Tag Archives: mujer

Hoy es uno de esos días…

28 Mar

Hoy es uno de esos días.
Un día en el que te supera el trabajo, y la vida, siempre corriendo.
En el que le has levantado la voz, y sin razón le has reñido porque estás cansada.
Uno de esos días en los que el agotamiento te ha hecho estar con la mente lejos, mientras le ayudabas con los deberes, en que estabas sin estar, y el lo ha notado y has visto sus ojos tristes.
Hoy es uno de esos días en los que has echado de menos un rato para ti, y tras el segundo -Qué tal?- has dejado volar tu imaginación mientras el seguía hablando sin que nadie le escuchase.
Y sabes que se ha dado cuenta, porque su silencio ha sido el grito redentor, con el que regresar a tu cuerpo.
Con el que darte cuenta que sus pequeños pesares son grandes e importantes, y que tu también necesitas que te escuchen…
Hoy es uno de esos días en los que te has agobiado poniendo lavadoras mientras se calentaba la leche de su merienda, te has saltado el baño y le has mandado a la cama sin cuento con un beso rápido en la mejilla.
Y ahora cansada, todo recogido y en orden, has notado el vacío en el sofá y le has echado de menos y ansías que se despierte para pedir agua y darle un abrazo…

Hoy es uno de esos días.
Y aún no has hecho la comida de mañana y te siente culpable, porque una noche mas, has puesto pizza de la sección de congelados, aunque le hayas explicado cien veces los beneficios de la comida sana.
Culpable una vez más, porque no tienes tiempo para planchar y su camiseta mañana será la confesión de ello. Y aunque sabes que a nadie le importa, a ti si.
Hoy es uno de esos días en los que en el trabajo todo salió mal.
Y tarde. Y con todo a medias debiste salir corriendo porque tu hijo te esperaba en la puerta del colegio, solo, bajo la lluvia.
Y mientras lo piensas una lágrima se escurre por tu mejilla, por el y por ti. Porque aún tienes su imagen grabada en tu retina, solo bajo el alero para no mojarse, y por ti, porque sabes que mañana será peor el día, deberás recuperar y nadie entenderá que no podías dejarle más tiempo esperándote, que no te puedes permitir relajarte y aguantar un rato mas en la oficina, ni hacer sobremesas después de las reuniones, ni cañitas a media tarde, ni cenas los viernes…

Hoy es uno de esos días, en los que te das cuenta de lo difícil que es todo, de todo lo que te queda por hacer, de todo lo que te pierdes mientras te enfadas contigo misma
Hoy es uno de esos días, en los que cuando te vas a la cama pasas por su cuarto a arroparle y se despierta, y te abraza y te dice:
-No te preocupes, te quiero.
Y te vas llorando a dormir, porque no concibes en un mundo justo que un niño de 8 años consuele a su madre y se conforme con las migajas de su tiempo, con el tiempo sobrante tras terminar su trabajo, y la casa y los deberes, y la cena, y la comida del día siguiente, y esa compra apresurada en el súper, y ese salto a la farmacia para buscar vitaminas que te hagan mas largos los días.
Y mientras él crece, y nunca volverá a tener 8 años, ni querrá jugar mañana de nuevo con su tren y contigo, y mañana crecerá y ya no querrá que le ayudes con los deberes, ni tendrá ganas de contarte que hizo ayer en el recreo, ni querrá que conozcas sus secretos…
y El tiempo pasará y no reconocerás a la mujer del espejo, ni a ese adolescente guapo de su lado.
Respira, mírate. Vuelve a su cama y abrázale.

Y mañana edúcale.
Edúcale para que crea en la igualdad, para que crezca sabiendo que cuando sale de casa el mundo se ha de regir por las mismas reglas, que aprenda que compartirá espacio, y tiempo, y trabajo con mujeres como tu, y que merecen el mismo respeto y las mismas oportunidades y obligaciones.
Edúcale para que eduque a sus hijos a no concebir diferencias.
Edúcale para que aprenda que la implicación de su padre no es excepción.
Edúcale para que respete por igual sin importar el sexo.
Porque en la educación está el futuro, porque los hombres conscientes de hoy han de ser mayoría mañana, porque solo el día que para el sentir universal los hijos, y la casa, y los deberes sean obligación y deber de toda la familia y no sólo de las mujeres la conciliación no será posible.
Edúcale, para que eduque a sus hijas, y les haga saber que no son las herederas de las tareas del hogar, ni de la plancha, ni de las lavadoras, Edúcale para educar en igualdad.
Y edúcate…

Yo soy superwoman…

17 Mar

Yo soy superwoman…
Y además no tengo abuela, diréis, pero si la pobre siguiese viva me lo diría, eres Superwoman nena! Además de guapa y lista, claro!
Hoy yo soy Superwoman, y tú, y tú, y tú también.

Hoy he salido de casa dejando vestido a mi retoño, medicado a mi bebe, arropado a mi niña…
En el trabajo he hecho inventarios, pedidos, hablado con proveedores, organizado…
Para volver corriendo a saltar de planta en planta del ambulatorio del barrio con mis dos hijos enfermos, durante tres horas, para a la carrera volver a casa, limpiar un par de vómitos, cambiar pañales e ir a recoger al grande, sin comer, porque no me ha dado tiempo.
Volver, dar de merendar a los que aceptan sólidos, sueros a los que no, e intercambiar un hola y adiós con mi marido por el pasillo mientras me volvía a trabajar el segundo turno de mi jornada laboral.
Y aquí estoy, después de llegar a las 21,30, cenar, baños, uñas, pijamas, mimos, y alguna teta, que hasta me he dado el gusto de ver el capítulo de “The walkind dead”, que aún me queda un lado friky que debo cuidar un día a la semana.
Acabo de terminar de organizar el trabajo de mañana y revisar facturas de nuestro pequeño negocio, porque además de un trabajo por cuenta ajena tenemos otro propio, y necesito gritarle al mundo, que sí, hoy yo soy una Superwoman, y aunque no pueda con todo, lo intento!!!

Aunque mi plancha no me conozca, y las pelusas campen debajo de las sillas, soy una Supermujer!!
Aunque siempre tenga pendientes seis lavadoras, y haya días es que las toallas haya que buscarlas en la secadora y no conozcan su estantería
Y me lo digo yo porque nadie me lo va a decir. Soy una Superwoman!!
Aunque necesite hace meses un repaso a mis cejas, y haga mil que no voy de compras sin mirar tallas infantiles, y ya no recuerde lo que es una cena romántica sin niños.
Soy una Superwoman!!
Aunque en el fondo de la nevera haya un yogurt disecado y un tesoro entre los guisantes y los cubitos de hielo del congelador…
Soy una Superwoman!!

Y tu también eres una Superwoman!
Y te lo digo a ti, si a ti que me estas leyendo, porque seguro que tu día también ha sido para no olvidar, y has hecho tantas cosas que has perdido la cuenta, pero aquí sigues…
Al pie del cañón, como la tía increíble que eres!

Y te lo digo a ti Isa, que llevas todo el día bregando con tus princesas, consolando llantos, cambiando pañales, arreglando la casa, y viviendo la mitad del día en coche con idas y venidas al cole… Hoy eres mi Superwoman.
Y te lo digo a vosotras Tere y Aina, con vuestro ajetreo y vuestra falta de tiempo y vuestros niños, y vuestras tiendas, y vuestras casas, porque vosotras podéis, lo estáis haciendo y cada día mejor!
Y te lo digo a ti Lydia que te levantas a las cinco y media de la mañana, comenzando antes que el sol para terminar el día a carrera limpia y disfrutar un rato de tus nenas,
Y te lo digo a ti M José que entre risas siempre estas pendiente de tus hombrecitos, y no te da la vida para seguirlos y trabajar y estudiar… Pero lo haces!
Y te lo digo a ti Bea, con tu recua y tu negocio, y tus mil proyectos, y tu casa. Increíble todos los días.
Y te lo digo a ti, si tu, mujer, madre, trabajadora, dentro y fuera de casa, o sólo dentro, o sólo fuera, o esa que trabaja desde casa entre pañales y juguetes, o la que estudia o lo intenta con la música de fondo de “Dora la exploradora”, porque eso termina siendo nuestra vida un camino cuya meta parece que nunca alcanzamos.
Trabajo, colegio, tarde de limpieza…
Trabajo, supermercado, tarde de deberes…(El soniquete de Dora lo ponéis vosotras)

Y sí, somos Superwomans, aunque nos emperremos en quejarnos y decir lo malas madres que somos, y que no llegamos a todo lo que quisiéramos, porque no llegamos, pero y qué?
Por qué ponernos metas tan altas e inalcanzables?
Llegamos a diario al trabajo, y a medio alimentar decentemente a nuestra familia, y a escuchar los sinsabores del cole, y acompañar a extraescolares y cumpleaños, y a parques, y a hacer deberes, y a coladas y cenas, y es increíble!!!
Y si os juzgna o no os hacen sentir las grandes mujeres que sois…
Mandadles a la mierda! Con todas las letras!
Y alguien debiera decirnos mas a menudo que somos Superwomans, qué coño! Somos la leche!
Y sí, ellos también, pero hoy es el día de las chicas!

