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La lactancia es cosa de tres…

14 Abr

Había comenzado este post con un título, La lactancia es cosa de tres, y al final me he ido por las ramas, como siempre…
Y sí, mis lactancias han sido y son cosa de tres, nuestras.
Así que pese a lo que leeréis mas abajo, dejo el título. Aunque hable de muchas mas cosas.
Permitidme el capricho…

Desde que soy madre he defendido la lactancia materna como algo exclusivo de madre e hijo, exclusivamente nosotros podemos tomar decisiones al respecto, mi bebé y yo. 
Y sin embargo después de cinco años de lactancia interrumpida sólo 5 meses, puedo decir que la lactancia es cosa de tres.

De tres, porque papá desde el primer día acompañó, no hablo de apoyar o no, porque yo nunca he necesitado apoyo para las decisiones que he tomado con nuestras lactancias.
Nunca he necesitado apoyo pero sí un hombro y una mano a la que agarrarme.
Necesitaba que me acompañara sin juzgar, ni para bien ni para mal.
Alguien que no se inmiscuyera.
Y ahí estaba el, sigue estando. Ese que se conformaba con apenas unos ratos durante la ducha de Mamá para disfrutar del bebé.
Necesitaba que supiese que sería un mero espectador durante los primeros días, apenas un ayudante durante las primeras semanas, el responsable de hacer las comidas y limpiar mientras nos eternizábamos con nuestra teta. Y allí estuvo.
El que esperó pacientemente meses para darles de comer, el que cedió su espacio en la cama y cinco años después se conforma con una esquina.
El que regaló sus abrazos y sus besos y se resigna muchas veces con ser “el otro”.
El que se olvida de esas conversaciones importantes que dejamos a medias cuando nos interrumpen contándonos transcendentales historias, o se ponen a cantar y desconectan el mundo y nos hacen sentirnos únicos.

Ese que fue capaz de hacer dos horas de coche para buscar una pieza del sacaleches, el que se despertaba con el ruido del extractor cuando me sacaba de noche (El primero que tuvimos que sonaba como una carraca) y ponía un vaso de agua a mi lado, o se sentaba en otra silla de madrugada para que no estuviera sola.

El que aguantaba las horas de monotemática charla sobre los beneficios de la lactancia, y pacientemente aguantó que le leyera en voz alta todo lo que pasaba por mis manos.

Y no es uno de esos tipos que se hace fotos sonriente cambiando pañales, porque nuestros pañales huelen muy mal, la verdad, y no apetece hacer de modelo, pero ha cambiado muchos, tantos o mas que yo.
Y los que nos quedan!!

Y no presume de lo buen padre que es y de las excursiones que hace con sus hijos, pero los lleva al parque, aunque se aburra soberanamente. Y se conoce todos los de nuestra ciudad.
Y los lleva a hacer la compra y termina pareciendo un conductor de autobús con el carro del súper.
Ese que les da patatillas o galletas de chocolate antes de comer porque se vuelve niño junto a ellos, y se sienta en el sofá a comer pipas y pela para todos.
Ese que lee cuentos y se duerme con ellos en la cama. El que ha visto por enésima vez Jacobo Lobo o Matilda.
El que se sabe todas las canciones de las series de dibujos, y se emociona escuchándoles cantarlas en el coche…

No es uno de esos padres que se llenan la boca contando como ayudan en casa, porque el no ayuda.
Nunca lo ha hecho, porque nunca ha sentido que fuese un mero ayudante y considera la casa también suya.
Aunque sea un desastre con las lavadoras, y deje las toallas blancas de colores.
El dueño de la cocina, y de la escoba, aunque reniegue muchas veces.
Es ese que tras mi último parto y haber salido de casa dejándola como recién salida de una explosión nuclear, se quitó horas de sueño para que a la vuelta con el bebé estuviese perfecta.
Ese.

Y no sabe vestir a sus niños combinando colores, y a estas alturas sigue preguntando donde guardamos los pijamas, pero todos los días salen vestidos, y peinados, y con esas manos de gigante ningún minúsculo botón se resiste.
Ese que pone las camisetas y los vestidos del revés porque se lía y no mira las etiquetas.
Pero es el único que acompaña a su hija a elegir la ropa del armario y la hace feliz.

Y no es un padre de esos que van al cole y cuenta lo bien que juega su nene al fútbol, y que conoce a todos los niños de su clase…
Pero lleva a su princeso todos los días a la escuela, aunque muchas veces llegue tarde, y siempre con la merienda hecha y el baby puesto y un beso en la puerta.
Ese del que su hijo dice que le hace mejor la merienda para el cole que yo.
Ese que se emociona cuando su princeso dice que de mayor quiere ser como el…

Y es ese que los mete en la bañera e inunda el baño y deja todas las toallas tiradas, porque les hace cosquillas cuando los seca y les pone el pijama.
Y es ese que deja toda la cama llena de polvos de talco porque les deja jugar con el bote a ponerse perdidos.
Y es ese que aguanta estoico que salten sobre su espalda, y se deja peinar valientemente por su hija.
Y es ese que siempre lleva la camisa manchada de babas de bebe, y de papilla, y de chocolate…

Y es ese que ha renunciado a su proyección profesional para perseguir el sueño de conciliar, ese que lo abandonó todo durante meses para cambiar pañales y estar en casa.
Ese que me soporta, y me abraza y me acompaña, y me quiere.
Y ese al que miro y sabe lo que estoy pensando.
Ese que no recuerda se olvida conmigo de nuestro 16 aniversario…
Y me acompaña en mis locuras y las hace posibles desde hace 20 años.

Ese, el trinomio de nuestra lactancia, y el pilar de nuestra familia y de nuestra vida.
Ese.
Simplemente un padre maravilloso.

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Yo quiero un hijo chivato…

25 Ene

Llevo días dándole vueltas al tema, el año pasado mi pequeño en su primer año de escuela hizo función de fin de curso. Y se pasó más de un mes con un secreto, el no sabía lo que significaba secreto antes, en nuestra familia jamás se le había enseñado, pero en el colegio les instaron a guardarlo para sorprendernos.
Y si, puede parecer una chorrada, pero si ahondamos, enseñarles a niños pequeños a tener secretos con sus padres, de cualquier índole, abre la veda para males mayores. Abusos sexuales en la infancia, maltrato infantil por parte de cuidadores, profesores, familia…
Un niño jamás debiera conocer la palabra secreto hasta que tenga la madurez para poder enfrentarse y defenderse a posibles abusos.
Si aprenden la normalidad de escondernos nimiedades, cómo les protegemos ante un adulto que pretenda hacerles daño?
Cómo enseñarles qué pueden escondernos y qué no?
Y cuándo crezcan? Acoso, buying, burlas… Todas las feas caras de una misma moneda.
Mireia Long, de la que me considero una admiradora, la maravillosa co-creadora de “La Pedagogía Blanca”, al hilo de mi preocupación por el hecho, hizo un comentario que me caló muy hondo:
-Quiero un hijo chivato.-  Y yo, tras mucho pensar lo creo firmemente, YO TAMBIÉN QUIERO UN HIJO CHIVATO
Un hijo que me avise y avise a otros si ocurre algo que no le hace sentir bien, si le dañan, amenazan, burlan.
O dañan, amenazan o se burlan de otros.
Hasta hace un par de meses mi pequeño no conocía en su vocabulario la palabra chivato, y sin embargo ahora la utiliza asiduamente, pese que en varias ocasiones he intentado aleccionarle, explicándole que contar algo que afecta o puede dañar a otros no es chivarse, si viene a contar que su hermana esta subida peligrosamente a algún sitio por ejemplo, pero es realmente difícil, mi forma de educar dista mucho de las de otros padres y de las corrientes habituales.
Tal vez me fijo en pequeños detalles que para mi marcan la diferencia.
Y dado que convivimos con el mundo, a veces es muy complicado no dejar que el resto afecte o por contacto contagie a nuestro niño.
Cómo hacer entender a otros padres que a veces pequeños cambios, como no educar enseñándoles a señalar al que habla, puede suponer salvar su futuro?

Si, yo quiero un hijo chivato, que cuando alguien le amilane con su violencia física o verbal, no se arredre y se esconda sino que grite bien fuerte!!
Que no tema contarme sus debilidades, que no me tenga entre sus temores.
Que no se avergüence por que yo conozca qué le avergüenza…
Hoy he leído este artículo de Arturo Pérez-Reverte, AQUI ” Esas jóvenes hijas de puta” qué miedo!
El artículo habla sobre la niña de 14 años que se suicidó por no poder seguir aguantando la presión de sus compañeras.
Su acoso le costó la vida. Han sido condenadas.
Qué miedo!! Miedo a que mis hijos puedan convivir con esos monstruos.

