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Tu eres una mama guapa. #tueresunamamaguapa

19 May

Escribí una entrada para poner en evidencia la falta de tiempo en la maternidad, para nosotras mismas, en un tono de risa y recibí muchos comentarios.
Todos de mujeres que se sienten distintas, por falta de tiempo ya no se reconocen, ya no se cuidan como antes.
A veces tristes, aunque siempre encantadas de darlo todo por sus pequeños.

Así que  pensé que yo también necesitaba un empujoncito, pensé en una iniciativa, ahí a lo grande, como una campaña, que suena muy bien, como en política, invitándonos a ser nosotras mismas, esa mujer, mamá, que hace mucho tiempo que no se arregla, pero  sigue siendo guapísima, más que antes incluso.
Mucho mas que antes!
Iba a arreglarme un poco(aunque no mucho porque tampoco es muy natural en mi) e iba a subir mi foto.

Lo importante no era la foto, sino el hecho de hacer algo para nosotras mismas, me valía una foto de una uña pintada, de una sonrisa, de una melena al viento.
Pero tenía que ir acompañada, de un acto, el de volver a cuidarnos y querernos como merecemos.

Qué os parece? Os apuntaríais a mi campaña?

Esto lo pensé hace unos días, pero mientras tanto, me he levantado cada mañana con mis pelos de loca, y mis cejas penosas, y sigo sin depilar, y me pinté las uñas deprisa y corriendo para disimular el mal aspecto de mis pies llenos de callos, pero sabéis qué?

Todas las mañanas mi princesa me mira a los ojos y me dice: Mamá guapa

No importa como esté, que vuelva del trabajo y siga sin duchar, que me vea durante la semana siempre con mis pantalones de trabajo, los menos favorecedores del mundo, o que me pasee por casa con un pijama jorroñoso, o me levante con los ojos hinchados por no dormir.

Todos los días sin falta, me dice mamá guapa.
Y sus ojos brillantes me confirman la belleza que ella ve.
La única belleza imperecedera, la de los ojos del vinculo mas hermoso del mundo, el maternal.

Y mi princeso, cuando me ve limpiarme los dientes frente al espejo, me mira embelesado, y sonríe y me dice susurrándome: Qué guapa eres mamá.
Y mi bebé, cuya mirada mientras se aferra a mi pecho expresa el mas puro de los enamoramientos. Se que el también cree que soy preciosa

No importa que no tenga tiempo, que me mire y no reconozca a la mujer cansada del espejo, tan sólo importa que en sus ojos soy una mamá guapa, la más guapa de todas.
La poseedora de esa belleza perenne que se alimenta de besos y abrazos, esa belleza que inunda la sonrisa cuando les miramos.

Así que pensaba crear algo que me animara en esos momentos de bajón, pero no me hace falta.
Porque ya lo tengo.
Y hoy hablando con una amiga, inmersa en uno de esos días oscuros en los que todo lo vemos muy negro, me he dado cuenta: ella también necesita saberlo.

Saber que eres preciosa, porque lo estas haciendo francamente bien.
Porque eres una mamá guapa y de paso una tía cojonuda

Ahora solo me falta que tú también lo sepas, porque tú también eres una mamá guapa.
Y seguro que en algún rincón conoces a una mujer, una madre, una amiga, una vecina, tu compañera de trabajo que necesita un empujoncito
Así que os animo a compartir no importa dónde ni cómo, blogs, páginas de facebook, twitter, grupos, whatsapp, sms o una simple nota en el buzón, donde queráis, pero gritarle al mundo, que esa mamá que conoces es una mamá guapa, simplemente escríbele un hastag

#Tueresunamamaguapa

porque sigues  siendo una mujer maravillosa y preciosa, porque eso es una mujer guapa, alguien que da y recibe amor.

Venga! Sacar a la calle vuestra mejor sonrisa porque el mundo necesita nuestro empujoncito.

Te unes a recordarle a alguien lo hermosa que es? Te unes a conseguir que mañana haya más sonrisas?

 

La maternidad y el desodorante

9 May

Literal.
Vestirse, desnudarse, cagar, ponerte los zapatos, cocinar, poner lavadoras, comprar, mear…
Con un niño en brazos.

Conversación real:
-Lo de ducharse esta sobrevalorado, lo sé. Pero sabes cómo me he lavado el chichi esta mañana?
Con toallitas.

Sí. Es real.
No, no me digáis que alguna vez no os habéis sentido así, superadas.
Aunque os haya entrado la risa floja leyéndolo. Porque os estáis poniendo en situación, a qué sí?
A ver para quién creéis que hacen los desodorantes íntimos? Para madres sin tiempo para ducharse, por supuesto, o con tiempo pero nula disponibilidad para soltar al recién estrenado miembro de la familia de los brazos.
Cuando pares, en el hospital, siempre llega alguna enfermera buenrollista, o tu madre, tu suegra, o tu marido, ofreciéndote una ducha mientras cuida a tu pequeñín, y tu escandalizada: Separarme de el!! Ni hablar!
Calla insensata!
Dúchate! Aprovecha! Será la última vez en meses en que disfrutes de esa maravillosa soledad en la ducha, dije meses?
Tal vez años! Porque cuando ande y ya puedas viajar por el mundo sin el en brazos, comenzará a perseguirte con un “Mamá” perenne en la boca.
-No puedo mas, la maternidad me supera, que llevo 3 días sin ducharme!! Me siento una guarra!
-No mujer, guarra, guarra… Si acaso de secano y tal.
-Si aprovecho a bañar al niño y me remojo con el, pero claro, remojo, un poco las sobaqueras y sin jabón ni nada, para que no le de un ataque de piel atópica. Esto no es sano!
-Que si, que si es sano. Si el baño es un invento del capitalismo. Pues no eran felices los de antes, ni nada, con un baño anual, el de primavera!
-Si estoy moreneando, y no es del sol…
-Pues cuidado con el remojo! A ver si se despega la roña de forma desigual y la lías! Que ya puestos a mirar ventajas, ese colorcito te sienta bien
además mira el lado ecológico, y el bien que le estas haciendo al planeta?
Y nuestros cachorros? Nos conocen por el olor, si se pierden en la selva, nos encuentran. Como los leones. Todo son ventajas!!
-Leones? Selva?
Querrás decir los vecinos en la escalera. Si ya nos ven y arrugan el hocico…
Y con estas conversaciones mañaneras al menos comienzas el día con alegría.

Otra pregunta tonta a una madre reciente:
Cuánto llevas sin depilar?
Fácil! Exactamente el mismo tiempo que tiene el niño
Por qué lo se? Que levante la mano quien no se depilo el día antes de parir.
Está el síndrome del nido, que unos días antes nos pone a limpiar como locas, y el síndrome del chichi depilao!

