme demasiado, por sonreír a otros, por no sonreír a nadie…
Nunca conseguía hacer algo bien, y ese esfuerzo permanente, esa necesidad imperiosa de su agrado, de su satisfacción, me quitaba el sueño.
No sabes cocinar, no sabes limpiar, no sabes planchar…
No sabes nada, eres lerda, inculta…
No opines, no sabes, no molestes…
No eres nada, no eres nadie.
Pensé muchas veces en abandonarle al principio, y muchas veces le amenacé.
Me suplicaba que no lo hiciese, y durante unos días vivíamos en calma, falsa calma…
El tiempo me robó la fuerza ni para pensarlo.
Le creí.
No era nada, no era nadie…
Quién me iba a querer sino el?

Decidimos tener un hijo, lo decidió, y durante meses lo intentamos, cada mes un drama al volver mi menstruación:
-Ni para eso vales, hasta la naturaleza sabe que no debes perpetuarte.
Nos separamos poco a poco de la familia y los amigos, aunque siempre eran escusas mías, cuántas veces escuché decirle a mi madre por teléfono, otra vez esta rara y no quiere ir a veros…
La soledad se convirtió en mi más íntima amiga.
El embarazo llegó, meses de calma, de consuelo, habría cambiado?
Y mi hijo nació, y entre reproches inicié mi maternidad…

No sabes, no te esfuerzas, lo haces mal.
El pecho fue un camino de espinas…
Por qué no te esfuerzas? Por qué te quejas? Te duele porque no quieres alimentar a tu hijo, mala madre, tu cuerpo te castiga…
Criticaba cuando le vestía, porque lo hacía mal, si le tenía en pijama, si le bañaba por la mañana o por la noche.
Si lloraba…
Llegaba y obsesivamente le cambiaba el pañal. La primera vez que se escoció: Está sucio, no le quieres, no le cuidas.
Mala madre… Esa noche me planteé el suicidio.
Y algo revivió en mi.

Huí.
Sin mirar atrás.
Con mi bebé en brazos.
Aún huyo.
Nunca dejaré de hacerlo.
Aunque sepa que ya no me puede dañar.
Aunque sepa que nunca mas volverá a acercarse a mi.
Pero mientras viva, le temeré, temeré que le mire, que le enseñe a odiarse, que le enseñe a morir hacia dentro…

 

Temeré cada vez que se lo lleva, cuando altivo me mira desde la ventanilla del coche, porque sabe que aún es dueño de mis pesadillas…
Esas que no llegan cuando está junto a el, porque me roba el sueño.
El sueño y la cordura, saber que la ley no nos ampara, que el sigue siendo su padre, aunque yo sepa de lo que es capaz…

 

El número de víctimas de violencia de género con orden de protección o medidas cautelares inscritas en el Registro del instituto nacional de estadísticas del año 2013 fue de 27.122 mujeres.
En el año 2014 51 mujeres perdieron la vida víctimas de la violencia de género
Se desconoce el numero de mujeres que no denunciaron, o que no fueron inscritas.
Se desconoce el numero de mujeres víctimas de violencia psicológica.

violencia

Esa Puta es mi hija…

25 Feb

Jalean.
Insultan.
Denigran.

Puta. Puta. Puta.

Una mujer ha sido víctima de la violencia de genero, víctima de su pareja, de la persona que debía amarla y respetarla. Una mas.
Víctima… y cientos de verdugos jalean, y gritan que lo merecía, merecía sus golpes, merecía sus puños.
Valiente, por pegarla.
Gritan Puta.

Miro a mi hija, jugando en la alfombra.
Y si fuera ella?
Me pongo en su piel.

Soy su madre, y escuchar como cientos de personas insultan a mi hija tras haber recibido una paliza por el hombre en quien confiaba me parte el corazón, me desgarra, me mata.
Y es que cualquiera que dañe a mi hija me daña a mi, me rompe, me deshace, me destroza…
Y no puedo entender como la carne de mi carne es merecedora de tanto dolor, de esa humillación, y el corazón se encoje, se me raja y seca.
Mi hija. Aquella que nació de mi vientre, la que se alimentó de mi pecho, la que creció en mis brazos…
La que tu maltratas y humillas, y vosotros descarnáis públicamente y pisáis sus trozos doloridos…
Los que gritáis: -No fue tu culpa…- Pero si tus puños, tu desprecio, tu rabia.
Esa puta es mi hija y ayer la amabas.
Esa puta es mi hija y la amaré siempre.