Las semillas que todos conocemos, de algún modo, los hijos de quienes les exigen ser los primeros, no llorar, se mejores que el resto, estudiar hasta el hastío, correr hasta la extenuación, sobresalir por encima de todo y de todos.
Aquellos a quienes educan cual esperpento caníbal dispuestos a masticar a todo aquel que respire por debajo de ellos.
Los vástagos de aquellos que ríen las debilidades ajenas, que insultan las diferencias, que burlan las indefensiones.
que acicalan sus puños y les instan a usarlos contra el resto.
Monstruos, si, monstruos, que se alimentan y crecen con la ira, de los sueños incumplidos de sus padres, de sus delirios de grandeza, de ese quiero y no puedo, y del peor de los pecados, el de reflejar nuestras miserias en las riquezas futuras de nuestros hijos.

Yo quiero que mi hijo sea el mejor, como todos. Pero no a costa de aprender a pisar a otros. Que su ambición no se moje con las lágrimas del resto.
Yo no quiero que mi hijo sea el mejor, porque yo ya veo su grandeza, y no necesito que compita para verla. Que utilice la mofa de quien vaya por detrás, empequeñece y envilece.
Quiero y ansío su felicidad y muero solo de pensar en que algo le dañe.
Yo quiero un hijo chivato, que no sufra en silencio, que hable, que proclame, que grite!!
Quiero educarle en la confianza en mi, en el respeto, en la seguridad de saberse querido y defendido.
Quiero un chivato que sepa que merece el respeto de todos.
Para si algún día se cruza en su camino uno de esos hijos de puta, tenga herramientas para desgañitarse pidiendo ayuda.

Quiero un hijo chivato, porque la otra opción es mas desgarradora, tanto como la de perderle, que esté en el otro lado, quiero un hijo que se sepa valioso y querido para que vea valía y amor en los demás, para que no se convierta en engendro acosador el día de mañana.

No quiero que crezca creyendo que la vida es un combate de boxeo donde matar o morir.
No quiero que corra para ser siempre el primero. Quiero que corra para sentir el viento en la cara…
No quiero que aprenda a levantar los pies para hacer zancadillas… Quiero que los levante para saltar mas lejos…
No quiero que estudie para ser el mas listo. Quiero que estudie para que pueda decidir quien ser…
No quiero que pinte el cuadro mas hermoso. Quiero que pinte el cuadro que le haga soñar…
No quiero que toque el violín con maestría para ganar concursos. Quiero que toque el violín para que sienta la música en el alma…
Yo quiero un hijo chivato, vivo, feliz…
Yo quiero, quiero, quiero… Que nadie ose hacerle daño, que crezca sabiéndose maravilloso e importante sin necesidad de compararse con nadie.
Único y perfecto tal y como es.

 

Somos familia numerosa…

13 Ene

Recuerdo de pequeña sentirme un bicho raro por ser hija única, en mi clase apenas éramos tres, lo normal eran familias de mínimo dos o tres hijos.
Y no era raro ver familias con 4 o 5 hijos(Mi marido por ejemplo tiene cinco hermanos.)
Según fui creciendo escuchaba lo del índice de natalidad(En realidad es índice de fecundidad) hoy en día de 1,25%, vamos que a cada mujer nos toca niño y cuarto! He buscado por la web y hace 50 años, el índice era de casi tres.
Pero hoy en la clase de mi hijo por ejemplo hay un cincuenta por ciento de hijos únicos, aunque tengo la sensación de que la tendencia esta cambiando.

Y creo entender que según evolucionamos a una sociedad mas consumista, decreció el numero de hijos, que cada vez se dio por hecho que un hijo era una gran inversión, y ante la posibilidad de tiempos difíciles, se dejó de invertir.
Las familias pasaron a ser mas reducidas, según nos inculcaban que un niño debía tener mas cosas, mas juguetes, mas ropa, mas…
Posiblemente tantas crisis sufridas, nos han hecho valorar de nuevo cosas que no se pueden comprar, y nos han reeducado, dándonos cuenta tal vez no es necesario tanto para ser felices, que los coches nuevos se vuelven antiguos, que podemos prescindir de muchas cosas a las que tal vez valorábamos demasiado…

El auge de la familia, de las cosas sencillas pero importantes.
Aunque aun no tanto como para volver a ver multitud de grandes familias (Hablo de numero, en calidades todas son grandes)

Nosotros tenemos una gran familia.
Si, somos familia numerosa.
Tenemos tres hijos. Aunque viendo las reacciones cuando nos ven, parece mas que tengamos 15.
Y es que cuando tienes tres hijos te das cuenta de las reacciones de la gente, sorprendentes, van desde la cara de susto, al estupor.
Y lo cierto es que no entendemos muy bien por qué.
Que no es para tanto oiga!
Así que te acostumbras a ir por todas partes sabiéndote observado, y diréis:
Si hombre! No será para tanto
Pues si, lo es.
Os pongo en antecedentes, por una gran superficie, carrito(Imprescindible para tenerlos controlados) Princesa, dos años, sentada protestando, protestando si, porque nuestra Princesa es discutidora y se hace notar, y estamos pasando esa etapa en la que todo es discutible y motivo de contienda internacional.
Princeso dentro del carro hablando con su tono de voz habitual(Va para tenor) es decir un par de decibelios por encima de lo que aconsejan los especialistas como máximo auditivo, lo que se iban a ahorrar en megafonía contratándole! y es además un experto manos largas cogiendo cosas de las estanterías.
Empuja Papá que por el tamaño no pasa desapercibido, mientras va sacando del carro lo que Princeso cuela por el otro lado, que no se sabe quien tiene mas rapidez de brazos, parecen pulpos. De tal padre, tal hijo.
Y yo con mi Princesito colgando del fular. Que aunque la crianza en brazos y el porteo este de moda y cada día somos mas, sigue llamando poderosamente la atención.
Si parecemos recién salidos del circo!
La observación no nos molesta, supongo que esto es como los famosos, que te acostumbras.
Lo malo son los comentarios, porque en esto de las familias numerosas, todo el mundo tiene algo que decir.
Y sigue sorprendiendo porque te habla y da su opinión sobre nuestro número gente que no nos conoce de nada

Si. Tenemos televisor(Tres para ser exactos) y no, no somos religiosos, ni creemos que los anticonceptivos sean pecado, y si, sabemos emplearlos, tampoco somos del Opus(Con todo nuestro respeto), y no, no nos aburrimos.
Esta sería la respuesta rápida, o un resumen de muchas respuestas.

El típico: – No tenéis televisor eh?
Me ves cara de no tener televisor? Entonces si tengo tele no follo, perdón… Esto andaba diciendo… Que es muy aburrido no tener tele

Esto del aburrimiento lo tenemos que escuchar un par de veces todos los días:
– No os aburrís eh?-
Y no se, si la pregunta es porque teniendo tres dan por hecho que nuestra vida es movidita o porque teniendo tres dan por hecho que nuestra vida sexual es muy satisfactoria, a ambas… SI
Por la calle, en el súper, allá por donde vamos siempre hay alguien que sin conocernos pregunta, se sorprende y se mete donde no le llama nadie.

Los tres son tuyos?
No señora, solo dos, el tercero me lo han dado en la sección de congelados…
No mujer! Es que están en oferta y acabo de pillar un par… Si corres aun quedan!
No, acabo de robarlos en el colegio de la esquina…
No, soy paseante de hijos ajenos…
Todo esto te gustaría contestar pero como pretendes ser educado delante de tus hijos, sonríes con cara de mártir y asientes.
Y es que a mi nunca se me ha ocurrido oiga! Ir por el mundo preguntando a la gente si son suyos o no!

Luego continua la conversación, esta el típico:
-Parareis ya verdad?-
Pues no mira, tenemos intención de repoblar el país!
Por qué? Tan mal lo hacemos? Mira que no me salen feos!
No. Queremos batir un record mundial… Y salir en el libro Guinness. No te…
No hasta que no consigamos el equipo de futbol… Ya tenemos una alineación!

También están los:
-Estáis locos!
Si loco, pero a mi me hacen descuento en la factura de la luz por familia numerosa.
Si, si, pero de tres alguno se apiadará de mi y no me llevará al asilo, tu eres carne de geriátrico fijo!
Si, si, pero en cuanto crezcan me llevaran las bolsas del súper…

Y están los positivos:
Valientes!
Es entonces cuando seriamente te preguntas, si ese amor de madre no te esta produciendo ceguera… Paseo con tres niños adorables o con una manada de tigres de bengala y no me he dado cuenta?
Valiente… Por? Mujer, si pides la epidural, te la ponen! Doy fe!