Los bajos y el parto.
Entre contracción y contracción.
-Vamos cariño, que nos vamos al hospital.- Y tu en la ducha.
-Espera!
-Pero mujer! Qué vas a parir en la bañera!
-Qué no! Qué sin depilar los bajos no me voy! Luego se ponen tontos en el hospital y hacen desfile delante tuyo, que hasta el carpintero pasa.
Y tu ahí con las piernas abiertas y el aeródromo al aire!
Que esa es otra.
Con las prisas, el dolor de las contracciones, habiendo roto aguas, con el tripón que vas al tacto porque visibilidad cero, con una cuchilla que tenias por ahí perdida.
Kamikace total.
Valiente.
Y sales del hospital, y una de las cosas que hacemos todas la primera semana:
-Espejito, espejito. Cómo me ha quedado tras el parto?**
Pues como un pollo con sarna!
A lunares y desplumado! Mechón aquí, mechón allá!
Y tú, aggggg Estas vistas tuvo mi niño al nacer? Sí, tu niño, tu pareja, el gine, dos matronas, tres enfermeras, un señor de cuenca haciendo un MIR…
** Cómo? Que tu no te has revisado los sotanillos tras el parto?
No puede ser!!! De qué planeta eres?
Dime de corazón que no te queda la duda, porque de un agujero que hasta entonces tu considerabas pequeño y delicado ha salido semejante cabeza!
No sentiste curiosidad por ver si se quedo dado de sí? Vamos lo que se dice como un bebedero de patos!
Para futuras madres, tranquilas, no da miedo. Todo vuelve a su ser tarde o temprano.
Bueno, no da miedo si no hablamos de las que se sufren en silencio, esas si que las habéis ojeado con el espejo eh! Pillinas!
Ese es el día D y la hora H en la que toda mujer se da cuenta que con semejante estropicio ha perdido su último tren para ser actriz porno, porque vosotras habéis visto alguna actriz porno con almorranas?
O se caen disecadas de tanto roce? Esto… Me estoy yendo por las ramas!
Sigamos por escatologías varias.
Qué me dices del sistema digestivo? Tu no serías de esas que hacen pipí y popó todos los días a las 8:03? Entre el café y la galleta?
Pues se te acabó el chollo guapa.
Olvídate.
Porque se te acabó la intimidad en el baño.
Porque cagaras cuando tus hijos te dejen. Y rapidito eh!
No vaya a darles por llamarte. Pero tranquila, que te acostumbrarás y tus intestinos también.
Eso de que necesitabas tu tiempo y tu espacio…
No, no. Ahora cuando tus hijos se duerman y te entren ganas irás corriendo y disfrutarás
de tu minuto de gloria…
Lo dicho. Desodorante, Mucho desodorante.
Y tranquilas, si son sólo unos meses. Todo pasa.
Y volverás a ser esa mujer bien lavada y perfumada. Y hasta volverás al gimnasio.
Pero sabes qué? Echarás de menos tenerlos en brazos, esa necesidad, ese apego, ese saberse parte indispensable de su existencia.
Porque ningún amor es tan puro, ni tan necesitado.
Y mientras tanto… Viva el desodorante!!!

desodorante

La lactancia es cosa de tres…

14 Abr

Había comenzado este post con un título, La lactancia es cosa de tres, y al final me he ido por las ramas, como siempre…
Y sí, mis lactancias han sido y son cosa de tres, nuestras.
Así que pese a lo que leeréis mas abajo, dejo el título. Aunque hable de muchas mas cosas.
Permitidme el capricho…

Desde que soy madre he defendido la lactancia materna como algo exclusivo de madre e hijo, exclusivamente nosotros podemos tomar decisiones al respecto, mi bebé y yo. 
Y sin embargo después de cinco años de lactancia interrumpida sólo 5 meses, puedo decir que la lactancia es cosa de tres.

De tres, porque papá desde el primer día acompañó, no hablo de apoyar o no, porque yo nunca he necesitado apoyo para las decisiones que he tomado con nuestras lactancias.
Nunca he necesitado apoyo pero sí un hombro y una mano a la que agarrarme.
Necesitaba que me acompañara sin juzgar, ni para bien ni para mal.
Alguien que no se inmiscuyera.
Y ahí estaba el, sigue estando. Ese que se conformaba con apenas unos ratos durante la ducha de Mamá para disfrutar del bebé.
Necesitaba que supiese que sería un mero espectador durante los primeros días, apenas un ayudante durante las primeras semanas, el responsable de hacer las comidas y limpiar mientras nos eternizábamos con nuestra teta. Y allí estuvo.
El que esperó pacientemente meses para darles de comer, el que cedió su espacio en la cama y cinco años después se conforma con una esquina.
El que regaló sus abrazos y sus besos y se resigna muchas veces con ser “el otro”.
El que se olvida de esas conversaciones importantes que dejamos a medias cuando nos interrumpen contándonos transcendentales historias, o se ponen a cantar y desconectan el mundo y nos hacen sentirnos únicos.

Ese que fue capaz de hacer dos horas de coche para buscar una pieza del sacaleches, el que se despertaba con el ruido del extractor cuando me sacaba de noche (El primero que tuvimos que sonaba como una carraca) y ponía un vaso de agua a mi lado, o se sentaba en otra silla de madrugada para que no estuviera sola.

El que aguantaba las horas de monotemática charla sobre los beneficios de la lactancia, y pacientemente aguantó que le leyera en voz alta todo lo que pasaba por mis manos.

Y no es uno de esos tipos que se hace fotos sonriente cambiando pañales, porque nuestros pañales huelen muy mal, la verdad, y no apetece hacer de modelo, pero ha cambiado muchos, tantos o mas que yo.
Y los que nos quedan!!

Y no presume de lo buen padre que es y de las excursiones que hace con sus hijos, pero los lleva al parque, aunque se aburra soberanamente. Y se conoce todos los de nuestra ciudad.
Y los lleva a hacer la compra y termina pareciendo un conductor de autobús con el carro del súper.
Ese que les da patatillas o galletas de chocolate antes de comer porque se vuelve niño junto a ellos, y se sienta en el sofá a comer pipas y pela para todos.
Ese que lee cuentos y se duerme con ellos en la cama. El que ha visto por enésima vez Jacobo Lobo o Matilda.
El que se sabe todas las canciones de las series de dibujos, y se emociona escuchándoles cantarlas en el coche…

No es uno de esos padres que se llenan la boca contando como ayudan en casa, porque el no ayuda.
Nunca lo ha hecho, porque nunca ha sentido que fuese un mero ayudante y considera la casa también suya.
Aunque sea un desastre con las lavadoras, y deje las toallas blancas de colores.
El dueño de la cocina, y de la escoba, aunque reniegue muchas veces.
Es ese que tras mi último parto y haber salido de casa dejándola como recién salida de una explosión nuclear, se quitó horas de sueño para que a la vuelta con el bebé estuviese perfecta.
Ese.