Y sí podemos, pese a que la conciliación sea un asco, hacemos encaje de bolillos para llegar a todo, entre carreras y quejas, pero aquí estamos, sabiendo que mañana comenzaremos de nuevo la competición diaria, y aún nos quedará tiempo para un mensajito por el móvil para esa amiga, y un café si puede ser con unas risas mientras no perdemos de vista a los enanos, y tararearemos sin querer la canción de Mickey mientras colocamos los platos, y nos sacudiremos las migas de galletas de la ropa antes de entrar en el trabajo…
Y trabajaremos, y recogeremos la casa, y colocaremos la ropa, y nos quedaran fuerzas para dar besos y caricias, y para ese cuento nocturno, o para acompañar y les miraremos y pensaremos que por ellos merece la pena todo el esfuerzo…
Porque somos simplemente súper!
Qué no haya que recordárnoslo!!!
Va por vosotras!

Esa Puta es mi hija…

25 Feb

Jalean.
Insultan.
Denigran.

Puta. Puta. Puta.

Una mujer ha sido víctima de la violencia de genero, víctima de su pareja, de la persona que debía amarla y respetarla. Una mas.
Víctima… y cientos de verdugos jalean, y gritan que lo merecía, merecía sus golpes, merecía sus puños.
Valiente, por pegarla.
Gritan Puta.

Miro a mi hija, jugando en la alfombra.
Y si fuera ella?
Me pongo en su piel.

Soy su madre, y escuchar como cientos de personas insultan a mi hija tras haber recibido una paliza por el hombre en quien confiaba me parte el corazón, me desgarra, me mata.
Y es que cualquiera que dañe a mi hija me daña a mi, me rompe, me deshace, me destroza…
Y no puedo entender como la carne de mi carne es merecedora de tanto dolor, de esa humillación, y el corazón se encoje, se me raja y seca.
Mi hija. Aquella que nació de mi vientre, la que se alimentó de mi pecho, la que creció en mis brazos…
La que tu maltratas y humillas, y vosotros descarnáis públicamente y pisáis sus trozos doloridos…
Los que gritáis: -No fue tu culpa…- Pero si tus puños, tu desprecio, tu rabia.
Esa puta es mi hija y ayer la amabas.
Esa puta es mi hija y la amaré siempre.

Soy su padre.
El primer hombre al que amó, ella es mi hija. Y tu le pegas y vosotros le insultáis
Mancilláis aquellas coletas que reían al viento, aquella niña que corría delante de mi, mi pequeña.
La que de mi mano se fue contigo, confiando en que sería protegida y amada como yo lo haría.
Y moriría por evitar su sufrimiento. Y muero viéndola sufrir.
Y mis cenizas reclaman cuando escucho que merecía tus golpes…
Esa puta es mi hija y ayer tu también la amabas.
Esa puta es mi hija y la amaré siempre.

Soy su hermano.
Aquel que desde pequeños compartía penas y alegrías, aquel que fue partícipe y confesor de vuestro amor, aquel que curó y lloró junta a ella las heridas infringidas por tus golpes.
Aquel que deseó matarte y cuyos puños quedaron encerrados en los bolsillos, ungidos de rabia cuando vi su cara amoratada, cuando sus lágrimas se desbordaron en mi hombro.
Tu, aquel que debía amarla sobre todas las cosas, con quien había soñado futuro, tu, que tras pegarla y humillarla, te jalean, porque tu destreza con un balón vale mas que su vida, mas que su dignidad.
Vosotros que justificáis la violencia, sin saber, pobres, que seréis pasto de ella.
Porque tarde o temprano, alguien en algún sitio justificara esos puños en el rostro de vuestra madre, de vuestra hija, de vuestra hermana…
Esa puta es mi hermana y ayer la amabas.
Esa puta es mi hermana y la amaré siempre.

Soy su hijo, ese que aún no ha nacido, ese que lloraría junta ella cuando tu le golpearas, ese que desde su vientre te temería y odiaría por no amarla.
Tu hijo. Tu futuro pretérito.
El que crecerá creyendo que merecía tus golpes, que el mundo es así, que así funciona.
Y entre golpes e insultos , cerrará el circulo, el que pegará porque lo habrá aprendido de ti.
Tu reflejo. Tu vergüenza. Tu conciencia.
Esa puta será mi madre y ayer la amabas.

Soy ella.
No, no merezco tu golpes.
No merezco vuestros insultos.
Si fue tu culpa.
Esa puta a la que gritan soy yo, y ayer me amabas.
Cómo pudieron tus puños lastimarme?

Hoy somos todas una.
Hoy todas levantamos la voz para gritar muy fuerte. NO.
No merecemos vuestros golpes.
No merecemos vuestros insultos.
No, no es nuestra culpa.
Solo tu, en tu mano, tenías la llave. Sólo tu podías parar los golpes.
Hoy esos golpes se revelan y entre gritos y cánticos vuelven para escupiros a la cara.
Y en cada casa, en cada hogar de aquellos que gritaban, una mujer, tal vez su madre, tal vez su hija, le mire a los ojos, y sienta repugnancia.

Esa puta es una mujer, y es hija y es hermana y madre y amiga…
Porque todos los que estábais en ese campo sois maridos, compañeros, padres, hijos…
De putas?
NO.
De mujeres.
Porque ninguna mujer merece vuestros insultos, ni vuestros golpes, porque ninguna mujer, ni hija, ni hermana, ni madre lo merece.
Mi hija no lo merece.
Mi hija no merece encontrarse con un tipo como tu.
No merece crecer creyendo que es normal amar a golpes.
No merece crecer creyendo que lo normal es hacer un minuto de silencio por cada victima
Quiero creer que en mitad del silencio, nadie gritará, se lo merecía, porque era una puta.

Un minuto de silencio por todos los maltratadores, por todos los que los justifican, por nosotras, por nuestras hijas…
Que el silencio os aísle y os desprecie.
Que el silencio os grite, os violente y os duela.

violencia

Un biberón feliz…

20 Feb

Helena pasó un maravilloso segundo embarazo, eran una preciosa familia de tres y había llegado la hora de aumentar.
La búsqueda les afianzó como pareja. El embarazo era tan deseado que nada podía salir mal, y no salió.
Cuando le dijeron que era una niña se volvieron locos, la felicidad al completo, su preciosa parejita.
La espera fue todo alegría, estaba mejor que nunca, se sentía dichosa por la crianza de su primer hijo, por las decisiones tomadas, por los caminos andados, con esta niña pensaba disfrutar más y hacerlo aún mejor.
Se sentía grande y poderosa, su familia era simplemente perfecta.
Un buen parto aunque agotador les trajo a su princesa.