Soy su padre.
El primer hombre al que amó, ella es mi hija. Y tu le pegas y vosotros le insultáis
Mancilláis aquellas coletas que reían al viento, aquella niña que corría delante de mi, mi pequeña.
La que de mi mano se fue contigo, confiando en que sería protegida y amada como yo lo haría.
Y moriría por evitar su sufrimiento. Y muero viéndola sufrir.
Y mis cenizas reclaman cuando escucho que merecía tus golpes…
Esa puta es mi hija y ayer tu también la amabas.
Esa puta es mi hija y la amaré siempre.

Soy su hermano.
Aquel que desde pequeños compartía penas y alegrías, aquel que fue partícipe y confesor de vuestro amor, aquel que curó y lloró junta a ella las heridas infringidas por tus golpes.
Aquel que deseó matarte y cuyos puños quedaron encerrados en los bolsillos, ungidos de rabia cuando vi su cara amoratada, cuando sus lágrimas se desbordaron en mi hombro.
Tu, aquel que debía amarla sobre todas las cosas, con quien había soñado futuro, tu, que tras pegarla y humillarla, te jalean, porque tu destreza con un balón vale mas que su vida, mas que su dignidad.
Vosotros que justificáis la violencia, sin saber, pobres, que seréis pasto de ella.
Porque tarde o temprano, alguien en algún sitio justificara esos puños en el rostro de vuestra madre, de vuestra hija, de vuestra hermana…
Esa puta es mi hermana y ayer la amabas.
Esa puta es mi hermana y la amaré siempre.

Soy su hijo, ese que aún no ha nacido, ese que lloraría junta ella cuando tu le golpearas, ese que desde su vientre te temería y odiaría por no amarla.
Tu hijo. Tu futuro pretérito.
El que crecerá creyendo que merecía tus golpes, que el mundo es así, que así funciona.
Y entre golpes e insultos , cerrará el circulo, el que pegará porque lo habrá aprendido de ti.
Tu reflejo. Tu vergüenza. Tu conciencia.
Esa puta será mi madre y ayer la amabas.

Soy ella.
No, no merezco tu golpes.
No merezco vuestros insultos.
Si fue tu culpa.
Esa puta a la que gritan soy yo, y ayer me amabas.
Cómo pudieron tus puños lastimarme?

Hoy somos todas una.
Hoy todas levantamos la voz para gritar muy fuerte. NO.
No merecemos vuestros golpes.
No merecemos vuestros insultos.
No, no es nuestra culpa.
Solo tu, en tu mano, tenías la llave. Sólo tu podías parar los golpes.
Hoy esos golpes se revelan y entre gritos y cánticos vuelven para escupiros a la cara.
Y en cada casa, en cada hogar de aquellos que gritaban, una mujer, tal vez su madre, tal vez su hija, le mire a los ojos, y sienta repugnancia.

Esa puta es una mujer, y es hija y es hermana y madre y amiga…
Porque todos los que estábais en ese campo sois maridos, compañeros, padres, hijos…
De putas?
NO.
De mujeres.
Porque ninguna mujer merece vuestros insultos, ni vuestros golpes, porque ninguna mujer, ni hija, ni hermana, ni madre lo merece.
Mi hija no lo merece.
Mi hija no merece encontrarse con un tipo como tu.
No merece crecer creyendo que es normal amar a golpes.
No merece crecer creyendo que lo normal es hacer un minuto de silencio por cada victima
Quiero creer que en mitad del silencio, nadie gritará, se lo merecía, porque era una puta.

