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Hoy es uno de esos días…

28 Mar

Hoy es uno de esos días.
Un día en el que te supera el trabajo, y la vida, siempre corriendo.
En el que le has levantado la voz, y sin razón le has reñido porque estás cansada.
Uno de esos días en los que el agotamiento te ha hecho estar con la mente lejos, mientras le ayudabas con los deberes, en que estabas sin estar, y el lo ha notado y has visto sus ojos tristes.
Hoy es uno de esos días en los que has echado de menos un rato para ti, y tras el segundo -Qué tal?- has dejado volar tu imaginación mientras el seguía hablando sin que nadie le escuchase.
Y sabes que se ha dado cuenta, porque su silencio ha sido el grito redentor, con el que regresar a tu cuerpo.
Con el que darte cuenta que sus pequeños pesares son grandes e importantes, y que tu también necesitas que te escuchen…
Hoy es uno de esos días en los que te has agobiado poniendo lavadoras mientras se calentaba la leche de su merienda, te has saltado el baño y le has mandado a la cama sin cuento con un beso rápido en la mejilla.
Y ahora cansada, todo recogido y en orden, has notado el vacío en el sofá y le has echado de menos y ansías que se despierte para pedir agua y darle un abrazo…

Hoy es uno de esos días.
Y aún no has hecho la comida de mañana y te siente culpable, porque una noche mas, has puesto pizza de la sección de congelados, aunque le hayas explicado cien veces los beneficios de la comida sana.
Culpable una vez más, porque no tienes tiempo para planchar y su camiseta mañana será la confesión de ello. Y aunque sabes que a nadie le importa, a ti si.
Hoy es uno de esos días en los que en el trabajo todo salió mal.
Y tarde. Y con todo a medias debiste salir corriendo porque tu hijo te esperaba en la puerta del colegio, solo, bajo la lluvia.
Y mientras lo piensas una lágrima se escurre por tu mejilla, por el y por ti. Porque aún tienes su imagen grabada en tu retina, solo bajo el alero para no mojarse, y por ti, porque sabes que mañana será peor el día, deberás recuperar y nadie entenderá que no podías dejarle más tiempo esperándote, que no te puedes permitir relajarte y aguantar un rato mas en la oficina, ni hacer sobremesas después de las reuniones, ni cañitas a media tarde, ni cenas los viernes…

Hoy es uno de esos días, en los que te das cuenta de lo difícil que es todo, de todo lo que te queda por hacer, de todo lo que te pierdes mientras te enfadas contigo misma
Hoy es uno de esos días, en los que cuando te vas a la cama pasas por su cuarto a arroparle y se despierta, y te abraza y te dice:
-No te preocupes, te quiero.
Y te vas llorando a dormir, porque no concibes en un mundo justo que un niño de 8 años consuele a su madre y se conforme con las migajas de su tiempo, con el tiempo sobrante tras terminar su trabajo, y la casa y los deberes, y la cena, y la comida del día siguiente, y esa compra apresurada en el súper, y ese salto a la farmacia para buscar vitaminas que te hagan mas largos los días.
Y mientras él crece, y nunca volverá a tener 8 años, ni querrá jugar mañana de nuevo con su tren y contigo, y mañana crecerá y ya no querrá que le ayudes con los deberes, ni tendrá ganas de contarte que hizo ayer en el recreo, ni querrá que conozcas sus secretos…
y El tiempo pasará y no reconocerás a la mujer del espejo, ni a ese adolescente guapo de su lado.
Respira, mírate. Vuelve a su cama y abrázale.

Y mañana edúcale.
Edúcale para que crea en la igualdad, para que crezca sabiendo que cuando sale de casa el mundo se ha de regir por las mismas reglas, que aprenda que compartirá espacio, y tiempo, y trabajo con mujeres como tu, y que merecen el mismo respeto y las mismas oportunidades y obligaciones.
Edúcale para que eduque a sus hijos a no concebir diferencias.
Edúcale para que aprenda que la implicación de su padre no es excepción.
Edúcale para que respete por igual sin importar el sexo.
Porque en la educación está el futuro, porque los hombres conscientes de hoy han de ser mayoría mañana, porque solo el día que para el sentir universal los hijos, y la casa, y los deberes sean obligación y deber de toda la familia y no sólo de las mujeres la conciliación no será posible.
Edúcale, para que eduque a sus hijas, y les haga saber que no son las herederas de las tareas del hogar, ni de la plancha, ni de las lavadoras, Edúcale para educar en igualdad.
Y edúcate…

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La cara amarga de la igualdad…

17 Mar

Hace unos días he participado en un evento formativo para profesionales.

Un aforo de unas cincuenta personas.
Apenas un 15 por ciento mujeres.
Mando superior: sólo yo.
Directivas… ninguna.
Responsables de departamentos: 2.
Sub-responsables de departamento: 2.
Acompañantes: 3.
Si, Como lo oyen, en una reunión en la que hay que presentarse y definir brevemente tu cometido habitual la respuesta es:
-Vengo acompañando a mi jefe.
Tal cual.
En el caso de hombres, la frase cambia, y se simplifica con un:
– Trabajo bajo sus ordenes.- Y es que si eres mujer tu educación y formación no es importante?
No merecemos presentación?
Somos meros objetos?
En este mundo(hostelería y cocina) las mujeres somos simples excepciones, que difícilmente llegan a tener puestos con poder.