Pese a la experiencia de su anterior hijo, desde el minuto cero la lactancia supuso una tortura.
Dolor, molestia, nervios, no podía entender qué era aquello que no funcionaba bien en su cuerpo.
Grietas, un pésimo agarre, mil posturas, horas y horas de esfuerzo infructuoso, dolor, miedo…
Miedo a cada toma y tomas interminables.
Defensora total de la lactancia buscó ayuda profesional, su bebe tenia frenillo, un diagnostico precoz, una intervención rápida, seguro que así salvaba su lactancia, porque tenia claro que daría el pecho, sabia que era lo mejor, se había formado e informado y decidió que cualquier esfuerzo merecería la pena.
Cualquier esfuerzo. Salvar. Esa fue la palabra que todo el mundo le decía debía salvar su lactancia, como si su vida pendiera de ello.
Como si su maternidad se midiera con ello.
Y lo creyó.

Y comenzó el suplicio.
El bebe perdía peso y ella lo tomaba como una ofensa personal.
Era culpa suya, debía esforzarse más, hacerlo mejor!
Su entorno, sus amigas, todo le abocaba a seguir intentándolo.
Enmudecer su cuerpo, a gritar en silencio el dolor infringido en su pecho.
Esconder el llanto por considerarlo egoísta y codicioso.
No podía permitirse llorar.
Por su hija todo merecía el esfuerzo. La sangre, las heridas.
Se encerró en casa y olvidó sonreír, olvidó quererse y respetarse.
Dejó de lado su vida, su mundo, su hijo mayor, su compañero, su familia… Por una lactancia, por aquella patraña que le habían contado: ese vínculo que sólo el pecho podía crear.

La amargura de creer que aciertas mientras tu corazón te grita que te equivocas.
Por qué ese empeño? Esa insistencia? Por ser mejor madre?
Y le dio teta, mientras mordía su lengua y aspiraba sus lágrimas.
Y siguió dando su pecho mientras moría y se marchitaba creyéndose vencida.

Y una mañana salió el sol, miró a su niña y se dio cuenta de que no la conocía, porque su llanto no le había permitido verla.
Y levantó la vista y se reflejó en los ojos tristes de su niño, y midió su altura en el cansancio de su compañero.
Y sintió miedo. Miedo de mirarse en el espejo, de ver el cadavérico despojo en el que sabía que se convertiría si seguía odiándose a si misma
Sintió miedo de escuchar a su corazón, ese que le exhortaba a darle un biberón, a decidir vivir, amar, abrazar a su pequeña cachorra.

Porque el vínculo no es exclusivo de la teta, ni la teta es exclusiva del vínculo.
Porque es mejor un biberón feliz que una teta amargada.
Porque lo único importante eres tu y tu bebe, vuestra felicidad, vuestro abrazo.

Lo intentaste, te aferraste a la lactancia como si fuese la única salida, como si no hubiese mas mundo, como si sólo importase eso.
Pero no.
Te equivocaste.
Erraste al creer que no le amarías lo suficiente.
Erraste al creer que dejar tu vida de lado por ella era lo correcto.
Te equivocaste.
Porque lo correcto es amarte y respetarte.
Porque solo amándote y respetándote a ti misma podrás amarla y respetarla a ella.

No consientas que nadie te diga que al menos lo intentaste, porque no es un logro, tu logro es este, al menos intentaste darle un biberón, intentaste vivir y amar y abrazar.
Intentaste ser la madre de dos.
Intentaste seguir adelante

Lo has intentado y lo has conseguido.
Hoy eres mejor que ayer, porque has comprendido que el amor no habita en una teta, ni en un biberón.
Habita en tu corazón, en tus besos y en tus caricias, habita en ti.
Hoy eres mejor madre que ayer.
Hoy cuando te vea darle ese biberón me enorgulleceré de compartir mundo contigo.
Tu decisión nos hace mas grandes a todas.
Tu fuerza, tu empeño y tu fe.
Porque ser una buena o una mala madre no depende de cómo alimentes a tu hijo en su primera infancia.
Vas a ser su madre el resto de tu vida.
Este es solo el comienzo.
No nos atemos a el como si no hubiese mañana…

Si la maternidad hoy te supera…

20 Ene

Hoy no puedo mas!
Mi bebe es una fabrica de mocos. Dije fabrica? No, los mocos le han abducido, y es una pegajosa secreción andante.(Forma fina de decir moco, que no quería repetirme!) además aun no tiene tres meses y sus decimillas me producen una desazón insondable, que me altera el estado de ánimo.
Y entre ronquidos, y agobios no se aguanta ni el. Y entre moco y estornudo llevamos 24 horas de juerga, el día lo pasamos por peteneras, la noche flamenca, y de vez en cuando berrea una rumba, ahí es “ná” y es que mi niño cuando se pone calé…
Qué nos dejen solos con los “zapateaos”!

Y aquí estamos a las tantas de la mañana, el cansado, y yo, mas!
Soy como Alaska, me duele la tibia, me duele el peroné… Tanto baile me tiene trillá.
Si lo extraño es que no hayan aparecido ya hasta los bomberos!
Entre llantos, paseos, el grifo, el secador, la campana, la aspiradora… Pues no dicen que todas esas cosas calman a los bebes? Pues el mío ni con las estaciones de Vivaldi (Que también hemos probado)
Pues no me suelta una vecina(La de arriba) el otro día en la escalera:
-Qué bueno te ha salido! Ni se le oye. Parece mentira que haya un bebe.
Si es que no hay que invocar al diablo!
Por si termina viniendo…
Pues ala! Para que te lo creas que vive aquí y duerme aquí…
Bueno lo de dormir hoy no lo practica, ni el, ni yo, ni la vecina de arriba, ni el resto del edificio, y estaría por jurar que del edificio de enfrente también nos oyen, porque qué pulmones por dios!
Qué pulmones sanos y de gran capacidad tiene mi niño!
Otro que va “pa” tenor como poco!
Porque con esa potencia como no afine las vamos a pasar canutas en esta casa!
Nota mental… En cuanto tenga uso de razón apuntarle a solfeo

Y es que mi niño me ha salido bueno de serie…
Esto es como los coches, mi niño tiene SN, AI, EVM, DDP… Si le faltan nada mas las llantas de aleación!
O en cristiano: SN Sensor de nocturnidad, AI altímetro incorporado, EVM escáner de vibraciones y movimientos, DDP diferenciador de progenitor…
Ah! Y alarma antirrobo.
El sensor de nocturnidad funciona hasta si parece dormido, es apagar la luz, y la revuelta de la Bastilla fue una pelea de parchís, vamos que ni con un tetazo le convences, este lo de nocturnidad no, alevosía si, de esa para regalar.
Altímetro, porque aquí el infante sabe la altura exacta a la que está, en cuanto baja un centímetro del metro cuarenta, la lía! Y es que esa es la medida exacta que toma en cuanto yo intento pegar mis humildes posaderas en algún sitio.
Sí, que me prefiere de culo inquieto, pero así como quieres que coja celulitis? Esto de vivir de pie es que es muy cansado!
Y el EVM, que me decís del EVM? Me paso el día meneíto va, meneíto viene, si parece que voy bailando la conga todo el día!
Cha Cha Cha ey!
Cha Cha Cha ey!
Cha Cha Cha ey!
Y pobre de mi si intento soltarle y posarle en algún lugar…
Qué no, qué no quiere!
Mi moco moqueante va pegado a mi!
Si acaso, cuando ya esta(y estoy) reventado nos podemos tumbar, sintiéndose bien apretado eso si, y oliendo teta, imprescindible que no corra el aire entre nosotros.
Y he probado eso de darle una camiseta con mi olor(Y no preguntéis qué olor, que a fuerza de no despegarnos o me lavo con toallitas o nos bañamos juntos, así que oler huelo) pero no funciona.
Luego hay gente que dice que somos exageradas las mamas, pero cuántas os habéis tirado tres días sin ducharos por no soltarle?
Que usar el baño lo tenemos controlado con niño en brazos, pero la ducha es mas complicada.
Vale lo del baño también es complicado… Apañamos como se puede…
Ni pasándoselo a Papá, en cuanto nota su presencia, aun haciendo el traspaso de brazos profundamente dormido lo capta.
No sabemos si será olfato, vista, tacto, gusto u oído, o será un sexto sentido y este niño tiene un don.
Al menos si todo el sistema educativo falla le podemos poner a trabajar en el tarot de la tele…
La nocturnidad ya la tiene…
Pues eso, que presiente al padre y también la lía, de ahí el diferenciador de progenitor…
Y la alarma antirrobo? La tiene!
Estoy segura de que si me lo roban… Me lo devuelven!
En plan, Señora que no calla, dele una teta o algo…
Si al final todo son ventajas, así se va por el mundo mas tranquilo, con sistema de seguridad incorporado.