Un minuto de silencio por todos los maltratadores, por todos los que los justifican, por nosotras, por nuestras hijas…
Que el silencio os aísle y os desprecie.
Que el silencio os grite, os violente y os duela.

violencia

Criar a golpes…

20 Feb

Para D, para I, para N, para M A, para T. Amigas, compañeras, confidentes.
Porque la vida os ha siga compensando con toda la felicidad que merecéis.
Porque ellas no creyeron en vosotras pero el mundo si.

Helena fue criada a hostias.
Crudo verdad? Pero real. No hay adornos.
No pertenecía a una familia en situación desesperada, ni con una baja formación, simplemente en su casa los golpes eran el pan nuestro de cada día. Se crió a hostias, y a hostias creció, sabiéndose diferente, sabiendo que no asumiría el papel de su madre cuando creciera.
Aprendió de su imperfecta humanidad de la forma mas simple, no queriendo ser como ella.
Se juró con apenas ocho años que jamás consentiría en sus hijos lo infligido en ella, lo juró sobre su cuerpo herido y amoratado, lo juró sobre las marcas de los puños en su piel.
Lo ha cumplido, se afana cada día por hacerlo. Se esfuerza para dar a sus hijas el amor inmenso que merecen, con ahínco acalla al monstruo heredado que habita su alma y que estalla incontrolable sin previo aviso.
Se castiga enmudeciendo su tristeza para no parecerse a ella. Para no dejar la impronta de su historia familiar marcada en la biografía de sus hijas.
Se empeña en darles una infancia, la que nunca tuvo.
Su infancia robada.

Una infancia llena de miedos, gritos, insultos, golpes, humillaciones.
Donde con una mirada se podía saber si la tormenta era inminente.
No hacían falta motivos, el motivo era simplemente ella. Una niña nacida y no deseada en un hogar roto por el alcohol y la desdicha.
Crecer sabiéndose distinto, sabiéndose sucio, grotesco, tonto. Sabiendo que no sería nada, que no valía nada, porque creía cada dolorosa palabra dicha por su madre, adjetivos brutales hacia un niño, crecer entre palabras que apuñalan.
Comer entre golpes y a fuerza de amenazas, con miedo y dolor, aún hoy es incapaz de no terminar un plato, la sombra de su infancia le persigue.

Las marcas aún perduran en Helena.
Algunas son muy evidentes, cicatrices que se disfrazan de marcas infantiles, con historias inventadas y a fuerza de repetir creídas.
Impresiones en la piel con dobles historias, porque explicar en voz alta las señales infringidas es humillante y doloroso.
Las victimas son doblemente dañadas, cuando sangran, y cuando la sociedad acalla un tema tabú, una historia avergonzante con la que vivir a escondidas.
Las otras heridas, las que más duelen, las que aterran, las que a diario se esconden en los rincones para recordarle su mísera realidad perduran sangrantes. Esas que rompen el alma cuando se gritan.
Esas no se curan, no se cierran, le producen apatía, tristeza, inseguridad y timidez. Alimentan su ira y proyectan sus sucios dientes a menudo sobre su existencia. Esas a las que amordazar con el yo interno para superarlas y no dejar que se hinquen sobre su descendencia. Si el ser que biológicamente debiera quererte y protegerte dedica su vida a matarte a diario, como creer en el resto de la humanidad?

Crecer a golpes por hablar, por caminar, por jugar, por mirar.
En silencio y con la mirada al suelo, rezar para que acabe la hora, esa aciaga en la que estar en el punto de mira.
Vivir en mitad de una tierra adicta a los terremotos, donde una mañana puede ser motivo de disputa, una comida, una tarde, después del cole, una noche antes de acostarse…
No hay reglas, el odio habita en cada rincón de la casa y cualquier momento es idóneo para la guerra sin cuartel.
Porque eso fue su infancia, una guerra, a la que sobrevivir batalla tras batalla, día tras día. Cenizas sobre las que emerger una adolescencia, difícil y traumática.
Tierra quemada en la que enterrar recuerdos y momentos, palabras y golpes.

Criados a hostias, entre violencia e indignidad.
Flores hermosas pero venenosas, que en el cenit de su vida vivirán con miedo para no ser como ellos. Para no emponzoñar con su veneno a lo mas hermoso de su existencia.
Vivir con temor de repetir su historia.