El machismo es mas que evidente, cuando la persona responsable del evento es una mujer formada en marketing, que cuando sale de la sala es diana de sus compañeros y se refieren a ella como una “niña mona de marketing”. Mientras el resto de la concurrencia se ríe. (Las mujeres no)
Y es que la persona que en si hacía la formación era un hombre. Cuya presentación fue acompañada de un:
-Padre desde hace un año, primer y último hijo- con un acompañamiento de risas generales todas avocadas a comentarios que denostan la maternidad y la infancia.
Tremendo verdad?
Aplaudido por ser padre, vilipendiadas por ser madres.
Curioso, se aplaude el acto sexual de la concepción (Machote), y se repudia a la mujer embarazada.

No hablo de oídas, ni de hace treinta años, hablo del año 2014, donde un grupo de expertos abren con hipocresía y desconfianza las puertas de su profesión a las mujeres.
Ellas(Yo) en silencio tragamos, en silencio, porque hablar sería incongruente e incomprendido. Triste también.
Aunque en la comida posterior nos confesamos madres, y de reojo, como si fuese una desagradable tara nuestra familia, apostillamos lo incómodos y desacertados comentarios.
Y es que como poco entran ganas de preguntar al aforo:
Nacisteis fruto de una vaca? Porque esa tendencia a denigrar al género femenino no tiene sentido siendo hombres, hijos, maridos, padres de mujeres.
¿En qué clase de mundo las mujeres hemos criado y educado bajo esas premisas misóginas y machistas?
Querido profesional que te burlas de “la niña mona de marketing” si no fuese por ella, y de su campaña nacida de su mente femenina pero no por ello menos privilegiada, tu no estarías aquí.
Queridas mujeres que os etiquetáis como acompañantes, gritad vuestros nombres!
No permitáis que vuestra femineidad suponga una barrera a vuestra valía y al reconocimiento de vuestro esfuerzo.
No consintáis que nadie ose negaros vuestro derecho de ser madres en pos de mantener vuestra profesionalidad y vuestros puestos y futuros ascensos.
Porque es posible, es posible luchar y trabajar en lo que os gusta, compaginar la maternidad y la profesión, intentando una conciliación ya de por si difícil sin necesidad de mas trabas.

Como mujeres no tendríamos que tener que elegir entre ser profesionales o madres, no queremos tener que hacer elecciones y fragmentar nuestro yo, entre dos de las más importantes facetas de nuestra vida.
No debiera ser lo normal negar nuestra naturaleza y nuestros instintos para prosperar profesionalmente.

 

Si durante muchos años he luchado y trabajado duramente por mi carrera profesional, con esfuerzo, dedicación y ahínco he conseguido estar en lo alto, mantenerme y seguir aprendiendo, por qué el ser madre parce que sea sinónimo de rendirse profesionalmente?
De conformarse con menos?
De desperdiciar todos esos años de dedicación?
YO LO QUIERO TODO!!
Quiero ser la madre a tiempo completo que soy, y también la profesional.
No se trata de conciliar, no quiero que nadie me diga que conciliar supone dejar de ser válida, dejar de tener tiempo para ambas cosas, tener que poner una lista de valores y darles una puntuación a las diversas partes de mi vida.
Quiero tener derecho a llevar con dignidad ambas.
Por supuesto que soy madre antes que nada! Pero no por ello he dejado de ser persona, de tener intereses, gustos, formación y ganas de mejorar, aprender, crecer…
Por qué he de elegir entre vida laboral o vida familiar? Sigo siendo la profesional capacitada de antes, aunque ahora tenga dos hijos.
NO QUIERO ELEGIR!!! Por qué se da por hecho que seré menos responsable por tener hijos?
Que fallaré, me ausentaré y no daré todo lo que se espera de mi por ser madre?
Por qué?
O es que antes de ser madre no pedía una mañana para pasar la ITV, o para acercarme a una consulta médica?
No exijo derechos por encima del resto de trabajadores, no solicito nada ilegítimo o poco razonable, solo pido seguir siendo la mujer profesional que era antes, porque sigo disfrutando con mi labor, porque sigo siendo válida, porque de hecho ahora soy mejor, sí, soy mejor que antes, mis hijos me han hecho ser mejor persona, mas dedicada, mas competente, eficiente…
Porque ahora las energías que me mueven son ellos, mis hijos…

Y no quiero que otras madres me miren mal, que el resto del mundo me mire mal, porque yo lo quiero todo, porque es posible, porque yo puedo, puedo ser madre y profesional, no quiero sacrificar nada, este es mi momento y quiero disfrutarlo con mis soles, junto a mi familia, porque la maternidad es sinónimo a felicidad y sin esa parte de mi no sería feliz.
Quiero que se respete mi derecho a decidir en los distintos momentos de mi vida lo que quiero hacer,

Porque si fuese hombre y me hubiese partido una pierna cuatro míseros meses de recuperación no me habrían hecho estar mal vista
Porque si fuese hombre y pidiese una excedencia para escalar el Himalaya sería admirada por ello, y mi puesto estaría esperándome durante meses mi vuelta, sin merma de competencias, retribución ni horario.
Porque si fuese hombre y pidiese una reducción para estudiar me aplaudirían.
Pues resulta que soy mujer y madre y profesional y el compendio de todo ello me hace mejor persona, mejor profesional y feliz…