Y no sabe vestir a sus niños combinando colores, y a estas alturas sigue preguntando donde guardamos los pijamas, pero todos los días salen vestidos, y peinados, y con esas manos de gigante ningún minúsculo botón se resiste.
Ese que pone las camisetas y los vestidos del revés porque se lía y no mira las etiquetas.
Pero es el único que acompaña a su hija a elegir la ropa del armario y la hace feliz.

Y no es un padre de esos que van al cole y cuenta lo bien que juega su nene al fútbol, y que conoce a todos los niños de su clase…
Pero lleva a su princeso todos los días a la escuela, aunque muchas veces llegue tarde, y siempre con la merienda hecha y el baby puesto y un beso en la puerta.
Ese del que su hijo dice que le hace mejor la merienda para el cole que yo.
Ese que se emociona cuando su princeso dice que de mayor quiere ser como el…

Y es ese que los mete en la bañera e inunda el baño y deja todas las toallas tiradas, porque les hace cosquillas cuando los seca y les pone el pijama.
Y es ese que deja toda la cama llena de polvos de talco porque les deja jugar con el bote a ponerse perdidos.
Y es ese que aguanta estoico que salten sobre su espalda, y se deja peinar valientemente por su hija.
Y es ese que siempre lleva la camisa manchada de babas de bebe, y de papilla, y de chocolate…

Y es ese que ha renunciado a su proyección profesional para perseguir el sueño de conciliar, ese que lo abandonó todo durante meses para cambiar pañales y estar en casa.
Ese que me soporta, y me abraza y me acompaña, y me quiere.
Y ese al que miro y sabe lo que estoy pensando.
Ese que no recuerda se olvida conmigo de nuestro 16 aniversario…
Y me acompaña en mis locuras y las hace posibles desde hace 20 años.

Ese, el trinomio de nuestra lactancia, y el pilar de nuestra familia y de nuestra vida.
Ese.
Simplemente un padre maravilloso.

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Hoy es uno de esos días…

28 Mar

Hoy es uno de esos días.
Un día en el que te supera el trabajo, y la vida, siempre corriendo.
En el que le has levantado la voz, y sin razón le has reñido porque estás cansada.
Uno de esos días en los que el agotamiento te ha hecho estar con la mente lejos, mientras le ayudabas con los deberes, en que estabas sin estar, y el lo ha notado y has visto sus ojos tristes.
Hoy es uno de esos días en los que has echado de menos un rato para ti, y tras el segundo -Qué tal?- has dejado volar tu imaginación mientras el seguía hablando sin que nadie le escuchase.
Y sabes que se ha dado cuenta, porque su silencio ha sido el grito redentor, con el que regresar a tu cuerpo.
Con el que darte cuenta que sus pequeños pesares son grandes e importantes, y que tu también necesitas que te escuchen…
Hoy es uno de esos días en los que te has agobiado poniendo lavadoras mientras se calentaba la leche de su merienda, te has saltado el baño y le has mandado a la cama sin cuento con un beso rápido en la mejilla.
Y ahora cansada, todo recogido y en orden, has notado el vacío en el sofá y le has echado de menos y ansías que se despierte para pedir agua y darle un abrazo…

Hoy es uno de esos días.
Y aún no has hecho la comida de mañana y te siente culpable, porque una noche mas, has puesto pizza de la sección de congelados, aunque le hayas explicado cien veces los beneficios de la comida sana.
Culpable una vez más, porque no tienes tiempo para planchar y su camiseta mañana será la confesión de ello. Y aunque sabes que a nadie le importa, a ti si.
Hoy es uno de esos días en los que en el trabajo todo salió mal.
Y tarde. Y con todo a medias debiste salir corriendo porque tu hijo te esperaba en la puerta del colegio, solo, bajo la lluvia.
Y mientras lo piensas una lágrima se escurre por tu mejilla, por el y por ti. Porque aún tienes su imagen grabada en tu retina, solo bajo el alero para no mojarse, y por ti, porque sabes que mañana será peor el día, deberás recuperar y nadie entenderá que no podías dejarle más tiempo esperándote, que no te puedes permitir relajarte y aguantar un rato mas en la oficina, ni hacer sobremesas después de las reuniones, ni cañitas a media tarde, ni cenas los viernes…

Hoy es uno de esos días, en los que te das cuenta de lo difícil que es todo, de todo lo que te queda por hacer, de todo lo que te pierdes mientras te enfadas contigo misma
Hoy es uno de esos días, en los que cuando te vas a la cama pasas por su cuarto a arroparle y se despierta, y te abraza y te dice:
-No te preocupes, te quiero.
Y te vas llorando a dormir, porque no concibes en un mundo justo que un niño de 8 años consuele a su madre y se conforme con las migajas de su tiempo, con el tiempo sobrante tras terminar su trabajo, y la casa y los deberes, y la cena, y la comida del día siguiente, y esa compra apresurada en el súper, y ese salto a la farmacia para buscar vitaminas que te hagan mas largos los días.
Y mientras él crece, y nunca volverá a tener 8 años, ni querrá jugar mañana de nuevo con su tren y contigo, y mañana crecerá y ya no querrá que le ayudes con los deberes, ni tendrá ganas de contarte que hizo ayer en el recreo, ni querrá que conozcas sus secretos…
y El tiempo pasará y no reconocerás a la mujer del espejo, ni a ese adolescente guapo de su lado.
Respira, mírate. Vuelve a su cama y abrázale.

Y mañana edúcale.
Edúcale para que crea en la igualdad, para que crezca sabiendo que cuando sale de casa el mundo se ha de regir por las mismas reglas, que aprenda que compartirá espacio, y tiempo, y trabajo con mujeres como tu, y que merecen el mismo respeto y las mismas oportunidades y obligaciones.
Edúcale para que eduque a sus hijos a no concebir diferencias.
Edúcale para que aprenda que la implicación de su padre no es excepción.
Edúcale para que respete por igual sin importar el sexo.
Porque en la educación está el futuro, porque los hombres conscientes de hoy han de ser mayoría mañana, porque solo el día que para el sentir universal los hijos, y la casa, y los deberes sean obligación y deber de toda la familia y no sólo de las mujeres la conciliación no será posible.
Edúcale, para que eduque a sus hijas, y les haga saber que no son las herederas de las tareas del hogar, ni de la plancha, ni de las lavadoras, Edúcale para educar en igualdad.
Y edúcate…

Yo soy superwoman…

17 Mar

Yo soy superwoman…
Y además no tengo abuela, diréis, pero si la pobre siguiese viva me lo diría, eres Superwoman nena! Además de guapa y lista, claro!
Hoy yo soy Superwoman, y tú, y tú, y tú también.