Tras una reprimenda o unos golpes, siempre surgía esa frase hipócrita , falsa y sucia, lo he hecho porque te quiero.
En nombre del amor se lavaba las manos o se escondía tras ese corrupto refrán, “Quien bien te quiere, te hará llorar”, el engaño sin sutilezas probablemente inventado por algún inhumano progenitor.

El amor no se esconde tras bofetadas ni insultos, el amor no es refugio de golpes ni de reprimendas sangrientas, ni en magulladuras, no se haya en las lagrimas, ni en los morados.
El amor no habita en los puños.

Maternidades violentas: tener un hijo al que matar un poco, día tras día, durante el resto de su vida. Porque una infancia desgraciada, no tiene cura. Lo único que podrás durante el resto de tu vida, es mantenerte a flote, borrar en tu mar lo inadmisible y convertirlo en lagunas lejanas, olvidar.
Olvidar como si la mente fuese una gigantesca e imperdonable goma de borrar.
Nunca despertarás en una mañana en la que creas en ti mismo, porque ellos nunca creyeron.
Jamás superarás el temor de despertar siendo otra vez un niño, y ver el rencor en sus ojos, el miedo a su injusta ley, y su mas injusto castigo.
Como una madre no puede amar al trozo de si misma que regala al mundo?

En nombre del amor…, solo mentiras de un amor guerrero y disonante. El amor jamás va unido a la rabia y al dolor. El amor a un niño ha de ser algo puro y limpio.

Todos los que amen violentamente expiarán sus culpas en la desdicha del desprecio de sus hijos. En el desamor.

Decálogo de buenas prácticas para violadores…

19 Ago

Decálogo de buenas prácticas para violadores…

El punto primero y de hecho debiera ser el único es NO VIOLARÁS bajo ningún concepto, a ninguna mujer ni ser vivo sin su expreso consentimiento de mantener sexo contigo.
Pero como es evidente que esta norma pasa por ser obvia y no se sigue -basta ver las noticias-, la dejaremos solo figurativamente.

Estimado violador :

Aquí tienes los diez puntos básicos de buenas practicas.

·Provéete de un silbato, así cuando sientas la necesidad de violar, veas una mujer y sientas el inherente apremio de tener sexo violentado y sin consentimiento podrás silbar y silbar y el resto del mundo podrá acudir en tu ayuda para maniatarte y contener tu locura transitoria, a la par que servirá de aviso a las mujeres que te rodeen para alejarse de ti

·Cierra las cortinas de tu casa, tinta los cristales de tu coche y usa gafas de sol extremadamente oscuras para no tener tentaciones visuales. Recuerda que las mujeres se ponen escotes, se maquillan y visten como les da la gana(Igual que tu) y que el problema lo tienes tu, por lo tanto no pidas que alteren sus conductas a causa de las tuyas.

·Viste adecuadamente, también en verano, utilizando ropa de abrigo y en cantidad, varios calzoncillos, dos o tres pantalones(con las cremalleras previamente cosidas), camisas largas, abrigo…
Así cuando sientas la tentación te será difícil desnudarte y darás tiempo a tu victima de salir corriendo.

·Evita utilizar autobuses, son muy peligrosos pues están plagados de mujeres solitarias volviendo de sus trabajos o simplemente viviendo sus vidas.

·Puedes ponerte piedras, garbanzos o lentejas en los calcetines, no son cómodos para andar, pero te recordarán a diario que no debes ser un monstruo y te ayudarán en el caso de necesitar salir corriendo detrás de tu víctima, ya que te ocasionaran múltiples molestias y dolor y dará ventaja a la mujer a la que persigas

·No montes en ascensores, así evitaras cruzarte con mujeres, mejor sube y baja las escaleras, y hazlo repetidamente cuando te entren ganas repentinas de cometer barbaridades

·No pasees por zonas tranquilas y solitarias, ni de día ni de noche, recuerda que las mujeres son entes libres que habitan todo tipo de entornos, así que si no vas a poder resistir tus impulsos, mejor no vayas.