Pasamos el día con el fular puesto, alrededor de 18 horas diarias, y no, no exagero, y si cogemos el coche, nos monta la de san Quintín, que el coche no es su estado natural.
He comprobado hasta si había alfileres en la sillita, porque lloraba con tanto sentimiento que tenía que ser un dolor físico, más que nada porque en cuanto le saco enmudece!
Hasta un chupete he intentado enchufarle! Y dice que “pa” mi tía!

Y hoy me lo tomo a guasa, porque ya no puedo mas, y es que este amor hoy me supera, me supera el sueño, y el cansancio, me rebosa su llanto y su necesidad, me inunda su desasosiego y el río de mi paciencia se agita y embravecido por una locura momentánea me hace tener ganas de llorar y chillar y salir corriendo…

Y esa misma necesidad mamífera que me enorgullece y la mayoría de días me agranda, la misma que nos mantiene en un abrazo permanente y respirando al unísono cual siameses orgullosos, hoy, agotada por el cansancio y la falta de sueño me ha desbordado.
Y tras la tempestad vuelve la calma, y las aguas vuelven a su cauce y vuelvo a entender que es un bebe, que su necesidad es supervivencia animal, que su llanto es mi nombre si nos separamos, que su malestar es mi cruel lucha, que el agotamiento es parte del camino, y que el camino es corto, y en unos meses echaré tanto de menos esos ojos hambrientos de mi.

Pero hoy, ay! Hoy…
Mi reino por una ducha y diez minutos de silencio en soledad…

El postparto.

3 Ene

Hace 60 días que di a luz. Qué bonito suena así.

Hace 60 días que de mi cuerpo nació una flor. Poético.

Hace 60 días que un milagro ocurrió en mi. Religioso.

Hace 60 días que parí, que mi cuerpo se abrió y en una pelea encarnizada sacó de mi vientre a mi hijo.
Así suena mejor.
Así me siento, como una guerrera emponderada e incansable, capaz de todo. Luchadora y defensora de mis frutos.

Así y en mil ejemplos mas(Tantos como partos) puedes verte.
Y tantos partos hay como postpartos o puerperios. No hay mas que hablar con otras mujeres, y cada una te contará su historia, su sentir.
Quien inmersa en un cóctel hormonal se come el mundo, quien tras el parto oscurece y se esconde por miedo al sol.
Quien ha sido educada o ha crecido entre mujeres que creen que después de un nacimiento hay que reposar por costumbre, o quienes el agotamiento del parto les aboca a un reposo necesario…
Todos son válidos, todos posibles.

Mi puerperio (esos 40 días, más o menos, físicos en los que el cuerpo vuelve al estado anterior de la maternidad) es un viaje hormonal, productivo y lleno de luz.
Me encuentro mejor que nunca. Así han sido en todos mis partos.
Pero cuánto dura el puerperio o postparto, 40 días?
Y el puerperio o postparto psicológico? Cuántos meses, años, vidas nos dura? Y digo vidas porque jamás volveré a ser la mujer que era antes, la maternidad coloca filtros en la mirada que jamás soñaste con ver, es así.

Y hoy que me encuentro puérpera total me da por reflexionar, tal vez sea el inicio de año, para mi un apeadero en la mitad del camino, porque dentro de unas semanas me reincorporaré a la vida laboral.
Aún estoy de posparto? Mi ropa ya me cabe, soy de esas afortunadas(O no) en las que después del parto volver al peso anterior es solo un paseo, tal vez la lactancia o la actividad diaria, tal vez la herencia genética, no lo se.
Pero me miro y veo mi vientre, blandito, apenas la única señal del embarazo. Me miro y me gusto. Me gusta también mi vientre blandito, mi piel elástica capaz de ampliarse diez veces. La única estría marcada al lado de una cicatriz antigua, el mapa mágico grabado sobre mi piel.
El primer hogar de mis hijos, su primer reino.

Y me descubro de nuevo a mi misma frente al espejo.
Y me redescubro.
Y me pongo en la piel de otras. Otras que tras estos dos meses comienzan a salir sin temor a la calle, que intenta reencontrar esa fuerza que las abandonó tras el parto.
No, no es depresión postparto, es algo más sutil, esa astenia, esa falta de energía.
No, tampoco es debilidad, porque son madres, mujeres, en las que la debilidad no cabe.

Me miro en el espejo y me pongo en la piel de Natalia.
Ella también está en pleno puerperio.
Apenas dos semanas de distancia entre nuestros partos.

Y la veo bella y hermosa frente al espejo, pero ella no se ve. El postparto le ha hecho empequeñecer, esas voces que a modo de ayuda atosigan y ejemplarizan, que ofrecen consejos no pedidos, que critican las formas de ejercer tu maternidad…
Familia, amigos y entorno que creen que el puerperio dura exactamente 40 días, y que el día 41 es hora de abrir las ventanas y sacar las alfombras vitales al sol.
Mujeres que viven entre algodones la cuarentena y que de pronto ya no son aptas para ser mimadas y cuidadas.
Cuánto dura el postparto?
Esa sensación de viajar desnuda y descalza sobre el mundo?
Porque así se sienten muchas mujeres tras su maternidad, desnudas y descalzas, redescubriéndose en armonía consigo mismas, desintonizadas del mundo, en una realidad paralela, la suya, en la que precisan silencio, intimidad, interiorizar…

Para Natalia la maternidad le ha despertado su ente más tierno, frágil y delicado. Le ha hecho ser una mujer feliz dentro de una burbuja de jabón, desde la que cualquier situación crece y se convierte en una montaña de dimensiones desconocidas.
Una pompa jabonosa desde la que el sol brilla mas, pero desde la que la oscuridad es también mas oscura.

Y desde esa fragilidad ciertos comentarios, ciertas críticas queman como agravios y ofenden y duelen.
Pero duele más que solo tu leas entre líneas esas ofensas, y quienes te quieren intenten hacerte ver que no son tan graves, o tan duras las críticas. El sentirse sola, y abandonada con tu bebe en brazos.
Nadando entre lo que creemos incomprensión.

Malas jugadas de las hormonas.
Tristezas infinitas que se acompasan con alegrías increíbles.
Toboganes de sentimientos.

Y no, no ayuda vivir inmersos en la nueva era de la información, donde mediante cualquier dispositivo se encuentra una tribu o una amiga, pero cuando cae la luz y se desconecta se ve más amplia y sola la casa.
Donde cualquier grito de auxilio es acompañado por decenas de manos dispuestas a ayudar en las redes, pero que en la soledad de la tarde, con las ventanas oscuras no hay manos para secar las lágrimas, están lejos.
Una soledad en macro-compañía.

Y en esa soledad oscura y hormonada todas las noches ataca el pensamiento de la vuelta al trabajo, ese sentir doloroso y trasnochador que nos acompaña a todas, el día D, la hora H en la que deberemos dejar nuestro corazón durante unas horas.
Y no importa que existan abuelas, tías, o una buena niñera o nana a la que dejar en confianza a nuestros pequeños, el sentimiento será igual de autodestructivo. De abandono.
Esa soledad oscura, desde la que somos capaces de ver y sufrir momentos no acaecidos, donde nos afligimos de los posibles padecimientos de nuestros niños, que con la luz del día apenas duelen.

Ese puerperio, con o sin fecha de caducidad, con o sin tristeza, con o sin alegría, nos toca a todas.
Y durante meses el mundo será una montaña rusa, donde a veces estaremos arriba disfrutando y creciendo, y otras abajo haciéndonos pequeñitas.

Yo te digo: Rompe tu pompa Natalia! Durante unos meses tal vez un año o dos, te sentirás así, pero no estás sola, cambiamos, mejoramos, crecemos y aprendemos a vivir y compartir nuestras nuevas vidas, nuestros nuevos momentos.
Aprendemos a nadar entre hormonas y nos redescubrimos frente al espejo.
Tu en tu pompa, hermosa, frágil, etérea pero poderosa, amante y fiera.
Yo en mi locura feliz, pero también tenue y sutil, a veces quebradiza, a veces afligida.