Y los que preguntan si son buscados?
Que ya no es por contestar, pero es una tremenda falta de educación!
Pues no mira, pero reutilizábamos el condón y se ve que lo pinchamos tanto lavarlo…
No, pero la falta de experiencia… Mira, hasta el octavo no aprenderemos…
No, no los buscamos, pero ellos nos encontraron a nosotros…

Si contestas que si los buscaste es peor…
Sois del Opus seguro! Que pasa, que los ateos no tienen hijos?
Otros repiten el:-Estáis locos…
Vosotros no lo habéis pensado bien…
Y esa, el te lo has pensado bien? Grrr
No, no lo había pensado hasta que he tenido la suerte de conocerte y he abierto los ojos…
No! No me lo he pensado, y fíjate que me lo estoy pensando ahora y no se en que auspicio abandonarlos…

El típico comentario, de con lo que cuesta criarlos y con esta crisis…
Por eso señora, por eso… Los estamos formando para pedir en la puerta de una iglesia…
Crisis? No mujer, por eso tenemos tantos para ponerlos a currar!
Claro! Para levantar el país y que cobres la jubilación!
Aunque de momento no le hemos pedido nada a nadie pero bueno es saber que recibiremos ayuda…
De verdad que a veces pienso que temen que les pidas algo.

Si lo sabemos, estamos locos, muy locos, rozando la temeridad, además somos valientes, y no conocemos los condones, y nos invitarán a eventos religiosos…
Y nos gastamos una pasta en pañales, y hemos aprendido a respetar y amar las marcas blancas, y nos chiflan los formatos maxi y buscar un hotel se ha convertido en tarea imposible, y si, lo sabemos llegará la universidad y seguro que tendremos que rehipotecar lo hipotecado, y nos esperan años de mucho curro…
Pero acabamos de estrenarnos como familia numerosa y nos encanta! Y cuando los veo, a los tres juntos, sonrientes y felices, sonrío y digo, no, no me he equivocado.

PD: Se aceptan donaciones de televisores.

Yo no creo en los Reyes Magos…

5 Ene

Soy una persona incrédula por naturaleza, evangelizarme a  mí es tarea ardua, y sin embargo desde que tengo hijos soy creyente.

No creo en Dios, nunca lo he hecho, simplemente porque no he recibido una educación religiosa, ni la he visto en mi casa, a veces pienso que tener  Fe es un regalo para mucha gente, la Fe la concibo como esperanza, si hay Fe nunca faltará la esperanza.
O eso creo desde mi absoluto analfabetismo religioso.

No creo en Dios y sin embargo  creo en Papá Noel, en los Reyes Magos, en el Ratoncito Pérez, en las hadas y en los duendes…
En la magia.

Y si, se para muchos es caótico y ridículo celebrar fechas y fiestas religiosas sin creer, o alimentar a mis hijos con esa fe ciega en seres mitológicos ajenos a toda realidad.
O tal vez algunos penséis que solo es una cuestión consumista, pero no es así. Intentamos que la navidad signifique solamente ilusión, felicidad, un momento más (de tantos) de disfrutar sienso una familia.

Supongo que tal vez en unos años me desdeciré de muchas de las opciones educacionales que hemos elegido, pero hoy creo en todo lo que suponga magia e ilusión para mis hijos.

De pequeña yo escuché pasar a los reyes magos, es un recuerdo vívido y precioso, escuché el rebufar de los camellos y las voces de los Reyes y pajes. Bendita inocencia.
Pero aún hoy a mis casi 40 años, recuerdo los ruidos y los nervios, el no moverme en la cama porque los Reyes que estaban al otro lado de mi ventana no se diesen cuenta de que me habían despertado.
No recuerdo los regalos que me trajeron, ni el despertar de la mañana, tan solo aquel minuto de gloria, donde fue testigo de su existencia.

Me robaron la navidad con seis años, y lo recuerdo como un robo, como una ruptura, apenas unos días o semanas tras cambiar mi vida y conocer a mis padres, en una adopción parcial, una amiga de ellos me soltó a bocajarro(Y en pleno verano) que los Reyes no existían, y ellos lo atestiguaron, estoy segura de que aquella mujer si ha tenido que pagar por sus pecados habrá pagado por aquel, porque no había necesidad, tan solo necedad y estupidez. Lo comparo a aquel que adrede pellizca un gatito recién nacido en el rabo para ver su reacción.
Una acción penosa y mísera, la de robar la ilusión a un niño.

Y lo recuerdo como si fuese ayer, supongo también que el entorno psicológico no era el más adecuado y que tal vez esa magia era lo único que me afianzaba a la inocencia, la única tirita para el dolor, para los cambios, la única soga que quedaba sustentando mi infancia.
Siempre me he sabido una niña adulta, demasiado madura en muchos aspectos. Y supongo que esa impronta fue la que durante años me convenció de que tal vez no sería una persona apta para la maternidad.

Hoy con mis tres hijos cerca quiero creer, y quiero que crean, tal vez es solo un deseo enfermizo de darles la magia, la infancia y los recuerdos que yo no tengo, pero creo que todos los niños merecen vivir durante un tiempo en un cuento de hadas, merecen levantarse todas las mañanas sabiéndose los reyes del mundo, felices, ilusionados, mágicos y especiales.

Hoy no quiero hijos valientes, listos, estudiosos, responsables, maduros, educados… No hoy, no ahora.
Ya tendrán tiempo de convertirse en hombres y mujeres de bien.
Hoy solo quiero niños felices, de ojos brillantes, suspirando por la magia que les traerá regalos, a ellos, porque son especiales y maravillosos hagan lo que hagan.
Sabiéndose únicos y extraordinarios.
Porque esa es la única realidad de este día, que mediante la magia y la ilusión sepan lo admirables y magníficos que son, sepan que son amados y respetados, y que ese Te Quiero, que a diario les decimos, hoy sea aún mas grande.
Hoy es el día en el que no permitimos que ningún problema, tristeza o guerra manche su infancia.

No se trata de educarles en el mercantilismo o en el consumismo, esta noche cualquier regalo será fantástico, no importa el precio o si lo construimos con nuestras propias manos, porque hoy la magia esta en el aire.
Porque el mejor regalo de todos será que mis hijos quieran compartirlos jugando conmigo sobre la alfombra.

Hoy creo.
No creo en Dios, en los Reyes Magos, no creo en Papá Noel, no creo en el Ratoncito Pérez, ni en hadas , ni en duendes, ni en magias…
Hoy creo en ellos, y sus ojos y sonrisas hacen válida mi Fe.
Hoy el mundo será un poquito mejor, porque tantos niños felices e ilusionados solo pueden proclamar un gran futuro, dichoso y feliz.
Los niños mágicos de hoy, serán los hombres coherentes del mañana.

Felices Reyes, o tal vez mejor, felices… Simplemente.

 

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Madres, esa profesión de riesgo…

10 Dic

Ser madre es una profesión de riesgo, de alto riesgo porque hagas lo que hagas recibiras ataques desde todos los frentes, en ninguna otra faceta de tu vida te sentirás tan milimetrada, observada y juzgada.

A diario leemos historias corrientes de mujeres extraordinarias que con gracejo y buen humor se catalogan de malas madres. Acompañando de risas los malos días.
Y ríes , pero también ahondas y una vez mas te das cuenta de la presión a la que se somete a las mujeres, ya no madres, mujeres. Porque no podemos permitirnos errores, cansancio ni agobio.
La imagen peliculera de mujer sonriente con delantal rodeada de niños y bizcochos aunque obsoleta aún está en la memoria colectiva.
A ver si nos entra en la cabeza que esa imagen no es real, que ni en la profunda América de la posguerra era real esa imagen, fruto de películas y series televisivas.
Y no es solo que sea la imagen que se exige desde ciertos círculos sociales, estas nuevas malas madres, son el grito, un recurso de lucha social silenciosa, es además un recurso de lucha contra otras mujeres, las mejores aliadas del patriarcado. Que escondidas tras los muros de sus maternidades dan como válidas las consignas misóginas y machistas existentes.
Hemos de ser conscientes de que la maternidad es un ensayo acierto-error personal e intransferible.
Rendirnos ante esa imagen que pretenden darnos como valida de súper mujeres no es opción, porque significa que cuando no llegamos a esa meta, nos hundimos en la creencia de hacerlo mal.
Penalizamos la maternidad, porque exigimos a las mujeres que además de ser profesionales mas responsables y con menos sueldo que sus compañeros, añadimos al finalizar la jornada que tengamos hijos educados, bien peinados y planchados, actores de películas de sonrisa perenne.
Nos presionan algunas mujeres de generaciones anteriores que no sufrieron esa presión de trabajar dentro y fuera de casa y que no conciben una realidad en la que mujeres y madres no sean sacrificadas por y para el bien familiar.
Se añade a este patriarcado intempestivo las corrientes que además ponen todo el peso en nosotras de la felicidad infantil.
Hemos pasado de creer(con razón) que los niños deben tener menos tele y mas atención, a creer que los niños han de crecer en hogares Disney, donde cinco minutos de aburrimiento no es opción, donde ha de pasarse de una actividad a otra con premura, donde siempre ha de haber un plan, un juego(a ser posible educativo). Maravillosos y apetecible… Pero real?