Hoy he salido de casa dejando vestido a mi retoño, medicado a mi bebe, arropado a mi niña…
En el trabajo he hecho inventarios, pedidos, hablado con proveedores, organizado…
Para volver corriendo a saltar de planta en planta del ambulatorio del barrio con mis dos hijos enfermos, durante tres horas, para a la carrera volver a casa, limpiar un par de vómitos, cambiar pañales e ir a recoger al grande, sin comer, porque no me ha dado tiempo.
Volver, dar de merendar a los que aceptan sólidos, sueros a los que no, e intercambiar un hola y adiós con mi marido por el pasillo mientras me volvía a trabajar el segundo turno de mi jornada laboral.
Y aquí estoy, después de llegar a las 21,30, cenar, baños, uñas, pijamas, mimos, y alguna teta, que hasta me he dado el gusto de ver el capítulo de “The walkind dead”, que aún me queda un lado friky que debo cuidar un día a la semana.
Acabo de terminar de organizar el trabajo de mañana y revisar facturas de nuestro pequeño negocio, porque además de un trabajo por cuenta ajena tenemos otro propio, y necesito gritarle al mundo, que sí, hoy yo soy una Superwoman, y aunque no pueda con todo, lo intento!!!

Aunque mi plancha no me conozca, y las pelusas campen debajo de las sillas, soy una Supermujer!!
Aunque siempre tenga pendientes seis lavadoras, y haya días es que las toallas haya que buscarlas en la secadora y no conozcan su estantería
Y me lo digo yo porque nadie me lo va a decir. Soy una Superwoman!!
Aunque necesite hace meses un repaso a mis cejas, y haga mil que no voy de compras sin mirar tallas infantiles, y ya no recuerde lo que es una cena romántica sin niños.
Soy una Superwoman!!
Aunque en el fondo de la nevera haya un yogurt disecado y un tesoro entre los guisantes y los cubitos de hielo del congelador…
Soy una Superwoman!!

Y tu también eres una Superwoman!
Y te lo digo a ti, si a ti que me estas leyendo, porque seguro que tu día también ha sido para no olvidar, y has hecho tantas cosas que has perdido la cuenta, pero aquí sigues…
Al pie del cañón, como la tía increíble que eres!

Y te lo digo a ti Isa, que llevas todo el día bregando con tus princesas, consolando llantos, cambiando pañales, arreglando la casa, y viviendo la mitad del día en coche con idas y venidas al cole… Hoy eres mi Superwoman.
Y te lo digo a vosotras Tere y Aina, con vuestro ajetreo y vuestra falta de tiempo y vuestros niños, y vuestras tiendas, y vuestras casas, porque vosotras podéis, lo estáis haciendo y cada día mejor!
Y te lo digo a ti Lydia que te levantas a las cinco y media de la mañana, comenzando antes que el sol para terminar el día a carrera limpia y disfrutar un rato de tus nenas,
Y te lo digo a ti M José que entre risas siempre estas pendiente de tus hombrecitos, y no te da la vida para seguirlos y trabajar y estudiar… Pero lo haces!
Y te lo digo a ti Bea, con tu recua y tu negocio, y tus mil proyectos, y tu casa. Increíble todos los días.
Y te lo digo a ti, si tu, mujer, madre, trabajadora, dentro y fuera de casa, o sólo dentro, o sólo fuera, o esa que trabaja desde casa entre pañales y juguetes, o la que estudia o lo intenta con la música de fondo de “Dora la exploradora”, porque eso termina siendo nuestra vida un camino cuya meta parece que nunca alcanzamos.
Trabajo, colegio, tarde de limpieza…
Trabajo, supermercado, tarde de deberes…(El soniquete de Dora lo ponéis vosotras)

Y sí, somos Superwomans, aunque nos emperremos en quejarnos y decir lo malas madres que somos, y que no llegamos a todo lo que quisiéramos, porque no llegamos, pero y qué?
Por qué ponernos metas tan altas e inalcanzables?
Llegamos a diario al trabajo, y a medio alimentar decentemente a nuestra familia, y a escuchar los sinsabores del cole, y acompañar a extraescolares y cumpleaños, y a parques, y a hacer deberes, y a coladas y cenas, y es increíble!!!
Y si os juzgna o no os hacen sentir las grandes mujeres que sois…
Mandadles a la mierda! Con todas las letras!
Y alguien debiera decirnos mas a menudo que somos Superwomans, qué coño! Somos la leche!
Y sí, ellos también, pero hoy es el día de las chicas!

Y sí podemos, pese a que la conciliación sea un asco, hacemos encaje de bolillos para llegar a todo, entre carreras y quejas, pero aquí estamos, sabiendo que mañana comenzaremos de nuevo la competición diaria, y aún nos quedará tiempo para un mensajito por el móvil para esa amiga, y un café si puede ser con unas risas mientras no perdemos de vista a los enanos, y tararearemos sin querer la canción de Mickey mientras colocamos los platos, y nos sacudiremos las migas de galletas de la ropa antes de entrar en el trabajo…
Y trabajaremos, y recogeremos la casa, y colocaremos la ropa, y nos quedaran fuerzas para dar besos y caricias, y para ese cuento nocturno, o para acompañar y les miraremos y pensaremos que por ellos merece la pena todo el esfuerzo…
Porque somos simplemente súper!
Qué no haya que recordárnoslo!!!
Va por vosotras!

La conciliación no existe… Hoy no, tal vez mañana.

11 Mar

La conciliación no existe, hoy no.
Tal vez mañana cuando salga el sol y lo vea todo con otros ojos…
Otras veces ya he escrito sobre conciliación, hoy no, hoy solo puedo expresar mi dolor.
Dolor, cansancio e indignación. Tras un día haciendo encaje de bolillos para compaginar trabajo con citas pediátricas, horarios de escuela, urgencias con mi bebe, tener que volver al trabajo, con los grandes acompañándome, organizando lo inorganizable…
Esos días en que echas en falta un abuelo cerca, o dos, o los cuatro!

Hace tres semanas que comencé a trabajar tras mi escasa baja maternal. Si, escasísimas 16 semanas
Mi tercer hijo, mi tercer comienzo, le sumo además que disfruto de dos meses de vacaciones al año, dos meses seguidos, ya que sumo vacaciones y festivos, y cada año, el reenganche es difícil.