·Si vives solo, sobretodo en edificios de apartamentos pon un cartel en tu buzón -AQUI VIVE UN VIOLADOR- avisando así a tus vecinos. Colaborarán manteniéndose a salvo y manteniendo tus impulsos a raya.

·Evidentemente si necesitas de este decálogo para vivir estas enfermo, muy enfermo por lo que has de buscar ayuda inmediata de profesionales. O bien estás loco, con lo que también necesitaras ayuda profesional.
Piensa que gustosamente esta sociedad esta dispuesta a pagar cualquier tratamiento médico o psiquiátrico que precises.
De hecho y pensando en la crisis, nos sale mas a cuenta que pagarte una investigación policial, una detención, un juicio, unos años de cárcel y una rehabilitación. Además de ayuda psicológica de por vida a tus víctimas, porque tarde o temprano tu saldrás y harás borrón y cuenta nueva, pero ellas tendrán una herida imborrable en el alma que no merecen.
Así que piensa en todos y acude a tu centro médico mas cercano inmediatamente!

·Por último y por si los otros nueve puntos no han calado en ti y no han servido para que no cometas otra violación mira a tu víctima a los ojos, observa sus rasgos y dale conversación para ponerle alma y humanidad al trozo de carne y sexo que tu ves.
Porque ese ser al que intentas violentar es un ser humano, y si has llegado hasta aquí es obvio que es mejor humano que tu, con tus mismos derechos, con una vida, con el merecido respeto y derecho a elegir cuándo y con quién mantener sexo.
En este momento tu sólo eres un despojo pútrido y maloliente, así que para y trata de correr, huye de ti mismo, porque si sigues adelante nada ni nadie podrá jamás devolverte la humanidad, serás solamente un monstruo, y no habrás merecido ser creado en el vientre de una mujer, de hecho no eres merecedor de ser el fruto de ningún vientre, ni animal, porque ni siquiera un animal te merece como fruto.


 

 

Mujer.

Sólo tienes un deber, gritar bien alto, a diario, que eres libre, libre de vestir como te de la gana o de no hacerlo si no te apetece, libre de pasear y vivir por donde quieras con el derecho de no sentir miedo, ni vivir asustada.

Tienes la dicha de haber nacido libre y así debes sentirte en todo momento, sin que ningún hombre, mujer, organismo publico o privado, país o religión te hagan creer lo contrario.
Desgraciadamente existen personas enfermas o con una educación o cultura deficitaria y misógina que te consideran inferior, que te creen mero objeto. No los creas!
No te sientas culpable!
Educa a tu entorno y familia haciéndoles ver lo equivocados que están al respecto.

Tu sexo es tuyo y es tu obligación y derecho elegir que hacer con el, disfrutarlo si quieres, mostrarlo o esconderlo a tu elección, cederlo a terceros para tu disfrute si te apetece y en definitiva, utilizándolo como una parte mas, necesaria y maravillosa de tu cuerpo, no permitas que nadie te ha creer lo contrario.
Tu clítoris es tuyo, como tu lengua, tus dedos o tus orejas, un apéndice mas de tu existencia.
No permitas que te sea robado, ni que se lo roben a tus hijas.
Si Dios, tu Dios o el Dios de alguien, la naturaleza, el cosmos o la evolución no quisiera que lo tuvieses no te lo habrían puesto.
Y si alguien pretende convencerte de su inutilidad o de la monstruosa utilidad que supone darte placer con el huye despavorida lo mas rápido que puedas

 

Recuerda que en caso de violación de cualquier tipo incluyendo tocamientos, palabras soeces o acoso la culpa, nunca, nunca, nunca es tuya.
No permitamos que culpabilicen a las víctimas, porque son eso, víctimas.
Si culpabilizas a la víctima de una violación te estas haciendo cómplice y dando consentimiento a la misma.