Ambas reinas, creadoras, fuertes…
Ambas madres.

Busca en ti, y mira lo que yo veo.
Busco en mi, y miro lo que tu ves.

Y lloraremos con días de diferencia nuestra despedida del remanso maternal, y volveremos entre lágrimas al trabajo, y volveremos, y volveremos y volveremos…
Con sonrisas y alegrías a reencontrarnos con el otro yo, el yo mujer y lo compaginaremos y nos reiremos en los ratos de asueto de aquellos días hormonados y tristes.
Y aprenderemos y creceremos, y simplemente seguiremos andando por el camino…


Esencia de madre, una magnifica obra de Andrea Arco Blanco

Yo no quiero ser madre…

16 Dic

Yo no quiero ser madre.

Ese fue durante años mi grito.

Y digo grito, porque cuando te cuestionan tus decisiones y has de justificar tu situación terminas gritando por pura desidia.

Nos casamos jóvenes y desde el primer momento todo nuestro entorno se empecinó en que tuviésemos descendencia, parecía como si la única meta, el único motivo por el que estar juntos y casarnos fuese tener prole.
Y no, no lo era. Nos casamos porque quisimos, sencillamente.
Y durante once años de matrimonio no tuvimos hijos, ni quisimos.
Ni necesidad, ni ganas. Y pasamos esos años escuchando sandeces varias… Sois unos egoístas, absurdos caprichosos, irresponsables.
Curioso, estoy segura que de haber tenido hijos siendo jóvenes, hubiésemos recibido los mismos adjetivos…

Con el tiempo simplemente aprendimos a silenciar comentarios, porque nosotros creíamos que tal vez algún día cambiásemos de idea, pero no era prioridad ni necesidad, tan solo un “tal vez” que hubo que encubrir de negación para conseguir respeto.
Si, digo respeto. Porque cuando una mujer dice abiertamente, alto y claro que no quiere hijos lo primero que descubre es la falta total de respeto, parece que no se concibe una vida que no se sienta abocada y dirigida a la maternidad.

Ante la respuesta, de no, no quiero hijos comienza una vorágine de consejos y comentarios no solicitados, y preguntas incomodas.
Eso es porque no te lo has pensado bien… (Sin hijos, si, pero no imbécil)
Eso lo dices ahora ya te llegara el reloj biológico(Tica tac, tic tac…)
Se te va a pasar el arroz(No hija, no. Yo uso arroz vaporizado…)
No podéis? O el curioso: No valéis? (No y además no sabemos practicar sexo, necesitaremos clases?)

Cuando además utilizas tu profesión como base para no adelantar acontecimientos ya que pretendes asentar tu status laboral eres poco menos que una desalmada.
Inconsciente, consentida, caprichosa…
Como si en lugar de ser adultos de treinta y tantos la decisión de no tener hijos nos hubiese convertido en adolescentes eternos
Si a todo esto le añades que no te gusten los niños, pues tienes el coctel.
Y es que además como mujer te tienen que gustar los niños, llevarlo en la sangre, el dichoso instinto…
Pues no, a mi no me gustan los niños, no los aborrezco, pero no me gustan los niños en general, y me reitero a día de hoy.
Me gustan mis hijos, me encantan, me emocionan, pero el resto no.
Aprecio y convivo con los hijos de conocidos y amigos, pero no soy de esas personas que ven un niño y babea y achucha.
Hoy en dia como mujer no querer hijos no es un acto de desinformación, de no saber que es la maternidad, se trata simplemente de que cada uno toma las decisiones como y cuando cree necesario, una mujer no tiene porque crecer creyendo que su único fin es el de procrear, debemos ser valoradas por nuestro ser, válidas como individuos, sin necesidad de que nuestra falta de maternidad nos reste, disminuya o sustraiga derecho o valor alguno.

Y yo que durante la mayor parte de mi vida no he sido madre puedo decir que era una etapa, que no cambio a mis hijos por nada del mundo, pero tampoco cambio mi experiencia por nada.
No quisiera haberlos tenido 15 años antes, ni diez, ni cinco.
Por tener, durante años, la claridad de no ser madre no era mas desconsiderada, egoísta o insensible que hoy.
Durante años enarbolé la bandera de mi libertad de elegir, y estaba eligiendo ser yo misma, sin sentirme ni mermada, ni incompleta por no ser madre
tenia una vida maravillosa y plena, igual de maravillosa y plena que lo es ahora con mis 3 hijos
Y conociendo las dos vertientes, solo puedo añadir que tener hijos es lo mejor que he hecho en la vida, y lo es porque tomamos la decisión de tenerlos desde el conocimiento de que no nos hacían falta, no eran un fin ni un medio, no eran necesidad ni obligación.
Y sobretodo no eran necesarios para hacernos sentir familia.
Ellos han llegado para mejorar algo que ya era perfecto.
Para poner una guinda a un pastel que ya era delicioso y dulce.

Y llegó un momento en nuestra familia de dos en el que de un día para otro, la verdad, tomamos la decisión, y en apenas dos semanas teníamos un positivo.
Y no se, sinceramente, si nos hubiese costado mas, habríamos, tal vez, cambiado de idea, o hubiésemos terminado aplazando la decisión,
tan sólo puedo decir que nosotros éramos una maravillosa familia de dos, felices, ilusionados y completos, y a día de hoy somos una familia de cinco felices, ilusionados y completos.
Y no, no soy mas femenina ahora, ni soy mas mujer.
Mi maternidad me ha enriquecido, me ha hecho crecer, porque ya era.
Y debo añadir para ser sincera que durante años mi negativa a ser madre también estaba influenciada por el convencimiento de que no sería una buena madre, tal vez porque fui hija fruto de una maternidad no deseada, no buscada, prácticamente impuesta.

Dar por hecho que el único fin de una mujer es la maternidad es probablemente el mayor acto de machismo y patriarcado.
Es dar por válida toda la violencia implícita contra las mujeres de nuestra cultura.
Es utilizar nuestro mayor tesoro, el milagro de la vida, contra nosotras mismas, robándonos cualquier otro valor.
Es una muestra mas de la violencia de género.
Hoy desde mi experiencia solo puedo pedir respeto a quienes determinan hacer otras cosas en su vida, no por ello menos importantes, y es que nadie debería juzgar y calibrar la importancia de las vidas y obras ajenas, ni supeditar la existencia de un ser humano a la creación de otro.
Porque a ningún hombre se le mira como loco por no desear procrear.
Ni se le exige justificar su itinerario vital.
Y jamás, si decide pasar su vida sin dejar su huella genética, le dirá nadie que actúa contra natura.
Eres mujer. Y puedes decidir. Y eso te hace grande.
Decidas, lo que decidas…

Vacío…

26 Oct

Ya hace casi un mes.

Hoy voy a contar la historia de Sofía.
Y es durísima y tristísima.
No es una historia para que acompañe, ni para que aprendamos nada, o tal vez si, tal vez es una historia para que aprendamos a llorar a voz alta. Para que ninguna mujer sienta jamás que su pérdida es pequeña, o que deba esconderla a ojos del mundo.
El duelo es complicado, yo no soy una experta, y apenas puedo vislumbrar cierto dolor a través del mío.
Empatizar o ponerse en la piel de otro es difícil y tremendamente duro a veces.
Escucho a mujeres que tras perdidas, de 12, 15, 20 semanas se incorporan al día siguiente al trabajo y han de aguantar con estoicidad y cabeza alta las tonterías del mundo.
Un mundo a veces irónico y estúpido que no comprende.
Que no acompaña.
No entiendo de psicología, apenas de duelos mas que por los vividos, pero si entiendo que en nuestra cultura el luto se viste por fuera pero se llora por dentro.

El luto por la perdida de un hijo no nacido se esconde como si las lágrimas fuesen obscenas.
Obscenidad es esconder nuestros sentimientos.
Desdibujarlos para que el mundo nos vea fuertes sin serlo.
Duras mientras nos deshacemos.
Con alas mientras caemos al vacío.
Con pies mientras nos arrastramos.
Con alma mientras la enterramos muerta.