Hace años que por costumbre escribo y a veces reencuentro esos apuntes, y me parecen escritos por otro
Hoy he encontrado por casualidad en el ordenador un pequeño apunte de la noche anterior a mi incorporación:

 

 

Para Lluc
Mañana comienzo a trabajar y me separaré de ti.
Llevo todo el día nerviosa e irascible, sin disfrutar tu abrazo permanente pensando en nuestra ruptura de mañana.
Tu también lo notas, también irascible y nervioso te quejas de lo que aún no conoces, pero sientes, me sientes, presientes.
Te duermes al fin agotado entre mis brazos, entre mis besos y mis lágrimas.
Te sumerges en tu paz, en tu seguridad jamás rota.
Pero y mañana?
Mañana me marcharé y te echaré de menos, tanto, que mi corazón se parará como un reloj sin cuerda, y no reanudará la marcha hasta saberte de nuevo entre mis abrazos.
Hoy quiero que mi mundo pare, que deje de girar mientras te observo.
Hoy me nubla el pensamiento la tristeza, el desconsuelo…
Mañana, tal vez pasado o en dos semanas será distinto.

 

Y han pasado dos semanas, largas agotadoras.

El primer día no fue el peor, llegar a casa y encontrarte exhausto por el llanto, hambriento por no aceptar alimento en un biberón que no comprendes, abatido y derrotado.
Tu sonrisa perdida…
No, no fue el peor, lo fue el segundo día, y el tercero, y el cuarto…
Sabiendo ya tu reacción, perdida la esperanza de un tránsito feliz.

Poco a poco has ido aceptando nuestra nueva situación, has debido despegarte, como antes que tu hicieron tus hermanos.
Y aún no has cumplido 4 meses, y aún puedo oler sobre tu cuerpo ese ligero almizcle de la vermix.
Aún eres mi bebé, recién nacido, indefenso y pequeño.
Demasiado indefenso y demasiado pequeño para dejarte en otras manos…

Y pasamos horas separados, y apenas comes en mi ausencia de un biberón que aborreces, y otros brazos te consuelan, y otros besos te calman.

 

Sólo apuntes, anotaciones perdidas en documentos sin título.
Resumen y diario de una vida, la nuestra.

Y hoy una semana mas, agotadora.
No has cogido peso, lo pierdes, tu huelga de hambre diaria por mi ausencia nos pasa factura, y ya han saltado las alarmas de tu pediatra.
Se suma además que estás enfermo, una bronquiolitis que no nos abandona desde tu nacimiento, y he de dejarte, con tu tos y tu aerosol, hoy con tu fiebre mientras el cuerpo me pide que no lo haga.
Mientras mi raciocinio me alienta y mi corazón se rompe.
Se agregan tus hermanos: Princesa, reclama atención y abrazos y brazos, y llora, para reivindicar un espacio que no entiende por qué ha perdido, no entiende que me marche a trabajar, y desconsolada grita que ya es grande y que quiere trabajar conmigo.
Princeso también lucha por su lugar, y en el colegio han notado un cambio, reclama mas, necesita mas…

Y yo a estas horas me hundo en mi tristeza, pensando que no existe conciliación posible, que nada merece la pena si para ello hay que derramar una sola de vuestras lágrimas.

Ya lo he dicho en otras ocasiones, las separaciones son mas duras cuando mas conscientes sois.
Con un año, son dos, con tres…
Ya lo hemos pasado antes, pero no por ello es menos duro.
Yo no quiero ser pequeñito, decía Princeso
Yo ya soy grande, dice Princesa.
Y cada una de esas frases me apuñalan mientras bajo las escaleras entre lágrimas los días en que ni los mimos, ni los abrazos, ni las promesas consiguen calmaros, y vuestros llantos resuenan en cada escalón y me acompañan al coger el coche, y nada ni nadie me serena.
Aún sabiendo que dos minutos mas tardes sonreís y jugáis tranquilos.

Porque ese momento, esa lágrima, esa frase pidiendo auxilio es el momento exacto en que creéis que os abandono, y creceréis con esos momentos y mientras tanto, yo empequeñeceré y seguiré creyendo que la conciliación no existe.
Y hoy vuelvo a no querer que exista mas mundo que vosotros y yo.

Y cada día reanudo el largo adiós, y el reencuentro huele a magia, y a besos y abrazos, y bailamos y reímos, y durante una horas olvidamos que mañana comenzaremos de nuevo a alejarnos.

Y entre sonrisas y besos tu mamando,
yo queriendo,
intento olvidar la injusticia,
y sueño que tu serás capaz de conseguir un mañana mejor,
donde tus hijos no tengan que conocer la añoranza tan pronto.

Un biberón feliz…

20 Feb

Helena pasó un maravilloso segundo embarazo, eran una preciosa familia de tres y había llegado la hora de aumentar.
La búsqueda les afianzó como pareja. El embarazo era tan deseado que nada podía salir mal, y no salió.
Cuando le dijeron que era una niña se volvieron locos, la felicidad al completo, su preciosa parejita.
La espera fue todo alegría, estaba mejor que nunca, se sentía dichosa por la crianza de su primer hijo, por las decisiones tomadas, por los caminos andados, con esta niña pensaba disfrutar más y hacerlo aún mejor.
Se sentía grande y poderosa, su familia era simplemente perfecta.
Un buen parto aunque agotador les trajo a su princesa.

Pese a la experiencia de su anterior hijo, desde el minuto cero la lactancia supuso una tortura.
Dolor, molestia, nervios, no podía entender qué era aquello que no funcionaba bien en su cuerpo.
Grietas, un pésimo agarre, mil posturas, horas y horas de esfuerzo infructuoso, dolor, miedo…
Miedo a cada toma y tomas interminables.
Defensora total de la lactancia buscó ayuda profesional, su bebe tenia frenillo, un diagnostico precoz, una intervención rápida, seguro que así salvaba su lactancia, porque tenia claro que daría el pecho, sabia que era lo mejor, se había formado e informado y decidió que cualquier esfuerzo merecería la pena.
Cualquier esfuerzo. Salvar. Esa fue la palabra que todo el mundo le decía debía salvar su lactancia, como si su vida pendiera de ello.
Como si su maternidad se midiera con ello.
Y lo creyó.

Y comenzó el suplicio.
El bebe perdía peso y ella lo tomaba como una ofensa personal.
Era culpa suya, debía esforzarse más, hacerlo mejor!
Su entorno, sus amigas, todo le abocaba a seguir intentándolo.
Enmudecer su cuerpo, a gritar en silencio el dolor infringido en su pecho.
Esconder el llanto por considerarlo egoísta y codicioso.
No podía permitirse llorar.
Por su hija todo merecía el esfuerzo. La sangre, las heridas.
Se encerró en casa y olvidó sonreír, olvidó quererse y respetarse.
Dejó de lado su vida, su mundo, su hijo mayor, su compañero, su familia… Por una lactancia, por aquella patraña que le habían contado: ese vínculo que sólo el pecho podía crear.