Y nos ponemos a intentarlo y vamos a velocidad de cohete del trabajo a la compra(Robando minutos a nuestra comida), de la compra al cole, del cole al parque, del parque a casa, y montamos legos y dibujamos mientras pasamos la escoba y vigilamos la cena.
Y preparamos baños y pijamas mientras cantamos por el pasillo y con una mano disimulada abrillantamos grifos mientras enjabonamos niños.
Y planificamos lavadoras mientras contamos cuentos y besamos sin besos, porque mientras lo hacemos vivimos pensando en las tareas y obligaciones que vamos dejando para el próximo día libre…
Y terminamos el día agotadas y cayendo como marmotas…

Lo vemos a diario, el peso que se pone sobre nuestros hombros.
Sale un experto en televisión sobre las alergias tras el desgraciado incidente de un niño fallecido por shock anafiláctico, y claro, que explicación da al auge alérgico de los últimos años?
Que las madres alimentamos a los niños con protocolos y retardamos mucho el inicio de ciertos tipos de alimentos, perdón? Nosotras?
Nooooo, nosotras somos meras mandadas por los expertos. Pero claro, la culpa para las madres!! me entristezco al leer por redes sociales varios comentarios en la noticia culpando a los progenitores de no informar correctamente, de no educar en la responsabilidad a su hijo…
No quiero ponerme en el lugar de esa madre, teniendo que leer esas lindezas.

Sale en las noticias una condena a un hospital, le dan la razón a una madre tras perder a su bebé, fue por una mala praxis, no omiten que durante diez años esa madre vivió con los comentarios del hospital, que le dijeron textualmente que su hijo murió por ser prematuro porque ella no supo hacer reposo. Impresionante. Ya no hablamos de maternidad, hablamos de humanidad, aun sospechando que fuese cierto, tendríais la mala fe de decirle algo así a alguien?
Aquí podéis encontrar la noticia completa.

Si no das el pecho eres una egoísta insensible, que le estas robando derechos naturales a tu hijo y quitándole defensas…
Pero si lo das y tienes grietas o bajo peso del bebe o dolor, también eres una egoísta insensible o peor, te empeñas en dañar a tu hijo por caprichos tontos como dar de mamar… Por seguir modas tontas y hippies.
Decidas lo que decidas, lo harás mal.

Si educas de una forma o de cualquier otra siempre vas a tener críticas, comentarios y juicios por doquier.

Si fuésemos tan absolutamente críticos con nuestros políticos como lo somos con las madres y mujeres en general nuestro país iría muchísimo mejor, seguro!

Si eres madre esta condenada con tu primer hijo a pasar por tonta, a aguantar que te ninguneen ciertos médicos, enfermeras, tu madre, tu vecina, la cajera del súper…
Y con el segundo…
Y con el tercero…
Porque todo el mundo tendrá algo que decirte.
Y si tu hijo hace algo realmente espectacular? Claro! Te darán las gracias!
Por haberle parido con dos huevos!
Si señor!!
Que el mérito es de que tienen cojones no madre!!
(aquí podréis ver el video), pero si la pifia, la culpa es tuya!

Hagas lo que hagas en tu maternidad, para alguien en concreto, no estará bien hecho.
Y si, ya se que la opinión de los demás no debiera importarnos, pero a qué importa?
Y más cuando la mayoría de las veces estas opiniones vienen de la mano de otras madres y de profesionales.
Y duelen, y marcan y molestan.
Entre otras cosas porque para cualquier otra actitud o decisión que tomes en la vida no tendrás tantos ojos mirándote…

Desde el momento en el que comienzas tu embarazo te das cuenta de la situación en la que te metes, os pongo un ejemplo que ya he puesto otras veces:
Te rompes un pie, y vas tranquilamente a un hospital porque sabes que un profesional cualificado y que dará lo mejor de si mismo va a cuidar de tu pie.
No te tomas la molestia en hacerte un master sobre traumatología, de consultar el equipo de este hospital, si es respetuoso, o tiene protocolos antiguos… Porque vas absolutamente convencido del buen hacer del médico y del equipo. No necesitas ir de sabiondo exigiendo respeto, sabes que lo tendrás.
Si estas embarazada hoy por hoy lo mejor es que te informes, que planifiques un plan de parto, que busques un profesional empático, respetuoso que comprenda que un parto es un acto natural fisiológico, y que el sólo deberá estar para ayudar a llevarlo a cabo y actuar tomando medidas mayores al acompañamiento en caso de necesidad real, si por el contrario has decidido por ejemplo una cesárea programada por los motivos que sean, cuidado!! de nuevo tendrás que buscar un profesional empático y respetuoso que no te juzgue ni te minusvalore.

Y ahora me diréis que las mujeres somos unas exageradas, pues no digo que no, pero a que no existe una asociación de “el hueso es nuestro”?
A que la Organización Mundial de la Salud no necesita hacer un decálogo para las buenas praxis en traumatología?

Pues por algo será oiga!

Y tu hijo nace… Y si lo has tenido con plan de parto, exigiendo intimidad, o no querías epidural, o insististe en buscar un profesional no dado a las episotomias… Te van a crucificar por rara!
Ah! Tu no? Tu te pusiste la epidural? Pues aún peor! Eres tonta? Te gusta sufrir?
Y si tuviste que someterte a una cesárea, ufff prepárate! Porque la culpa de todo será tuya! Mira que dejarte engañar!
Asi que ojo a quien te arrimas, pregunta primero sus preferencias… porque corres el riesgo de ser atacada y tratada como criminal.
A veces dan ganas de explicar que has tenido a tus hijos por generación espontánea, o mejor aun que te toco por cliente cien mil en el súper.

Si has superado el nacimiento de tu hijo medianamente bien te toparás de bruces con pediatras y profesionales en general de la salud infantil, que desde el primer día te dejarán claro que no sabes educar al niño en el sueño. Como si para dormir se precisaran clases. Pues eso creías hasta que pasas tu primera noche en casa de la suegra…
Hasta tendréis que aprender a cocinar de nuevo si sabíais, y si no sabíais, aprenderéis a hacer exquisitas comidas sin sal, sabor ni textura alguna. Y lo mejor que intentarán que olvides tus conocimientos en dietética y nutrición, porque donde va a parar el gran contenido calórico que tiene un puré de verduras con una cucharada de café de aceite de oliva!
Es probable que os aleccionen en la higiene de vuestro bebé, como si cada uno de nosotros no fuésemos expertos en higiene personal. (Si he dicho la mayoría, lo sé, hay excepciones que huelen francamente mal ).

Ya ni os cuento la etapa escolar, si se porta mal es cosa tuya; si no atiende también; si es demasiado tranquilo es que estará enmadrado; si llora, culpa tuya; si pega…
Eso si, si el niño es inteligente, empático, educado… Es gracias al sistema educativo, a que ha salido bueno(Que suerte tienes!, los genes paternos suelen tener mucho que ver, porque tu primo menganito era así de bueno…

Conocéis muchas profesiones donde cada paso o acción suponga un riesgo?
Pues eso es la maternidad, una carrera, donde según el saber general los obstáculos te los pones tu.

Y si pretendéis trabajar fuera de casa ni os cuento, porque hacemos encaje de bolillos para conciliar, para tener horarios decentes, para llegar a todo, además de vivir en una carrera perpetua, en la que a menudo echarás en falta tiempo para ti, tendrás que lidiar con comentarios malintencionados, y cualquier falta o cualquier favor que pidas estará muy mal visto, porque es muy poco comprensible que pidas un día para llevar a tu hijo al medico
Ah!! pero si ese día lo pide un tío para ver la final de su equipo favorito en otra ciudad es un machote!!!
No hablamos ya de pedir un cambio de turno a un compañero sin hijos para no perderte la cabalgata de reyes, porque serás una insensible y egoísta mujer que pretende abusar por tener hijos.
Claro, claro, pro si ese mismo compañero te pide un cambio para no venir de mañana porque se va de juerga será jaleado y palmeado por todos.

Para bien o para mal el peso mayor de la casa y de la educación la llevamos las madres, y ojo! Que esta cambiando el panorama afortunadamente pero aún nos queda mucho por hacer, os queda a vosotros papis!!
Porque un montón de padres que conozco se llenan la boca de lo buenos padres, colaboradores y maridos que son.
Ejem, ejem, es que yo no quiero que colaboren conmigo, quiero que esté, que intervenga, que tome decisiones, y que sea una pieza fundamental junto a mi. Que abandone su carrera profesional para que podamos conciliar, que haga malabares para llevarlo todo, que cambie pañales y llene bañeras, y no sea un bufón para sus hijos, sino un pilar sobre el que crecer.
Para salir de paseo los domingos había adoptado un can.
Y es que estoy harta de padres perfectos que acusan de calzonazos a aquellos que crían a diario(no solo en fin de semana) que pese a los desencuentros con sus parejas en temas de crianza, que siempre los hay, crían cual madres.