Conocí a Sofía por casualidad, llego a mi a través del blog, y llego por un mail, acompañando, ofreciendo su generosa mano para ayudarme a andar, su hombro por si quería llorar, su experiencia, por si necesitaba compartir.
Me abrió su corazón y me enseñó que no estaba sola ni incomprendida.
Alguien que sin conocerme de nada desnudo su alma y se sentó a mi lado.
Así era Sofía. Una mujer fuerte, valiente, entera, generosa… Había sufrido dos pérdidas, una con 20 semanas, otra de 36.
A veces el destino es cruel y salvaje.
Sofía era sabia, y hablaba de su dolor con entereza. Sus lucecitas le acompañaban siempre, protestaba de la incomprensión del mundo, de sus huecos en el libro de familia, en los álbumes de fotos.
Del silencio de sus nombres en las reuniones familiares, la invisibilidad de sus hijos no nacidos. Su necesidad anímica de sentirlos parte de su entorno.

Sofía tuvo un tercer embarazo y con el descubrió un lado aún más oscuro que el dolor de la pérdida, la maternidad y el dolor que a veces conlleva, silencioso.
Escondido.
El dolor de una nueva vida.
Que no alegra.
Que no da felicidad.
Que solo llena de temor y dudas, de tristeza y un sentimiento de infidelidad hacia los hijos perdidos, y ese dolor, ese miedo tiene que mantenerse en la oscuridad porque nadie lo comprende, porque se supone que hemos de superarlo con una sonrisa por el nuevo embarazo, borrón y cuenta nueva.
Pude devolver tanto calor y acompañarla por un camino que había recorrido apenas un par de meses antes.

Sofía sufría, y su familia y las personas que la queríamos, porque se hacía querer, porque costaba entender como alguien tan generoso, tan noble podía haber sufrido tanto, que clase de mísero provenir le había tocado. Aunque a veces me pregunto si toda esa bondad es fruto de su vivencia, si, sin esa senda vital, hubiese sido la misma enriquecedora persona.
Agonizaba su felicidad mientras no entendía como se percibía tan triste con la noticia que llevaba esperando toda su vida.
Pidió ayuda, y estaba asistida por profesionales, que le ayudaban a gestionar sus pesares.

Una mañana me llegó la noticia, estaba de 17 semanas, tristes o alegres según el día, caóticas y anárquicas, a días ordenados y claros, otros llenos de locura y negros, sentimentales siempre…
No contestó al teléfono y su marido sintió un pálpito, volvió del trabajo intempestivamente y la encontró en la cama, inconsciente, tras ingerir todos los medicamentos que había ido acumulando a través de su angustia y desconsuelo entre embarazos.
Terminó los blíster empezados de pastillas para combatir el insomnio (Pastillas para el miedo a soñar), ansiolíticos(Pastillas para esconder la congoja y la desconfianza a la vida), antidepresivos (Pastillas para secar las lagrimas)…
Nade sospechó nunca que ese botiquín, memoria de años, tuviese ese final.

Una ambulancia apresurada, desconcierto, suicidio de una gestante?
El hospital se volcó, la familia, los amigos…
Nadie podía dar crédito.
Durante horas todos se preguntaron como era posible, ella sería incapaz de dañar a su pequeño aunque incomprendido tesoro…

Sofía murió a las pocas horas, su corazón no pudo superar la sobredosis.
NO. No es cierto! Su corazón se paró, pero no fue por la sobredosis, una ecografía a su vientre inerte descubrió que su bebé llevaba más de una semana sin vida.
Su médico cree que ella lo sintió y no pudo más.
Se hundió y en silencio decidió marcharse con el.
No pudo pensar en volver a reconstruir sus trozos.
No pudo imaginar volver a mirar a la cara de quien la amaba, y a quien mas de una vez le pidió perdón por no ser capaz de gestar el fruto de ambos. Su corazón se paró porque en lo más profundo de su ser, ella agnóstica convencida, quería creer que sus lucecitas la esperarían siempre.
Su corazón se paró porque decidió acompañarlos.

No habrá más pérdidas en tu vientre, no recogerás nunca más los trozos rotos de tu alma.
No sufrirás nunca más en silencio la incomprensión del mundo.
Nunca mas compartirás tu experiencia para ayudar a otras.
Nunca más dibujaras caritas con sonrisas y lágrimas en tu firma digital.
Nunca más.
Nunca más.
Nunca más estarás a nuestro lado.
Nunca nadie podrá volver a escucharte, mientras gritas, lloras, sufres, sin avergonzarte de no disfrutar esos momentos, porque cada duelo tiene su espacio, y sus lágrimas y nadie puede, ni debe negártela.
Mi sabia Sofía.
Respeto tu decisión, tu decisión de marcharte, pero imposible no sentir el mundo más solo, más triste, más necio.
Hace ya casi un mes.
Y hoy he podido sentarme a contar tu historia.

Algo me reconfortó y mucho, no sé de tu grupo, se que lo tenias, de apoyo al duelo, pero se de un montón de mujeres, de distintos países que esa noche miraron a la luna llena que acompañó a tu adiós pensando en ti y acompañándote en el camino a tu estrella. Un grupo de mujeres sabias asiéndose de la mano virtualmente para volver a caminar.
Y es que como tú ya sabías, no estabas sola, no lo estarás nunca.
Porque aunque el camino sea duro, e incomprendido son muchas quienes lo recorren y quienes acompañan y ceden su vida, su esfuerzo y su profesión a visibilizar y a servir de cobijo en la peor de las tormentas.

Si estas pasando, o has pasado por una pérdida gestacional no estas sola. En España tenemos la suerte de contar con Mónica Álvarez, creadora y directora de http://duelogestacionalyperinatal.com/
Mónica Álvarez, psicóloga, terapeuta de pareja y familia, especialista en duelo perinatal y acompañamiento emocional y terapéutico.
es autora de los libros “La cuna vacía, el doloroso proceso de perder un embarazo“ (La esfera de los libros 2009), “Las voces olvidadas. Las pérdidas gestacionales tempranas“ (Ob Stare 2012) y “El ombligo de Atenea. Arquetipos, roles sexuales y mujeres del siglo XXI” (Amazon 2013)

Adiós Sofía. Hasta siempre. Que tus tres lucecitas te den luz y calor eternamente.
Vacío. Simplemente no queda nada.

Que nunca tengas que llorar por lo que no hiciste, ese es mi consejo de padre…

5 Sep

 

Que nunca tengas que llorar por lo que no hiciste, simplemente, ese es mi consejo de padre.

Que tus decisiones, tus actos, te hagan hoy feliz, y mañana, y dentro de 15 años.

Porque van a ser tus hijos, el resto de tu vida. 

 

Lo pensaron mucho, o tal vez poco, no lo se. Pero se prometieron como pareja que no cambiaría su vida. Habían decidido ser padres, pero sin renunciar a nada.

El embarazo llegó enseguida, cuando estaba replanteándose la situación. No importó. Se alegraron.

No fue un embarazo fácil, pero lo superaron. Llegó el gran día y nació su precioso hijo.

Nada fue fácil desde el principio. Su madre le hostigaba para no dar pecho, alegando que en su familia las mujeres no tenían leche. Su tía le insistía en que no le cogiese en brazos, que se malacostumbraría, su suegra no le dejaba respirar y cada palabra era una critica encubierta.
Se agobió. Las hormonas no ayudaron, en pleno puerperio. El volvió al trabajo a los cinco días.
Con 8 días le dejó por primera vez con su madre y se fue a la peluquería. Dos horas para si misma.

Con 15 días de nacido su hijo se fué de compras.
Le hacia falta espacio.
Necesitaba respirar.
Fueron 6 horas maravillosas.
Además se dió cuenta que la lactancia materna le suponía una soga, así que esa misma noche decidió que como ya había comenzado a darle biberones seguiría con una lactancia mixta que le liberase. Se destetó el solo meses después. Prefería los biberones.