La amargura de creer que aciertas mientras tu corazón te grita que te equivocas.
Por qué ese empeño? Esa insistencia? Por ser mejor madre?
Y le dio teta, mientras mordía su lengua y aspiraba sus lágrimas.
Y siguió dando su pecho mientras moría y se marchitaba creyéndose vencida.

Y una mañana salió el sol, miró a su niña y se dio cuenta de que no la conocía, porque su llanto no le había permitido verla.
Y levantó la vista y se reflejó en los ojos tristes de su niño, y midió su altura en el cansancio de su compañero.
Y sintió miedo. Miedo de mirarse en el espejo, de ver el cadavérico despojo en el que sabía que se convertiría si seguía odiándose a si misma
Sintió miedo de escuchar a su corazón, ese que le exhortaba a darle un biberón, a decidir vivir, amar, abrazar a su pequeña cachorra.

Porque el vínculo no es exclusivo de la teta, ni la teta es exclusiva del vínculo.
Porque es mejor un biberón feliz que una teta amargada.
Porque lo único importante eres tu y tu bebe, vuestra felicidad, vuestro abrazo.

Lo intentaste, te aferraste a la lactancia como si fuese la única salida, como si no hubiese mas mundo, como si sólo importase eso.
Pero no.
Te equivocaste.
Erraste al creer que no le amarías lo suficiente.
Erraste al creer que dejar tu vida de lado por ella era lo correcto.
Te equivocaste.
Porque lo correcto es amarte y respetarte.
Porque solo amándote y respetándote a ti misma podrás amarla y respetarla a ella.

No consientas que nadie te diga que al menos lo intentaste, porque no es un logro, tu logro es este, al menos intentaste darle un biberón, intentaste vivir y amar y abrazar.
Intentaste ser la madre de dos.
Intentaste seguir adelante

Lo has intentado y lo has conseguido.
Hoy eres mejor que ayer, porque has comprendido que el amor no habita en una teta, ni en un biberón.
Habita en tu corazón, en tus besos y en tus caricias, habita en ti.
Hoy eres mejor madre que ayer.
Hoy cuando te vea darle ese biberón me enorgulleceré de compartir mundo contigo.
Tu decisión nos hace mas grandes a todas.
Tu fuerza, tu empeño y tu fe.
Porque ser una buena o una mala madre no depende de cómo alimentes a tu hijo en su primera infancia.
Vas a ser su madre el resto de tu vida.
Este es solo el comienzo.
No nos atemos a el como si no hubiese mañana…

Hoy sólo quiero ser Mamá…

9 Feb

Y una vez mas me romperé en pedazos
Una vez mas.
Me reincorporo al mundo laboral, tras un remanso de 16 semanas de llevarte siempre encima, respirándote, sintiéndote, casi ha llegado el día.
En una semana mi corazón dejará un camino de trozos doloridos, el camino que nos separará a los dos.
Y otros brazos te consolarán.
Y otros besos te llenarán.
Y otra voz te calmará.

Y cada mañana será una despedida. Y cada despedida volverá a nublar y oscurecer mi día. Y cada reencuentro traerá la luz de nuevo.
Y no, no estoy preparada, ni lo estaré nunca.
Porque el primer día de alejamiento es una condena, y el segundo, y el tercero…
Nuestro primer adiós.
Un hasta luego desgarrador y desolado que sabe a infinito.
Lacerante y amargo adiós diario. La ruptura de nuestro cordón.
Lo se, reconozco el miedo, y la tristeza y los nervios.
Lo conozco y reconozco y tal vez por eso me nubla mas.
Mi tercer hijo, y mi tercer adiós. Imposible acostumbrarse.

Y otros brazos te acunarán, y otra sonrisa te hará sonreír en mi ausencia, y lo sentiré como un robo.
Y otras manos, te alimentarán con el néctar de mi cuerpo.
Y será mi cuerpo y mi pecho quien desgarrado grite al notar tu ausencia.
Y será una maquina quien succione y vacíe mis entrañas para darte alimento al día siguiente.
Y llamaré cien veces para saber de ti, hasta acostumbrarme de nuevo a lo imposible.
Hasta volver a consolarme en nuestro reencuentro, hasta amodorrar mi mente, y mi alma y conformarme con las miserias de nuestro tiempo juntos.
Y volveré a unirme a ti al regresar a casa y sentiré tu necesidad exacerbada de aliento y abrazo.

Y lloraré. Y mis lágrimas regarán y amargarán mi alistamiento de nuevo al mundo laboral.
Y mi guerra sin cuartel comenzará cada mañana y mi paz duradera cada tarde al volver a sentirte entre mis brazos.
Y moriré todo los días un poquito, para de nuevo como un ave Fénix renacer entre mis cenizas cada tarde.
Y gritaré, sollozante y plañidera, pero en silencio, para que nadie sepa de mi debilidad.
Porque soy Goliat y tu mi piedra.
Porque cuando me alejo de ti me pierdo, y en la inmensidad del océano solo intuyendo tu presencia me reencuentro y respiro.

Hoy solo quiero ser mamá…
No quiero ser profesional. No quiero futuro.
No quiero tener trabajo, ni quiero que me guste.
Nunca me acostumbraré, nunca…

Irme no puedo, me puede.
Saldré de casa con el corazón encogido, con lágrimas, triste, con ganas de gritarle al mundo: NO, no quiero eso! No quiero ser yo! No quiero trabajar, ni tener deberes, ni hipotecas, ni facturas…
No quiero cumplir con mis responsabilidades, hoy no, no quiero ser responsable, ni responder ante el mundo.
No quiero mi independencia, mi fuerza como trabajadora, porque hoy lo daría todo por quedarme a tu lado, a vuestro lado…
Nunca me acostumbraré, no puedo despedirme sin ganas de quedarme, no puedo irme sin dejar un trozo de mi corazón en prenda.
Será un día triste, e intuiré en la distancia tu llanto, masticaré mi rabia mientras me alejo…
Conduciré hacia mi trabajo odiando al mundo…
Y pensaré en el tiempo de calidad que pasaremos juntos. Y renegaré de la cantidad. Porque yo quiero más cantidad con vosotros, porque todo el tiempo que paso a vuestro lado es de calidad.
Porque pasar tiempo con vosotros, tirados encima de la cama, diciéndoos que sois lo mejor que me ha pasado en la vida es calidad…
Estar juntos, sin hacer nada, o jugando y haciendo muchas cosas… Es calidad.
Eso es lo que me llena todos los días, porque un segundo a vuestro lado es una vida entera.
Sois mi yo, mi razón.