Y pese a todo, pese a las dificultades, al entorno, al patriarcado, al machismo, al cansancio… sabéis qué?
No conozco a ninguna mujer, absolutamente ninguna, que no se emocione y diga:

Mis hijos, son lo mejor que me ha ocurrido en la vida.

La sexualización de la infancia.

1 Oct

Sí, todos hemos leído sobre ello, los periódicos, las redes sociales, las noticias se llenan periódicamente de informaciones sobre tal producto o tal campaña que utiliza niñas para caracterizarlas como adultas en poses sexuales, o comercializan ropas claramente sexuadas…

Se buscan firmas reiteradamente para que sean retirados del mercado estos productos o esas campañas, nos echamos las manos a la cabeza cuando vemos ciertas publicidades…

Sin embargo el día a día está lleno de niños sexualizados. Este post no nace como crítica, simplemente como mi visión del mundo, siendo madre de dos. Creo además honestamente que lo que hoy lucho me puede dar mañana en la cara porque mis hijos son seres independientes que pese a su corta edad y me guste o no, ya toman decisiones sobre sus gustos y marcan el camino de su carácter y preferencias.

Voy a parques, al colegio, a fiestas de cumpleaños, a reuniones  de familias, convivo con otros niños, de amigos, vecinos, etc…

Firmamos para que retiren ropa sexuada de tal almacén pero veo niñas de cortísima edad con ropa marcada con el conejito de playboy, y si , es solo un conejito, pero aunque nuestras hijas no lo sepan nosotros si conocemos las connotaciones sexuales del logo, biquinis, faldas, tops que no recuerdo haber usado en otra franja de edad más que de los 16 a  los 20, en los que como en la canción de Sabina, nuestra falda era muy corta y nuestra lengua muy larga,  y ahora compruebo estupefacta que visten y contonean niñas de 6, 8, 10 años… Se ha adelantado la adolescencia? O la adelantamos nosotros robándoles así infancia e inocencia?

Mi hijo aun no tiene claro el concepto de novia, un par de meses atrás, me contó con toda su fe que su novia era yo(Véase imagen, madre deshecha en el suelo bañada en sus propias babas y lagrimeando) y cuando intenté explicarle que mamá no podía ser su novia, se enojó diciendo que era la única novia que quería.. Sin embargo en nuestro entorno, en el colegio, todos los niños de su edad (Y presupongo que como él sin entender el concepto) son preguntados una y otra vez:
-Tienes novia?
-Quién es tu novia?
-Cuántas novias tienes?
Dándole una normalidad, añadiendo calificativos de listos, o machotes si tienen varias (Ni entro en la gracia de educar así a nuestros hijos, convencida estoy de que a todas nos parecería un machote nuestro marido si tuviese tres novias…), separando claramente comportamientos de niños y niñas, diferenciando sus juegos, sus preferencias, sus relaciones…

Qué necesidad tenemos? Aun son prácticamente bebes, algunos sin haber cumplido los 4 años, rememoro y recuerdo con horror, mas allá de los 8 años las incómodas preguntas que te hacían de tienes novio? Quién? O el adulto de turno que lo utilizaba con beneplácito del resto, como broma , sin ser conscientes de lo bochornoso, avergonzante y humillante que puede ser en un niño, porque no se nos ocurriría decirle a nadie de nuestro entorno y delante de los implicados:
-Oye fulanito! Por qué no sales con menganita? Si esta coladita por ti.
Lo que hagamos hoy será la base de sus emociones futuras, eduquemos emocionalmente, sobran frases sobre lo machote que es nuestro niño porque tiene tres novias, sobra que listo es, le gustan las más guapas, si no les damos ese pie, ellos aun no entienden de noviazgos, son niños, debieran serlo aun unos años más, sin genero ni diferenciación, niños que juegan y disfrutan juntos

Niñas que aprenden y practican bailes que escandalizarían a más de uno si fuesen visualizados en una adolescente por ejemplo, y serian tachados de subidos de tono o semi pornográficos. Si pueden estar muy graciosas, pero qué necesidad hay de que una niña de tres años sepa perrear?   Y que aprenda y normalice posturas y movimientos claramente sexuales?  Y si, los niños aprenden lo que ven en televisión, en el entorno… Si somos conscientes de apagar la televisión con una película o una serie de mayores de 18 por qué no hacemos lo mismo con un videoclip?

Lo curioso es que son los mismos que reprueban el nombre de mi blog, princesas, y que omiten el princesos que lo acompaña, que claramente quita la parte que etiqueta por género, pero ríen ante estas muestras para mi bastante mas graves. Deberíamos llegar a un término medio, ni princesas rosas ni furcias playboy con 4 años…

No me malinterpretéis no pretendo criar a mis hijos en un entorno aséptico y totalmente asexuado, es solo que creo y concibo la infancia como un bien que hay que cuidar y no permitir que sea ensuciado con actitudes propias de adultos. Ya tendrán edad y conocimiento para tomar sus caminos.

Es además una necesidad, cómo defender a un niño de un abuso sexual si les enseñamos que esa sexualidad a pie de calle es normal, divertida y pública?

Cómo enseñamos a diferenciar a una niña una actitud reprobatoria por parte de un adulto si le enseñamos a utilizar gestos y actitudes sexuales, a tan tierna edad?

Antes de permitir estas ropas, bailes, actitudes, comentarios, no sería mejor informarles y educarles sobre sexualidad? Entonces llegamos al mismo punto, si son niños de 3, 4, 5 o 6 años que no tienen edad para comprender y asimilar ciertos matices del sexo y de la sexualidad, que de hecho damos estas informaciones con cuentagotas a estas edades, por qué lo permitimos? Hasta que no estén capacitados para ello no permitamos que sean pervertidos por el entorno, por gracioso que nos pueda parecer.

Sexualidad e infancia jamás debieran ir de la mano.

Sin excepción alguna.

La no maternidad.

26 Sep

Para A. No permitas nunca que nadie niegue tu maternidad.

Eres madre, serás madre durante el resto de tu vida, igual que serás hija durante toda tu vida. Las no maternidades, las de mujeres que lo sienten, que lo son, y que en silencio tropiezan con la incomprensión del mundo…

Porque siempre serás madre, digan lo que digan, lo único que cuenta es que lo soñaste, lo sentiste y se marchó, pero estuvo. Tú lo sabes, yo lo sé.

 

No es madre, propiamente dicho, no tiene hijos, pero si es madre, desde el momento en que los deseó, desde el primer minuto en el que decidió que formaría su propia familia, la soñó.

 

Y tras meses de búsqueda, cuando ya cansada decidió no gastar más en test de embarazos, un retraso. No le prestó atención. Pero una mañana mientras trabajaba en la oficina se dio cuenta de que su retraso ya era de semana y media.
Asustada pero decidida se ausentó para ir a una farmacia y comprar un test.
Nerviosa y sin querer creérselo, se hizo la prueba, no llamo a nadie, ni a sus amigas, ni a su marido. Esperó pacientemente en el baño común de la empresa. Apenas un minuto y ya estaba allí la bendita doble señal. No pegó saltos de alegría, no gritó. Simplemente una sonrisa asomo por su cara y como en una nube volvió a su puesto de trabajo.

 

A la salida por la tarde, en el bus fue acariciándose el vientre, pensando en cómo sería, sus ojos, sus manos, sus pies, tendrían que pensar nombres!
Acondicionar el cuarto con más sol, comprar una cuna… Y entre ensoñaciones olvidó bajar en su parada.
Una mas allá bajó y fue dando un paseo, nunca hasta entonces se había fijado, la cantidad de mujeres embarazadas que había, y niños! Pasó por un par de tiendas de productos de bebé y se deleitó mirando en escaparates hasta hoy invisibles para ella.
Esa noche fue una fiesta, en la intimidad de su salón la pareja comenzó a planificar el futuro, a verse crecidos y felices, a imaginar proyectos e ilusiones.
En los días posteriores hicieron participes a toda la familia de la buena nueva.