Con dos meses y sintiendo que su matrimonio se apagaba se fueron de fin de semana. Solo fueron tres días, y el pequeño estaba tan bien con su abuela…
Y el matrimonio recuperó su chispa, y el espacio que les había robado su hijo.

Con tres meses empezó a darle vueltas a su retorno laboral.
Por un lado se sentía agobiada, una atadura invisible a su maternidad que no le hacía feliz.
Una familia que no paraba de juzgar y dirigir sus actos.
Sus amigas habían desaparecido, el niño no le llenaba, pero tampoco sentía fuerzas para reincorporarse al trabajo, su comadrona le hablo de depresión pos parto, pero hizo oídos sordos. Cómo explicarlo en su entorno? Quién entendería por qué no era feliz?
Hablaron de ello y decidió cogerse una excedencia. Se quedó en casa, a disfrutar de su maternidad, aunque nunca llegó a hacerlo.
El empezó a hacer algunas horas extras para que no se notase la nueva situación económica.

Con cinco meses decidió llevarle a la guardería. Le vendría bien sociabilizarse con otros niños y a ella relajarse y tener mas espacio.
Una semana mas tarde se le hacían eternas esas mañanas.

A los siete meses decidió volver al trabajo, total, solo eran dos horas mas de guardería…

Y volvió a su vida laboral, y al poco también a su vida social, a salir los jueves de compras con las compañeras. Su madre recogía al pequeño de la guardería.

Todo el mundo le decía lo bien que estaba, que guapa y moderna le veían. Ella seguía vacía por dentro… Hizo caso a la matrona y visito a su médico, le recomendó ansiolíticos y un antidepresivo, que nunca tomó.

Cuando cumplió el año decidió apuntarse al gimnasio de nuevo, tres noches por semana después del trabajo y de la caña con las compañeras marchaba directa, sudaba y se mataba sobre los aparatos.
Y así pasó el tiempo.
Su marido seguía lejos, se reencontraban los fines de semana.
Sus padres habían cogido la rutina de llevarse al pequeño los viernes de la guardería, y no le volvían a ver hasta el lunes al terminar la jornada laboral y recogerle.
Volvieron a ser la pareja de siempre, moderna y estilosa. Con sus cenas, teatros y salidas.

Llegó el colegio, a punto de cumplir los tres años. Querían que tuviese oportunidades, así que le apuntaron a inglés, y a pádel, y a básquet, y a música, y los viernes los abuelos lo recogían para pasar el fin de semana con ellos.

Eran felices.

Ella con su gimnasio, sus compras y sus amigas, el con sus hobbies y su trabajo
Vacaciones sin niño de ensueño.

Un mensaje en su móvil leído casi por encima mientras el se duchaba. La sospecha. Había otra.

Confirmación. Una discusión. Una ruptura. Una maleta y de la mano de su hijo verse volviendo a casa de sus padres.
Compartir cama con ese pequeño ser, casi extraño.
Un vínculo envidiado durante el desayuno de abuela y nieto. Una lágrima furtiva.

Reharás tu vida, eres joven. (Pero el nunca mas volverá a ser un bebé, no será mi bebe, no volverá a ser un niño, no será mi niño).

Y como en un film a cámara lenta les vió, su ex-marido, su madre, su suegra, su tía, su vecina, sus amigas, sus compañeras… Diciéndole como había de sentir, como debía actuar, como llevar su maternidad.
Ella nunca dejó de quererle, sólo pensar en el se le cortaba la respiración, su hijo, era su vida, pero su vida le había dicho como llevar su maternidad.
Una maternidad de película, una madre perfecta y preciosa, un hijo maravilloso de cuento, un matrimonio de revista de moda… Triunfadores.

Esta no es una historia cualquiera.
No es la historia de una mala madre. Es la historia de una mujer que no escuchó su corazón, ni su instinto.
Y un día ambos volvieron para  dejarle claro todo lo que había perdido…

 

Este relato no es una crítica, no es un consejo de como criar, es una sola exhortación, la maternidad es instinto y sentimiento, no permitas que nadie te coarte, que nadie se entrometa, tus errores y aciertos serán simplemente tuyos.
Si decides dar el pecho o el biberón que sea porque te apetezca, si decides dormir con el o comprar una preciosa cuna, si quieres llevarle a una guardería o cuidarle tu, hagas lo que hagas que nunca te quede la duda de y si…?

No es una historia real, es la realidad de muchas historias, pequeños fragmentos aunados para darle énfasis.
Es algo a lo que llevo dándole vueltas desde una conversación con un compañero, padre de tres hijos, todos adultos, a sus sesenta años, contaba como se arrepentía de lo que no había hecho con sus hijos, como el entorno y una sociedad ochentera les abocó a criar según los cánones del momento.
A no cogerlos, a dejarlos llorar, a que se durmieran solos, a que durmieran toda la noche aunque para ello tuviesen muchas noches en vela escuchando sus llantos.
Es un gran hombre, e intuyo que un gran padre, habla con admiración y respeto de sus hijos.
Hizo todo cuanto debía, todo cuanto le dijeron que debía hacer.
Y hoy se arrepiente
Y recuerda con dolor una anécdota que durante años comentaron entre risas en casa, cómo su hijo mayor, con apenas dos años pasó dos horas frente a la puerta de la habitación de sus padres llorando, mientras ellos le decían que no podía entrar, que era mayor y debía dormir solo en su cuarto.
Se durmió, en el pasillo y le llevaron a su cama.
Al día siguiente vieron que no quería dormir con ellos, solo avisarles de que tenía caca. Entonces se rieron de la agudeza del pequeño y de su estupidez como padres.
-Hoy aún me duele ver sus ampollas, aún me duelen sus lágrimas. Aún escucho sus llantos en la puerta. Y mi corazon se descongela, y se seca, y quiere cogerle y abrazarle y darle todos los besos que el entorno me incitó a robarle. Cambiaria tantas cosas…

Qué nunca tengas que llorar por lo que no hiciste, simplemente, ese es mi consejo de padre.


Qué tus decisiones, tus actos, te hagan hoy feliz, y mañana, y dentro de 15 años.


Porque van a ser tus hijos, el resto de tu vida. 

Conciliación sin tapujos y con cabreo…

1 Sep

 

 

Lo estoy viendo, me voy a buscar un montón de enemigos…

Y es que comienza el cole, y acaban para algunas familias el dolor de cabeza que supone encontrar un lugar donde dejar a sus hijos mientras ellos trabajan, si, saldrá alguien diciendo que los colegios no son aparcamientos para niños, y es cierto, pero como todos no nos podemos permitir quedarnos en casa criando es una solución como cualquier otra, y teniendo en cuenta además que existe la educación pública es mas o menos asequible (Y digo mas o menos, no me meto en libros, ropa, material escolar, etc, etc y un largo etc…)

Las vacaciones, los festivos, las fiestas, suponen un quebradero de cabeza para las familias, momentos en los que enarbolar la bandera conciliatoria, con la que gritar y exhortar los derechos de las familias a mantenerse juntas, a criar a nuestros hijos, a disfrutarlos…
Hasta ahí estamos todos de acuerdo, verdad?
Pero yo voy un poco mas allá, y es que me envenena y me enerva el tema especialmente.
Trabajo en hostelería, mi rama es la cocina, aun así trabajando en una cocina soy una afortunada, dado mi puesto yo escojo mis horarios(Dentro de unos márgenes) y mis días libres, y dado que puedo, para que engañarnos, disfruto de sabados y domingos(Cuando se puede) aunque no siempre ha sido así.
Pero por norma, mis horarios son bastante caóticos, divididos en dos turnos, es difícil que llegue a casa antes de las nueve y media o diez de la noche, además madrugo y no puedo levantar y llevar al cole a mis hijos, apenas después del cole puedo pasar media hora en el parque con mi peque… Me paso la semana de carrera en carrera para poder ver a mi niño el rato de comer, porque lo fácil sería llevarle al comedor(Y mas barato que la gasolina y el tiempo invertido) pero así disfrutamos de dos horas largas compartidas.