No quiero irme, no quiero trabajar, no quiero conciliar…
Sólo quiero quedarme con vosotros, a vuestro lado, viéndoos crecer milímetro a milímetro… Sin perderme nada.
Hoy solo quiero ser mamá. Y mañana, y pasado.
Y se que me animaré en unos días y lo veré todo con otros ojos…
Pero hoy no. Hoy necesito revolcarme en mi tristeza y abrazarte con fuerza.
Hoy el mundo es pequeño y tu mi inmensidad…

las curvas de crecimiento maternales

5 Feb

Si, todos conocemos las curvas de crecimiento, esos graficos que nos tocan las narices a todas las madres, pero no miden la altura y peso de nuestros retoños, no, miden nuestra calidad maternal, porque las curvas es como la lotería, todo el mundo quiere que le toque, pero cuando toca no es lo que uno quería y conlleva muchos impuestos.
Si estas arriba, mantente! No bajes ni un punto!! Si estas abajo, sube!! Porque un percentil bajo es catastrófico!
Vas a la revisión y tu pequeño ha subido los porcentajes, premio! Pero tranquila, la vecina, el pediatra, la enfermera, tu madre… Todo el mundo te instará a superarte, como si en lugar de niños tuviésemos patos a los que llenar el estomago con embudo.
Me recuerda a la típica imagen de adolescentes americanos fornidos en concursos de beber cerveza:
BEBE, BEBE, BEBE, BEBE!!!!!! Jaleando al pequeño en cuestión para que trague y engorde adecuadamente.
Porque de eso se trata, no de que crezcan, sino de que crezcan por encima de su percentil, del vecino, de los compañeros del cole, de su primo…

Tengo tres hijos, el mayor perdió un 30% de peso de nacimiento, estuvo enfermo, así que no es algo normal, pero si lógico, una enfermedad en los primeros días consume, si añadimos serios problemas de agarre y deshidratación tenemos el cóctel perfecto, eso me marcó profundamente, llevar un control exhaustivo del gramaje, asistir al control permanente del peso por parte de los profesionales y escuchar por parte de todo el mundo lo pequeño que era.
Si, era muy pequeño, entre otras cosas por prematuro, pero eso no importa, no es un hecho a tener en cuenta para todos los expertos mundiales de escalera!. Fue subiendo su percentil, del 3 al 90, y ah!!! Eso era vida, qué grande! Qué alto! Y si, caí, caí en el sucio juego de todo el mundo.
Si engorda eres buena madre. Las malas madres tienen hijos flacuchos y bajitos, aunque la madre en cuestión mida metro y medio y pese 40 kilos, sus hijos han de ser talla XL, si o si.
He asistido estupefacta a conversaciones donde se ponía en tela de juicio a Fulanita como madre por la medida de sus hijos…
Claro es que Fulana hija es la mas bajita de la clase, porque mi hija Menganita le saca una cabeza!
Claro!!! Y tu dos a su madre, y teniendo en cuenta lo poco que recuerdo sobre las leyes de Mendel, el loco aquel que estudiando guisantes descubrió la herencia genética, es bastante esperable, de padres pequeños, hijos pequeños, de padres grandes, hijos grandes…
Si, hay muchas excepciones, lo se, pero la hija de Fulana esta estupendamente alimentada, es bajita y punto, y la hija de Mengana es grande como su santa madre.
Y esto que puede parecernos mala leche es costumbre, porque a todos y todas nos afecta, el peso es un medidor y un motivo de examen y crítica constante.
Mi segunda hija, nacida a termino, 3 kilos y medio y duplicados en un par de meses de vida…
Uys, pues estos bebes tan grandes no se disfrutan, ha nacido ya criada…
Seguro que no le das cereales?
La ventaja de que tu segunda hija crezca por encima de los percentiles es que aprendes que cada niño es un mundo y el peso debiera ser como hace treinta años, que se controlaba mucho menos que ahora, cuántas básculas son responsables del fin de una lactancia?
Cuántas madres sufren insomnio antes de la visita al pediatra?
Cuántas mienten como bellacas para no sufrir las malas caras de su enfermera o de su pediatra?

Os pongo un ejemplo que podéis encontrar en cualquier tabla, un bebe de doce meses, puede pesar según los percentiles entre 7 y 14 kilos. Estamos hablando del doble de peso entre un niño que esté en la parte mas baja de la tabla y otro que esté en la más alta, y los dos son niños normales, sanos, activos, bien alimentados…
A qué estamos todos de acuerdo? Entonces por qué no dejamos de preocuparnos por el peso? Por qué no dejan de machacarnos con tablas, percentiles y controles absurdos?

Mi tercer hijo, nacido cinco semanas antes de tiempo, 3 kilos, perdida de un 15 % de peso en los primeros 15 días, aumento de un 60 % en el mes siguiente, había problemas en la lactancia? No, apenas, sin embargo en la primera revisión nuestra enfermera pese a que le dije textualmente que no me preocupaba la perdida de peso, por ser prematuro, por ser mi tercera lactancia… Me contestó que debería preocuparme y controlarlo, porque si no habría que darle biberón. Textualmente, no puedo omitir, que es encantadora, pro lactancia… Pero el peso es un gran problema para ella y para todos.
Profesionales oprimidos por unos tiempos ridículos para hacer exámenes, por una falta total de pediatras haciendo que los que están se saturen y no den abasto.
El peso se ha convertido en una herramienta indispensable. Allí donde antes se controlaban otras cosas, se hablaba con los padres, se tenían en cuenta a la familia porque se conocía, ahora solo existe una tabla y ni siquiera la evolución del niño sobre ella.
Todo son ejemplos claros, sales de la revisión y lo primero que haces es contarle a amigas y familia, lo bien de peso que va tu niño.
Un bebe gordo es un bebe sano, si sobresale en la fila del cole es que estás haciendo tu papel correctamente.
Dan ganas en lugar de darles los primeros Cola-caos, enchufarles una manguera de leche con manteca…

Qué alta es la niña! Cuántos años tiene? Dos. Uys qué alta para su edad…
Realmente apenas hay diferencia con otros niños de su edad, pero es una forma de halago, esta el “Qué guapa”, seguido del “Que niña mas buena” y por último lo alta y grande que es…
Lo lógico en estos casos es que te llenes de orgullo, se te caiga la baba y engordes hasta limites insospechados…

Digamos basta!!!
Dejemos de utilizar las medidas de nuestros hijos como notas a la capacitación de sus madres, porque es ridículo, insano, horrible.
Porque estropean lactancias y hacen de otras una época de cronómetro y control, porque pone nerviosas a las madres con los primeros alimentos y persigue a sus hijos hasta casi entrada la adolescencia.
Porque sirve para vendernos productos de todo innecesarios con la idea y el convencimiento de que estarán mas sanos y crecerán mejor con tal o cual marca de suplementos.
Definitivamente los percentiles debieran ser algo de uso estrictamente pediátrico, quién los sacó a pasear tan alegremente a la calle?
Quién nos descubrió su poder sin enseñarnos a comprenderlos?