 

La primera ecografía esa en la que apenas se vislumbra un pequeño guisante, y un latido. Una ecografía que les acompañaría en forma de fotografía en el móvil, subirían a sus redes sociales, enviarían por mail…
Emocionados y encantados al mes todo el mundo era participe de su felicidad, en el trabajo, los amigos, los vecinos. Los primeros regalos, chupetes, patucos, lágrimas de felicidad con todos.
Llegó la ecografía de las doce semanas, de la mano sonrientes e ilusionados entraron en la consulta.
Salieron dos sombras de si mismos.
No había latido.
No había futuro.
Fue duro. Pero ella fuerte, decidió no hundirse, decidió seguir adelante y tras negociar con el médico cuando le realizarían el legrado que limpiase su vientre, apenas se permitió faltar un día al trabajo.
Aunque por dentro hirviera, doliera, quemase, rompiese… Tragar lágrimas, responder a caras circunspectas, explicar, y explicar, y explicar, lo inexplicable, un adiós, que no lo fue, una tristeza escondida…

 

Apenas seis meses después, no se atrevió a soñarlo de nuevo, pero tenía un retraso de 2 semanas. No se lo contó a el, temerosa de darle falsas esperanzas, se fue sola a su médico, y una ecografía le confirmo el hecho, volvía a tener un habitante dentro de si.
Cuando llegó a casa, le explicó alto y claro que debía agarrarse fuerte, que no debía ni pensar en marcharse, que había llegado al lugar adecuado…
Esa noche también hubo fiesta, pero comedida, con miedo, su suerte debía quedarse. Acordaron no decirlo, esperar.
Y esperaron, con miedo y reparo la eco de la semana 12.
Todo iba bien. Su vientre comenzó a abultarse y se hizo inminente contarlo.
La familia, los amigos, todos se alegraron por ellos. Pintaron la habitación, compraron la cuna.

La eco de a semana 20 les dijo que era una niña.
El mundo se vistió de rosa.

 

Estaba eligiendo sabanas de cuna cuando le vino el dolor.
Un dolor inmenso y una humedad desconocida. Asustada le llamó, se encontrarían en el hospital.
No había nada que hacer.
Su corazón había dejado de latir en la semana 23.
Una inducción, un parto triste, de un pequeño ser sin vida.
Dolor, oscuridad, tristeza.
El se encargó de avisar a la familia, ella no podía. Seguía siendo una mujer fuerte, pero con demasiadas heridas sangrantes. Se permitió llorar, pero poco.

Y hubo un tercero. Y último que enterró en la memoria por temor a que le arrastrase a lugares oscuros.
Su corazón, su alma, no se podían permitir mas cicatrices, de esas que a veces cuando menos lo esperas supuran y llenan de tristeza y soledad.
Pasó el tiempo y aprendió simplemente a vivir con ello, a enmudecerlo.

 

Y sin embargo se siente madre, es madre, medre de tres Ángeles no nacidos, bebes Estrella los llaman, y cuando habla con su hermana, con su vecina, con amigas debe soportar a veces comentarios de tú no sabes que es ser madre, no sabes cómo lo harías, no sabes que se siente…

Si, si sabe que es ser madre, lo será toda su vida. Lo fue desde el mismo momento en que lo soñó, en que lo pensó, el primer instante en el que en sueños le dio la mano…

Eres madre, igual que serás hija durante toda tu vida.

Las no maternidades, las de mujeres que lo sienten, que lo son, y que en silencio tropiezan con la incomprensión del mundo…

Y con una sonrisa se agarran a sus Estrellas y siguen caminando por la vida.
Las no maternidades de aquellas que aman durante toda su vida a los hijos ajenos, y viven por ellos.
Las no maternidades, o las madres de corazones perdidos…
Damien Hirst

Mujer embarazada. Escultura en Ifracombe, Devon, Inglaterra, autor Damien Hirst

Sobre maternidades y sectas…

18 Sep

Esta es solo una historia, inventada, desmedida y redundante, es la suma de muchas historias con el fin de dejar expuesto y de manifiesto el extremismo en el que a veces sin darnos cuenta nos vemos envueltas.

Es una historia de un lado, el que mas conozco, pero también es extrapolable a la versión opuesta. Es solo un grito, un basta!!
Si la maternidad es instinto y respeto, por qué se empeñan en catalogarnos, en hacernos andar por caminos rectos con muros de 4 metros a cada lado? Por qué se insisten en etiquetarnos, en decidir cuáles son las buenas y malas maternidades?
Por qué nos empeñamos en pertenecer a tal o cual corriente, y entregamos ciegamente nuestro pensamiento y nuestra maternidad a la manada, tribu, grupo o secta de turno?
Moda?
Y es que las redes sociales son una herramienta maravillosa, pero también una peligrosa forma de separar y diferenciar.  De crear guetos virtuales donde no hay cabida a otras formas de pensar.

Estamos en una sociedad en la que hemos alejado las relaciones afectivas que antes eran necesarias vecinas, familiares, grupos de mujeres… Porque nuestras ciudades han crecido, nos hemos desvinculado del entorno, trabajamos lejos, muchas horas…
Ahora suplimos estos contactos personales que antes se hacían a diario, porque se vivía en sociedad con redes sociales y q mejor forma de amalgamar las relaciones que con cosas en común. La teta, la crianza, son nexo de unión y se convierten en casi sectarios. No es algo para hacer daño voluntariamente que también lo hay, sino de demostrar que no estamos solas y de sentirnos parte de un algo.

 

 

Se quedó embarazada y el mundo se llenó de fuegos artificiales, pero la mala suerte hizo que se rompiera un tobillo.
Un embarazo convaleciente que dio para muchos meses de aburrimiento.
Con todo el tiempo del mundo y escasa movilidad se embebió de webs y libros que le abrieron un mundo que ni siquiera se había planteado. Comenzó por embarazos y partos respetados, webs que le abrieron los ojos a protocolos que descubrió obsoletos y no admisibles para ella.
Siguió leyendo a todos los autores de crianza respetuosa, teorías del apego y nuevas corrientes educativas.
Descubrió un mundo inmenso que le abrió la mente y los ojos e hicieron cambiar radicalmente su forma de pensar. Ya antes de nacer su pequeña se hizo eco de las asociaciones pro lactancia de su ciudad, antes de verle los ojos ya tenía foular y portabebés, arrinconó la cuna regalada a otra estancia a favor del colecho y decidió cambiar el mundo…

Y nació su ángel, aunque su parto no fue como lo había soñado, aunque el tiempo pondría guindas y belleza a una experiencia que le marcó, precisamente por no aceptar que no fuese como había soñado.

Desde los primeros días  hizo presentación oficial al incipiente grupo pro teta, colecho, porteo, apego…
Conoció los pañales de tela, y nunca más utilizo uno de papel.
Los pañales no vinieron solos, detergentes naturales y ecológicos, piedras de lavado. Ropita de bebe de tejidos bio .
Llegó la hora de incorporarse a trabajar pero lo que son las crisis, sufrió un despido, que lejos de amargarle le alegró al saber que cumpliría con la principal premisa, la de criar a su hijo por si misma, lejos de guarderías y extraños.
Aunque al mes ya no recordaba las causas y proclamó al mundo que había decidido quedarse en casa y criar con apego…
Su niña comenzó la primera infancia entre abrazos, teta y amor, y sin haber pasado medio año desde su nacimiento ya se volvió gurú entre las nuevas adquisiciones del grupo, que fue creciendo…

Y mientras mostraba a otras el sendero de una nueva era maternal y de crianza iba pensando nuevas y revolucionarias formas de vivir su nueva situación y vivir en ese entorno permanente.

Y mientras teteaba seguía aprendiendo y divulgando nuevos matices, baby-led weaning, primeros balbuceos…
Gracias a ello entró en contacto con otras alternativas, veganismo, ecología. Por su puesto su hija jamás aspiró el aroma de una pera que no fuese absolutamente libre de químicos y a las reuniones a las que se adhirió siempre llevaba hummus, pese a que los garbanzos siempre le dieron asco, aunque a escondidas se comiese los bocadillos de chorizo, pero nada era suficiente esfuerzo para formar parte y cabeza visible del engranaje, del que fue consciente del vacío que ella podía llenar, el de amalgamar todo y convertirse en prelado.

Se cansó de teta y tras meses disimulando reconoció al fin, disfrazado de destete natural, que su niña había cambiado la teta por la leche de avena. Y mientras resumía a quien le prestase oídos las obras completas de Carlos González, perdía los nervios a solas y se le escapaban gritos de mujer agotada y en constante reinvención, aunque jamás esas miserias salieron de sus cuatro paredes, incapaz de abrir su mundo y su alma a nadie, temiendo que tanta transparencia pusiese en evidencia lo corriente y ordinario de su persona.
Se inventó un pasado y decidió escribir su futuro con las tintas de su nueva vida. Se descartó a si misma en busca de un nuevo yo, que gustase a todos, aunque para ello tuviese que mentir y sufrir.