Mi hijo. Tu hijo. Nuestros hijos. Los hijos de todos…

26 Ene

Mi hijo. Tu hijo. Nuestros hijos. Los hijos de todos…

Di NO a la violencia infantil es un carnaval de blogs Creado por Mamá es bloguera y Princesas y princesos que se inicia con la intención de resaltar y mostrar nuestro rechazo a este tipo de casos. Desde desapariciones de menores, asesinatos, golpes… cualquier tipo de violencia hacia estos pequeños seres indefensos y libres de toda culpa

Escuchamos las noticias en televisión, en la radio, por las redes sociales, algo tan brutal y horrible como desapariciones de menores, asesinatos de niños, bebes, maltrato, prostitución infantil… Sin embargo y precisamente por esa aparente normalidad que se está dando desde los medios y por la naturalidad con que convivimos con ello nos estamos deshumanizando y dejan de ser portada a las horas, para ser un suceso más, para convertirse en un nombre más en la lista de atrocidades cometidas por el hombre. Para ser un breve de páginas centrales y pasar desapercibidos entre noticias sobre corruptelas y deportes.
Como madres en muchos casos evitamos el conocimiento de estos casos, porque leer o pensar en la capacidad de una persona de matar a su propio hijo, al fruto que ha llevado en su vientre, o al bebe esperado y luchado tras una larga espera llena de burocracia nos supone un dolor tan íntimo e inconmensurable que se nos hace más fácil mirar a otro lado. Como madres el conocimiento de la existencia de redes de prostitución, de pederastia nos supone un terror especifico que a veces preferimos obviar, pensando que no nos puede tocar.
Porque nadie que yo conozco no se indigna con estas noticias, nadie puede dejar de sentir como la más absoluta oscuridad tiñe el mundo cuando muere o desaparece un niño indefenso.

Esta es una iniciativa, no para dar más pábulo o notoriedad a este dolor, sino para dar voz y medios entre todos para en la medida de lo posible evitar nuevos casos. Porque SI podemos, porque SI depende de nosotros. Concienciar a todo el mundo de ante la sospecha denunciar, tomar cartas en el asusto, buscar ayuda, porque todos somos tíos, abuelos, vecinos, maestros, mamas del parque, cajeras del supermercado, usuarios de transporte público, viandantes… que ante ciertos comportamientos podemos pedir calma, hablar, mirar, actuar…

Estoy cansada de noticias atroces acompañadas de opiniones de sospecha anteriores al hecho, de personas que vieron comportamientos extraños, que escucharon a diario gritos, que vieron bofetadas… no hablo de criminalizar distintas opciones de crianza, pero estamos de acuerdo todos en que hay acciones que no son coherentes. Que a un bebe no se le pega, nunca, bajo ningún concepto. Un bebé con huesos rotos ha tenido que llorar, y mucho. A veces bastaría una mano amiga que preguntase a esa madre por su soledad. Que no admitimos insultos, ni vejaciones, y en caso de saberlos, escucharlos y no hacer nada, nos convertimos en cómplices. Que hay una línea bastante visible de lo que puede ser un enfado o una pérdida de nervios a un maltrato o a un comportamiento claramente perturbado.

Queremos que todos seamos parte implicada en desapariciones incomprensibles de niños y adolescentes, que atajemos de raíz cuando sospechemos de prostitución, cuando creamos que un niño o un adolescente puede estar en peligro, cuando creamos que es un establecimiento puede darse el caso de ser punto de venta de sustancias ilegales, que no miremos a otro lado, porque ese hijo no es nuestro, pero es el hijo de alguien, y es quien tiene la llave del futuro.
Esta es una iniciativa no para proponer programas televisivos que se alimentan del dolor, el sentimentalismo y las noticias carnosas para mejorar sus rankings, sino una propuesta para implicar a todos, para cambiar la mentalidad y volver a la de hace unos años en las que todo eran redes, donde todos cuidaban de todos, donde nada ni nadie pasaba desapercibido. Con nuestras armas, un mundo conectado por todos los medios, donde no existen las distancias y sin embargo perdemos el contacto y la cercanía con los que nos rodean. Aunar lo antiguo con las maravillosas tecnologías de que disponemos.
Implicarnos. Compartir. Actuar.

Desde aquí os pido, simplemente que pongáis voz, que os unáis a nosotras, a dos madres que aunque lejos en distancias nos sentimos muy cerca en sentimientos.
Por mi hijos, por tus hijos. Por nuestros hijos. Por los hijos de todos…