Tengo 3 niños percentil 20, percentil 85 y percentil 70. Id preparando el juicio…

 

Si la maternidad hoy te supera…

20 Ene

Hoy no puedo mas!
Mi bebe es una fabrica de mocos. Dije fabrica? No, los mocos le han abducido, y es una pegajosa secreción andante.(Forma fina de decir moco, que no quería repetirme!) además aun no tiene tres meses y sus decimillas me producen una desazón insondable, que me altera el estado de ánimo.
Y entre ronquidos, y agobios no se aguanta ni el. Y entre moco y estornudo llevamos 24 horas de juerga, el día lo pasamos por peteneras, la noche flamenca, y de vez en cuando berrea una rumba, ahí es “ná” y es que mi niño cuando se pone calé…
Qué nos dejen solos con los “zapateaos”!

Y aquí estamos a las tantas de la mañana, el cansado, y yo, mas!
Soy como Alaska, me duele la tibia, me duele el peroné… Tanto baile me tiene trillá.
Si lo extraño es que no hayan aparecido ya hasta los bomberos!
Entre llantos, paseos, el grifo, el secador, la campana, la aspiradora… Pues no dicen que todas esas cosas calman a los bebes? Pues el mío ni con las estaciones de Vivaldi (Que también hemos probado)
Pues no me suelta una vecina(La de arriba) el otro día en la escalera:
-Qué bueno te ha salido! Ni se le oye. Parece mentira que haya un bebe.
Si es que no hay que invocar al diablo!
Por si termina viniendo…
Pues ala! Para que te lo creas que vive aquí y duerme aquí…
Bueno lo de dormir hoy no lo practica, ni el, ni yo, ni la vecina de arriba, ni el resto del edificio, y estaría por jurar que del edificio de enfrente también nos oyen, porque qué pulmones por dios!
Qué pulmones sanos y de gran capacidad tiene mi niño!
Otro que va “pa” tenor como poco!
Porque con esa potencia como no afine las vamos a pasar canutas en esta casa!
Nota mental… En cuanto tenga uso de razón apuntarle a solfeo

Y es que mi niño me ha salido bueno de serie…
Esto es como los coches, mi niño tiene SN, AI, EVM, DDP… Si le faltan nada mas las llantas de aleación!
O en cristiano: SN Sensor de nocturnidad, AI altímetro incorporado, EVM escáner de vibraciones y movimientos, DDP diferenciador de progenitor…
Ah! Y alarma antirrobo.
El sensor de nocturnidad funciona hasta si parece dormido, es apagar la luz, y la revuelta de la Bastilla fue una pelea de parchís, vamos que ni con un tetazo le convences, este lo de nocturnidad no, alevosía si, de esa para regalar.
Altímetro, porque aquí el infante sabe la altura exacta a la que está, en cuanto baja un centímetro del metro cuarenta, la lía! Y es que esa es la medida exacta que toma en cuanto yo intento pegar mis humildes posaderas en algún sitio.
Sí, que me prefiere de culo inquieto, pero así como quieres que coja celulitis? Esto de vivir de pie es que es muy cansado!
Y el EVM, que me decís del EVM? Me paso el día meneíto va, meneíto viene, si parece que voy bailando la conga todo el día!
Cha Cha Cha ey!
Cha Cha Cha ey!
Cha Cha Cha ey!
Y pobre de mi si intento soltarle y posarle en algún lugar…
Qué no, qué no quiere!
Mi moco moqueante va pegado a mi!
Si acaso, cuando ya esta(y estoy) reventado nos podemos tumbar, sintiéndose bien apretado eso si, y oliendo teta, imprescindible que no corra el aire entre nosotros.
Y he probado eso de darle una camiseta con mi olor(Y no preguntéis qué olor, que a fuerza de no despegarnos o me lavo con toallitas o nos bañamos juntos, así que oler huelo) pero no funciona.
Luego hay gente que dice que somos exageradas las mamas, pero cuántas os habéis tirado tres días sin ducharos por no soltarle?
Que usar el baño lo tenemos controlado con niño en brazos, pero la ducha es mas complicada.
Vale lo del baño también es complicado… Apañamos como se puede…
Ni pasándoselo a Papá, en cuanto nota su presencia, aun haciendo el traspaso de brazos profundamente dormido lo capta.
No sabemos si será olfato, vista, tacto, gusto u oído, o será un sexto sentido y este niño tiene un don.
Al menos si todo el sistema educativo falla le podemos poner a trabajar en el tarot de la tele…
La nocturnidad ya la tiene…
Pues eso, que presiente al padre y también la lía, de ahí el diferenciador de progenitor…
Y la alarma antirrobo? La tiene!
Estoy segura de que si me lo roban… Me lo devuelven!
En plan, Señora que no calla, dele una teta o algo…
Si al final todo son ventajas, así se va por el mundo mas tranquilo, con sistema de seguridad incorporado.

Pasamos el día con el fular puesto, alrededor de 18 horas diarias, y no, no exagero, y si cogemos el coche, nos monta la de san Quintín, que el coche no es su estado natural.
He comprobado hasta si había alfileres en la sillita, porque lloraba con tanto sentimiento que tenía que ser un dolor físico, más que nada porque en cuanto le saco enmudece!
Hasta un chupete he intentado enchufarle! Y dice que “pa” mi tía!

Y hoy me lo tomo a guasa, porque ya no puedo mas, y es que este amor hoy me supera, me supera el sueño, y el cansancio, me rebosa su llanto y su necesidad, me inunda su desasosiego y el río de mi paciencia se agita y embravecido por una locura momentánea me hace tener ganas de llorar y chillar y salir corriendo…

Y esa misma necesidad mamífera que me enorgullece y la mayoría de días me agranda, la misma que nos mantiene en un abrazo permanente y respirando al unísono cual siameses orgullosos, hoy, agotada por el cansancio y la falta de sueño me ha desbordado.
Y tras la tempestad vuelve la calma, y las aguas vuelven a su cauce y vuelvo a entender que es un bebe, que su necesidad es supervivencia animal, que su llanto es mi nombre si nos separamos, que su malestar es mi cruel lucha, que el agotamiento es parte del camino, y que el camino es corto, y en unos meses echaré tanto de menos esos ojos hambrientos de mi.

Pero hoy, ay! Hoy…
Mi reino por una ducha y diez minutos de silencio en soledad…