Y escondía los chupetes, y cuando venían visitas disimulaba con ropa sin planchar la cama de su hija que había sido estrenada tras descubrir que dos y medio tenían mala cabida en el dormitorio de matrimonio.
No le contó a nadie las noches que pasaron hasta que se acostumbró temiendo ser tachada de mala madre, nadie pudo abrazarla y decirle que no pasaba nada por ser humana.
Su ropa también cambió, y su calzado, todo acorde a su nuevo entorno y a su recién estrenada maternidad.
Vendió su ropa del Zara en beneficio de las ropas naturales, por supuesto con tendencias hindúes y naturales, carísimas, pero indispensables para seguir creando lazos con la tribu. Ya llegarían después según se acabaran las reservas la ropa de segunda mano también muy cool.
Hasta sus ideas políticas cambiaron y si bien siempre había sido una moderada trabajadora, tuvo que transformarse y desviarse a la izquierda porque el centrismo no estaba bien visto. Y su bebe se hizo niña mientras crecía alimentándose de productos de la tierra y mercados ecológicos y en el caso de precisar exportaciones, todo de comercio justo.
Y los días en los que sentía la necesidad de pisar el supermercado de la esquina se cuidaba mucho de ser vista.
Por supuesto nunca su hija probó bebida alguna con gas, ni de cadena de comida rápida.
Llenó su casa de incienso, siguió a rajatabla el calendario lunar, se apunto a yoga, a taichí, hizo constelaciones… Y regó sus tardes de conocimiento interior de te y galletas de quinoa…

Tan solo año y medio después de su parto era otra.
No quedaba atisbo de pasado, ni amistades antiguas.
Formaba parte de algo más grande e importante, un nutrido grupo de madres, todas con las mismas ideas, conceptos y sinergias, dispuestas a cambiar el mundo aunque fuese a costa de catalogar como equívocas y malvadas a todas las maternidades que no se ciñeran al guión exacto dado por válido. Imposible salirse del rebaño, y en caso de descontento mejor silenciarlo.
Dejó de pensar por si misma y de ser natural, porque había que caer bien a todos, y comenzó a pensar no como individuo sino como grupo.

Y pese a que fuese en contra de las directrices se agobió y apuntó a su niña a la guardería, aunque lo disfrazó de búsqueda de empleo, forzada por una pareja que no comprendía sus inquietudes.
Y disfrazó los fines de semana sin niña, en pos de abuelos extra protectores.
Y dado el tiempo libre aprovechó para afianzarse aun más en las nuevas corrientes, sociabilizar a otras en su nueva religión y conocer tendencias aún más alternativas, y se pateó todas las escuelas de educación alternativa y se planteó el homeschooling, y de tanto ver se hizo experta en metodologías Waldorf y Montessori y cambió su guión y decidió seguir por esos lares…
Mientras seguía mejorando el discurso de su forma de crianza (la mejor) y en las tardes de invierno enseñaba a su hija números y letras, porque en Finlandia no se escolariza hasta los seis, pero esto es España y su niña muy lista!!!!

No se dió cuenta de que por el camino perdió los raseros de medir y se convirtió en una extremista que criticaba, juzgaba y condenaba todo aquello que se saliese de los márgenes establecidos por su cabila.
Y como jefa del clan fue vislumbrando formas de ganar provecho a su posición, mientras adoctrinaba a los recién llegados.
Y perdió su individualidad para ser cabeza sobresaliente en foros de internautas y dar MasterClass de la nueva era maternal.

Aunque por las noches usaba pañales de papel y se torturaba porque su hija no superaba la enuresis nocturna, y es que con tres años ya meaba a lo grande y las piedras de lavado no daban abasto para limpiar pañales de tela y sábanas.
Y llegó la edad de escolarizar, aunque no fuese obligatorio y donde dije digo, digo Diego… Y aunque la educación alternativa, tras la Homescholling era una opción, los ahorros hacía tiempo que se habían acabado.
Y aunque la pública era la tercera opción, y había asistido a las manifestaciones multitudinarias por una escuela pública, laica y de calidad, pidió plaza en una bonita escuela concertada, religiosa por demás y uniformada, porque tenía claro que su hija debía codearse con ciertos niños llegados a ciertas edades…
Y es que los amigos de hoy serían los amigos del futuro, y el hipismo no trae trabajo ni posición social, le había enseñado su madre.
Aunque seguía predicando, sin ejemplo propio, todo el abanico de alternancia…

Y el futuro deparará segundas partes y la continuación de una historia, de una mujer, que de reinventarse y mutarse con el entorno, se desdibujó y se dejó el alma por reinventarse y crearse de nuevo con otro yo.

 

 

 

Moraleja:
Si el entorno te borra, te subyuga y critica por tus actos, crianzas o formas de vida y para pertenecer a el te obliga a mutar y a reinventarse aun a riesgo de perder tus principios y desdibujarte…
Si necesitas mentir o seguir a rajatabla requisitos de pensamiento o de acto que te diferencien de otros grupos sociales, si no admite la peculiaridad e individualidad de tu persona…
Huye!!!
Huye mientras puedas y mientras te conozcas a ti mismo.
No permitas que nadie te convierta en una moda o en un clon de un determinado club social.
El respeto comienza por respetarse a uno mismo. La reinvención ha de ser una necesidad individual que te aporte felicidad, si la felicidad solo beneficia al grupo y no a ti, no te conviene.
El conjunto de fieles o seguidores de una doctrina que se diferencia e independiza de otras, y no admite miembros con pensamientos distintos tiene un nombre…

Secta.

Los adolescentes de hoy, son los niños de ayer y los hombres de mañana.

7 Sep

 

Personas absolutamente distintas entre si, con distintas formas de educar, con distintas formaciones y culturas, clases sociales…
Todos parecen de acuerdo en una cosa, en vilipendiar a los adolescentes.
Por norma general, son vagos, sucios, caprichosos, necesitan de normas claras y regímenes que les enseñen lo que será el futuro, son irrespetuosos y poco honestos, egoístas, viven por y para ellos, necesitan ser guiados y educados bajo premisas poco menos que militares…

Y una que se acerca peligrosamente a los 40 se sorprende, porque aunque ya hace muchos años de mi adolescencia, aun recuerdo con tristeza la sensación de vivir en mitad de un mundo que da todos esos adjetivos descalificativos por reales y ciertos, recuerdo profesores de instituto que desgraciadamente nos trataban como ganado y otros maravillosos que nos hablaban de tu a tu, aprendiendo de ellos lo que es el respeto gracias a sentirnos respetados.

Esta que soy yo, hoy mujer, creo que de pro, también fue adolescente, también impregnada de hormonas, pero con una mente clara, con una visión del mundo particular y juvenil, muy distinta de la actual, pero con fuerza, con ganas, y sobretodo recuerdo una sensación, la de comerme el mundo, la de tener poder para hacerlo, esa energía, que en muchas ocasiones fue despreciada y amarrada en clases y con personas que no veian el gran potencial de los jóvenes.
Y si, creo que es una etapa difícil, incómoda, para los chavales y para los progenitores, para las familias , pero quien tiene menos empatía?
Ellos o nosotros?
Hay que recordarle a alguien que aquellos locos melenudos de los sesenta y setenta cambiaron el mundo años después?
Alguien duda que aquellos jóvenes sin futuro ochenteros y noventeros de movidas y bakalao son hoy los profesionales, los vecinos, los amigos que nos rodean?
Por qué no creer en nuestros adolescentes? No lo fuimos nosotros también? Y si, se perdieron muchos en el camino, ley de vida supongo, aunque también falta de empatía, de educación, de acompañamiento…
Pero quedaron muchos para demostrar que se habían equivocado, que crecieron y se conviertieron en presente.

Y me sorprende cierto tipo de comentarios sobretodo en personas que siguen líneas de corriente respetuosa, de educación alternativa en las que se tiene muy en cuenta la mente, los sentimientos y la toma de decisiones en los bebes y niños.
Qué ocurre? Estas corrientes ya no son válidas cuando se cumplen 12 años? Dejan de ser personas hasta los 18? Entran en un oscuro agujero negro en el que dejan de tener derecho a ser tratados como humanos?
Somos conscientes de que toda esa pedagogía que llevamos con los mas pequeños, y que en muchas ocasiones evidenciamos poniéndonos en su piel también son aptas para estas edades?
Somos conscientes de que tan mal como pensamos de ellos pensaron de nosotros?

Y si, no dudo que es difícil convivir con ellos en ocasiones, pero somos coherentes y nos responsabilizamos? Porque son fruto de nuestra educación, no sólo la del hogar, la de los colegios e institutos, la de una sociedad de la que se alimentan y copian ejemplos.
Les culpamos de utilizar medios digitales mientras los utilizamos, les acosamos a obligaciones, horarios, deberes, extraescolares, mientras alzamos la voz para reclamar tiempo y conciliación para nosotros.

Quiero creer que las corrientes actuales de crianza con apego, de educación desde el respeto crecerán con nuestros bebes y niños y seguirán en la misma línea cuando estos crezcan.
Porque los niños de hoy no sólo son los hombres del mañana, son los adolescentes del mañana, las raíces del futuro, la base de la esperanza.