En estos días a punto de comenzar las clases escucho comentarios relacionados con el tema por todas partes, y voy masticando indignación, mientras me doy cuenta que es fácil hablar de conciliación, conciliación para uno mismo, pero siempre sin tener en cuenta al vecino.
Y me cabreo!
Me cabreo mucho!!
Conciliación pero sin respeto a los demás, y es que todos somos padres, aunque algunos crean que solo ellos.
Y si seguro que en alguna ocasión todos hemos sido esa parte egoísta que no piensa en el resto -Yo también-, lo reconozco.
Escucho y escucho, mujeres indignadas porque no pueden salir antes de las cinco y esto es impensable para conciliar, y lo entiendo, y lo comparto, pero no son las mismas que aprovechan para comprar bragas al terminar el parque diario? Si esas que justo cuando iba a cerrar la tienda con la verja a medio echar meten la cabeza raudas, o esas familias que aprovechan un sábado para comprar en el Mercadona a las nueve menos cuarto? Después de disfrutar en familia toda la tarde, las mismas que aprovechan el domingo para pasear y darse una vuelta por El Corte Ingles y el Zara para hacer unas comprillas.
Las mismas que tras dos horas de animada charla con unas cañas de por medio en la cafetería del barrio piden la cena a las once menos diez(Porque van a cerrar la cocina)
Y me cabreo, por partida doble, porque es difícil conciliar, porque no ayuda el estado, porque no ayudan los empresarios, porque somos una sociedad egoísta y nada solidaria.
Porque la conciliación es eso también, es entender que todos somos sociedad, que todos tenemos los mismos derechos, también la dependienta que esta cerrando y que hoy tal vez no llegue a ver a sus hijos, porque con tu visita busca bragas, cerró a las ocho y veinte, y la del mercadona, que correrá para intentar cerrar su turno a la hora, o la dependienta del zara que no podrá irse hasta que no coloque la ropa, y que está pensando que vaya mierda de conciliación, salir de trabajar un domingo a las diez de la noche, y el cocinero al que para hacer tu plato combinado obligas a terminar mas tarde también.
Y si, ahora me contará alguien que tal vez se equivocaron de profesión… Y seguro que ellos también lo piensan, como yo, cuando después de un día asqueroso de trabajo, llego a mi casa y mi niño se ha dormido agotado diez minutos antes…
Lo cierto es que escucho, y escucho, y veo zarpazos de madres que echan en cara a otras que son funcionarias y trabajan de 8 a 15, como si fuesen culpables de las desgracias del resto, ya, pero es que esa funcionaria tiene que buscarse también la vida y encontrar una guardería, que acoja a sus hijos de 7 y 9 años, porque el cole comienza a las nueve, y la escola matinera(como se llama en Mallorca) a las ocho, pero ella necesita dejarlos a las siete y media, porque sino llegaría irremisiblemente tarde a diario.
Y en lugar de ser comprensivos además nos atacamos.
Y si, estaría muy bien que todos trabajásemos de 8 a 15, de hecho estaría mejor que todos trabajásemos de 9,15 a 13,45, pero entonces…
Quién atendería las urgencias hospitalarias? Ah! Creiste que los médicos no tienen hijos? Qué los dejan de tener durante sus guardias?
Quién te arreglaría el coche? Pues si, el mecánico ese tan majo, también es padre.
Y ese cafetito con las amigas por la tarde? Si, lo has adivinado, el camarero también tiene hijos.
Y podría seguir, enumerando todos los servicios que todos, a diario utilizamos, porque sin esos servicios no habría sociedad, que a veces escucho la palabra conciliación y parece dirigida nada mas que para oficinistas, y resulta que también en las oficinas hacen horarios partidos, y salen a las siete, y…

El año pasado recuerdo en un foro haber discutido con un trabajador de unos grandes almacenes que abogaba por tener fines de semana libres para disfrutar de su familia e irse a comer por ahí con sus hijos y cito textualmente (El cocionero recordemos también tiene hijos, y el camarero, y el señor del aparcamiento…), o al cine( Si, también el acomodador, y la chica de la taquilla…), y como opción validísima, pedía que su empresa contratara parados para cubrir esos días, muy solidario el, como dirían en mi pueblo a lo bruto, -Encima de puta pones la cama!-.
Vamos que no tienes trabajo y el único que consigues es una media jornada mal pagada en un horario horrible apto solo para el sábado y el domingo, y es que claro! A quién se le ocurre tener familia si estas en el paro? Esos puestos pues para solteros!! Y por favor que sigan siéndolo y no se les ocurra procrear!! Qué nos joden a los padres de familia!!!

Las leyes son asquerosas! Si, y los gobiernos y los ayuntamientos no ayudan a facilitar, me sigue pareciendo inadmisible que un hospital mantenga una guardería para sus trabajadores y el horario de la misma sea de 8 a 15, en un hospital donde una gran mayoría hacen turnos rotatorios, y si, entiendo que también los cuidadores de la guardería tienen hijos, pero  no sería viable que también hubiese turno al menos de tarde?
Trabajo en una zona donde el 80% de la población trabaja en hostelería, pues yo he buscado una guardería de 18 a 21, y solo hay tres en mi ciudad, una ciudad con medio millón de habitantes!!!
Y es que está clara la solución, miles de mujeres renuncian a sus oficios y trabajos para coger otros peor remunerados pero con horarios de mañana, en hostelería si eres mujer parece abocado todo a renunciar a tu carrera profesional para terminar limpiando(con todo el respeto que la profesión me merece) pero es la realidad, te vas a convertir en madre? Pues busca un trabajo de limpieza que tienen buen horario, te dice todo el mundo.
Y ningún ayuntamiento lo tiene en cuenta,ningún organismo publico mantiene una lógica, si el 80% de los impuestos los pagamos trabajadores de hostelería? Porque no se nos tiene en cuenta también a la hora de recoger esos pagos, mediante programas de guarderías, ocio y tiempo libre dirigidos a nuestras familias?

Y si, Carlos González lleva razón, si trabajas diez horas al día(8 mas traslados) la conciliación es imposible, ya, pero yo no soy Carlos Gonzalez, ni el me va a pagar la hipoteca.
Que ahora viene la otra parte, no trabajes(ni comas, ni vistas, ni pagues la luz…)
O no tengas hijos, que total para traer hijos a los que no poder criar…
Claro es que antes todo era mejor, los padres podían pasarse 15 horas currando para traer el pan a casa, y las madres se quedaban cuidándonos, planchando, y haciendo visillos a ganchillo, y ahora que alguien me diga donde esta la conciliación en criarte sin ver a tu padre y con una madre sola y sin acompañamiento de su pareja. Pues eso! Que tampoco es conciliación

Conciliación NO es que el estado nos pague tres años sin empleo para criar a nuestros hijos(Si, yo firmaría, pero seamos pragmáticos, con el dinero de quien pagamos esto?), tampoco es llenar las ciudades de guarderías aunque obviamente son necesarias más y con mejores horarios, es una cuestión de educación, de cultura de la solidaridad, de ponerse también en la piel del otro, conciliación es que todo el mundo sea consciente de las necesidades del prójimo, y eso incluye madres, familias y servicios que necesitamos todos.
Organismos públicos que colaboren, patronales que respeten, compañeros que compartan, y no una sociedad que nos aboque o bien a cambiar completa y radicalmente de profesión(Algo al alcance de muy pocos), o a tirar por la borda años de esfuerzo y renunciar a un futuro laboral, porque no me parece fácil volver a un mercado del que has salido durante años, o a apretarte el cinturón(Y la luz, y la carne, y la calefacción) y quedarte en casa.
Porque o haces auténticos malabarismos o te los metes en el mismísimo… Si en ese por el que ya pasaron una vez…

Conciliación .

La igualdad no debería significar renunciar a nada, conciliación es algo que debemos incorporar a nuestro vocabulario pensando en todos no es cosa de mujeres, es cosa de familias, es cosa de sociedades, de todos y cada uno de nosotros

La próxima vez que salgas con tus hijos, recuerda, educación y respeto, respeta horarios, empatiza con esos trabajadores que te están dando un servicio, coopera en la medida de lo posible.

CONCILIAR= EDUCAR= ACOMPAÑAR