Porque si hablo de bebes que manipulan a sus madres, de niños malvados, caprichosos y dictadores… Os parece correcto? No, verdad?
Pues esto también es válido para nuestros jóvenes, y cualquier esfuerzo por mejorar su educación, su futuro, por facilitar un cambio a mejor educacional y en la sociedad no será en vano, estaremos dándoles un futuro mejor, ese futuro, que nosotros reclamamos y que en su día debimos luchar.
Afiancemos el camino, empaticemos con ellos.

Quiero creer en nuestros adolescentes, creo en ellos, porque yo también fui merecedora de esa fe, quiero darles ese voto de confianza, porque sin el, el futuro sería desesperanza y tristeza.
Porque no puedo creer que los niños a los que adoro hoy, a los que amo y respeto, a los que no etiqueto, por los que lucho un cambio, por los que me desvelo, sean mañana esos seres vagos, sucios, caprichosos, necesitados de normas claras y regímenes que les enseñen lo que será el futuro, irrespetuosos y poco honestos, egoístas…

 

 

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Que nunca tengas que llorar por lo que no hiciste, ese es mi consejo de padre…

5 Sep

 

Que nunca tengas que llorar por lo que no hiciste, simplemente, ese es mi consejo de padre.

Que tus decisiones, tus actos, te hagan hoy feliz, y mañana, y dentro de 15 años.

Porque van a ser tus hijos, el resto de tu vida. 

 

Lo pensaron mucho, o tal vez poco, no lo se. Pero se prometieron como pareja que no cambiaría su vida. Habían decidido ser padres, pero sin renunciar a nada.

El embarazo llegó enseguida, cuando estaba replanteándose la situación. No importó. Se alegraron.

No fue un embarazo fácil, pero lo superaron. Llegó el gran día y nació su precioso hijo.

Nada fue fácil desde el principio. Su madre le hostigaba para no dar pecho, alegando que en su familia las mujeres no tenían leche. Su tía le insistía en que no le cogiese en brazos, que se malacostumbraría, su suegra no le dejaba respirar y cada palabra era una critica encubierta.
Se agobió. Las hormonas no ayudaron, en pleno puerperio. El volvió al trabajo a los cinco días.
Con 8 días le dejó por primera vez con su madre y se fue a la peluquería. Dos horas para si misma.

Con 15 días de nacido su hijo se fué de compras.
Le hacia falta espacio.
Necesitaba respirar.
Fueron 6 horas maravillosas.
Además se dió cuenta que la lactancia materna le suponía una soga, así que esa misma noche decidió que como ya había comenzado a darle biberones seguiría con una lactancia mixta que le liberase. Se destetó el solo meses después. Prefería los biberones.

Con dos meses y sintiendo que su matrimonio se apagaba se fueron de fin de semana. Solo fueron tres días, y el pequeño estaba tan bien con su abuela…
Y el matrimonio recuperó su chispa, y el espacio que les había robado su hijo.

Con tres meses empezó a darle vueltas a su retorno laboral.
Por un lado se sentía agobiada, una atadura invisible a su maternidad que no le hacía feliz.
Una familia que no paraba de juzgar y dirigir sus actos.
Sus amigas habían desaparecido, el niño no le llenaba, pero tampoco sentía fuerzas para reincorporarse al trabajo, su comadrona le hablo de depresión pos parto, pero hizo oídos sordos. Cómo explicarlo en su entorno? Quién entendería por qué no era feliz?
Hablaron de ello y decidió cogerse una excedencia. Se quedó en casa, a disfrutar de su maternidad, aunque nunca llegó a hacerlo.
El empezó a hacer algunas horas extras para que no se notase la nueva situación económica.

Con cinco meses decidió llevarle a la guardería. Le vendría bien sociabilizarse con otros niños y a ella relajarse y tener mas espacio.
Una semana mas tarde se le hacían eternas esas mañanas.

A los siete meses decidió volver al trabajo, total, solo eran dos horas mas de guardería…

Y volvió a su vida laboral, y al poco también a su vida social, a salir los jueves de compras con las compañeras. Su madre recogía al pequeño de la guardería.

Todo el mundo le decía lo bien que estaba, que guapa y moderna le veían. Ella seguía vacía por dentro… Hizo caso a la matrona y visito a su médico, le recomendó ansiolíticos y un antidepresivo, que nunca tomó.

Cuando cumplió el año decidió apuntarse al gimnasio de nuevo, tres noches por semana después del trabajo y de la caña con las compañeras marchaba directa, sudaba y se mataba sobre los aparatos.
Y así pasó el tiempo.
Su marido seguía lejos, se reencontraban los fines de semana.
Sus padres habían cogido la rutina de llevarse al pequeño los viernes de la guardería, y no le volvían a ver hasta el lunes al terminar la jornada laboral y recogerle.
Volvieron a ser la pareja de siempre, moderna y estilosa. Con sus cenas, teatros y salidas.

Llegó el colegio, a punto de cumplir los tres años. Querían que tuviese oportunidades, así que le apuntaron a inglés, y a pádel, y a básquet, y a música, y los viernes los abuelos lo recogían para pasar el fin de semana con ellos.

Eran felices.

Ella con su gimnasio, sus compras y sus amigas, el con sus hobbies y su trabajo
Vacaciones sin niño de ensueño.

Un mensaje en su móvil leído casi por encima mientras el se duchaba. La sospecha. Había otra.

Confirmación. Una discusión. Una ruptura. Una maleta y de la mano de su hijo verse volviendo a casa de sus padres.
Compartir cama con ese pequeño ser, casi extraño.
Un vínculo envidiado durante el desayuno de abuela y nieto. Una lágrima furtiva.

Reharás tu vida, eres joven. (Pero el nunca mas volverá a ser un bebé, no será mi bebe, no volverá a ser un niño, no será mi niño).

Y como en un film a cámara lenta les vió, su ex-marido, su madre, su suegra, su tía, su vecina, sus amigas, sus compañeras… Diciéndole como había de sentir, como debía actuar, como llevar su maternidad.
Ella nunca dejó de quererle, sólo pensar en el se le cortaba la respiración, su hijo, era su vida, pero su vida le había dicho como llevar su maternidad.
Una maternidad de película, una madre perfecta y preciosa, un hijo maravilloso de cuento, un matrimonio de revista de moda… Triunfadores.

Esta no es una historia cualquiera.
No es la historia de una mala madre. Es la historia de una mujer que no escuchó su corazón, ni su instinto.
Y un día ambos volvieron para  dejarle claro todo lo que había perdido…

 

Este relato no es una crítica, no es un consejo de como criar, es una sola exhortación, la maternidad es instinto y sentimiento, no permitas que nadie te coarte, que nadie se entrometa, tus errores y aciertos serán simplemente tuyos.
Si decides dar el pecho o el biberón que sea porque te apetezca, si decides dormir con el o comprar una preciosa cuna, si quieres llevarle a una guardería o cuidarle tu, hagas lo que hagas que nunca te quede la duda de y si…?

No es una historia real, es la realidad de muchas historias, pequeños fragmentos aunados para darle énfasis.
Es algo a lo que llevo dándole vueltas desde una conversación con un compañero, padre de tres hijos, todos adultos, a sus sesenta años, contaba como se arrepentía de lo que no había hecho con sus hijos, como el entorno y una sociedad ochentera les abocó a criar según los cánones del momento.
A no cogerlos, a dejarlos llorar, a que se durmieran solos, a que durmieran toda la noche aunque para ello tuviesen muchas noches en vela escuchando sus llantos.
Es un gran hombre, e intuyo que un gran padre, habla con admiración y respeto de sus hijos.
Hizo todo cuanto debía, todo cuanto le dijeron que debía hacer.
Y hoy se arrepiente
Y recuerda con dolor una anécdota que durante años comentaron entre risas en casa, cómo su hijo mayor, con apenas dos años pasó dos horas frente a la puerta de la habitación de sus padres llorando, mientras ellos le decían que no podía entrar, que era mayor y debía dormir solo en su cuarto.
Se durmió, en el pasillo y le llevaron a su cama.
Al día siguiente vieron que no quería dormir con ellos, solo avisarles de que tenía caca. Entonces se rieron de la agudeza del pequeño y de su estupidez como padres.
-Hoy aún me duele ver sus ampollas, aún me duelen sus lágrimas. Aún escucho sus llantos en la puerta. Y mi corazon se descongela, y se seca, y quiere cogerle y abrazarle y darle todos los besos que el entorno me incitó a robarle. Cambiaria tantas cosas…

Qué nunca tengas que llorar por lo que no hiciste, simplemente, ese es mi consejo de padre.


Qué tus decisiones, tus actos, te hagan hoy feliz, y mañana, y dentro de 15 años.


Porque van a ser tus hijos, el resto de tu vida.