Archivo | crianza RSS feed for this section

Y yo más…

28 Abr

Leyendo a una madre en Facebook me he puesto a pensar.
Y no es la primera vez que lo veo y pienso lo mismo.
La maternidad, a veces, nos retrae de nuevo a la adolescencia, un momento lleno de complejos, sinsabores y miedos, que lanzamos al mundo disfrazados de sapiencia…
Vamos que para que la madre de turno de enfrente no piense que somos unas mantas o a vaya a saber usted que, soltamos un: ” Y yo mas!” Y nos quedamos tan panchas oiga!
No. Todas no…
Venga, reconozcámoslo! Alguna vez lo hemos hecho!

A ver, ejemplos:
Yo despañalé a mi mayor con sudor y lágrimas, lo juro, llegué a esto de quitar el pañal harta de escuchar aquello de:
Cuando un niño lo pide, todo fluye y es natural, y fácil, y…
Y una mierda!
Que mi hijo lo pidió, y aun así nos costó un mundo, y parte del otro! (Sustitúyase mundo por huevo y se entiende mejor)
Pero lo se. Somos un caso extraño, porque si tu preguntas por ahí verás que el 99 por ciento de los niños se despañalaron solos en una tarde.
De verdad que he hecho encuestas:
Están las que su niño solito se quitó el pañal y fue a cagar al wáter sin mas, allá por los 13 meses, justo la semana en que aprendió a cortar el filete solito…
Está también el porcentaje de “No sabe no contesta”(Léase: paso de contarte mis miserias porque seguro que el tuyo nació cagando en orinal)
Y las sinceras, ese mísero porcentaje que terminamos siendo las que nos planteamos seriamente si tenemos un problema.
Será mi hijo normal?
Si hija, sí. El tuyo y la gran mayoría, porque quitando algún caso realmente excepcional, muchos niños se pasan una buena racha cagando donde les place, y liberales y naturistas que son ellos, se la trae al pairo si tu te “jartas” de restregar ropa interior
Hablo en serio, qué mala costumbre intentar medir nuestras maternidades con los logros de nuestros hijos coño!
Yo no conozco ningún adulto que se cague encima en la oficina, ni en el bus, ni en el restaurante, así que qué necesidad tenemos de comparar los tiempos y medidas de nuestros niños?

Me pone de muy mala leche, de verdad, sobretodo porque ves a muchas madres desquiciándose por autenticas chorradas, que no les preocuparían lo mas minimo sino fuese por las otras mamás.
Al pañal le añado el pañal nocturno, que tambien tiene lo suyo, que digo yo, quitando a las que están en el grupo de Facebook de como quitar el pañal nocturno(Sí existe, y no, no estoy dentro)
Si preguntas por ahí la mayoría de los niños no mean de noche.
Pero ni uno. Es llegar a los dos años y se les cierra el grifo con la nocturnidad.
Es un misterio por qué los supermercados tienes pañales para niños grandes.
Ya se! Los tienen para que esta madre no se traumatice…

Y no hablo sólo de pañales.
A veces escuchas conversaciones en las que solo falta el “y yo más” que os decía antes!!!
-Mi niño ya come papillas
-Si?
-Desde los 6 meses
-Qué bien! El mío no, el es mas glotón le encanta el pamboli de jamón…
Os juro que fuí testigo de esa conversación, mi hijo tenía unos dos meses, y el del pamboli tendría 8 meses…

-Mi hijo ya ha sacado su primer diente con 7 meses
-Uys! El mío ya visita al dentista. Estamos pensando en ponerle unos brackets…
Bromas a parte, de verdad es un problema, y gordo.
Porque comparamos y medimos(Que ya de por si no está bien) con absurdos, que sólo sirven para preocupar a otras madres.
Mi Princeso estrenó diente la semana de su primer aniversario, y pese a que no conozco a nadie sin dientes de nacimiento, me podía la presión…
Porque nuestro caso era único, ningún niño los había sacado tan tarde.
No, no. Debe ser algún problema de calcio, o retraso por ser prematuro…
Porque claro todos los niños de nuestro entorno, con un año ya se los limpiaban…
Solitos y haciendo el pino, no te jode fastidia…

Y verdad es, hay niños que se despañalan en una tarde; y se comen un bol de lentejas con 6 meses; o sacan los dientes con un mes, pero seamos serios, son raras avis…

Yo siempre pongo un ejemplo, mi Princeso gateó al año, y anduvo con 15 meses, Princesa con 6 meses ya gateaba…
Con un año corría.
A base de verlos, ahora me preocupa muy poco la edad a la que quiera andar Princesito.
Mis hijos son niños normales y corrientes… Lo único raro que tienen mis hijos es su madre, y eso no tiene arreglo!
Pero ciertos comentarios, ciertas comparaciones, reconozco que me afectan como persona por una razón de peso, porque esas comparaciones suelen dar como resultado la calidad y el baremo con el que nos medimos a nosotras mismas como madres.
Y eso, lo sabemos todas, es el arma universal apta para dañarnos, la que atañe a nuestra calidad maternal.

Recuerdo los primeros meses de mi hijo y una conversación con una mamá amiga.
Estaba absolutamente preocupada porque su hijo no dormía, no dormía lo que los hijos de otros claro!
Con dos meses, debía hacer noches de doce horas y siestas de 4, dos al día.
Porque los bebes “normales” duermen esas horas.
Y si pasan mas tiempo despiertos, tienen un algo, o dos!
Porque la hija de la prima de mi vecina…
Y vuelta la burra al río. Y vuelta a preguntar en el grupo “El médico de mi hijo” .
– Es normal que se despierte todos los días a las cinco?
-Si hija si, y a las cinco y cuarto.
Y a y media, y a menos cuarto, y cuando te mires en el espejo y las ojeras te lleguen al ombligo, también es normal.
Y al menos ahora podemos desfogarnos en redes y grupos varios, imagino hace veinte años la maternidad, un sin vivir de preocupaciones.
Teniendo que escuchar las mismas chorradas, pero sin tener forma de buscar información o desahogo.
Que fue antes? La gallina o el huevo? A ver si estas cosas han llegado con las redes…
Me lo apunto para la próxima encuesta.

Y por mas que se llenen libros y revistas especializadas en contar que la lactancia es a demanda, habrá quien te explique que no, que diez minutos de cada teta cada 4 horas.
Y no me imagino yo, mira: Te comes diez minutos de filete para comer con cinco minutos de naranja. Ah! y dos minutos de pan
Y para cenar una ensalada de siete minutos…
Absurdo? Pues aun más cuando se suma un:
– No es normal que este niño este todo el día a la teta…
No mira, la anormal eres tu, y el mío mama media hora cuando quiere y porque quiere.

Y si toma biberón? El suyo se tomaba 360 cada toma, y tu, con tus míseros 90, escurridillos, eh, que no se los termina…
Eso no es normal, seguro que tendrá problemas de crecimiento…
Pero qué narices es un niño normal?
Pues tengo la respuesta, un niño normal es aquel que duerme, come y caga cuando quiere, y le importa un comino el horario de sus padres, lo que opine la vecina y chismosas y familiares varias…

Y me veo pasando así los próximos años, porque los niños de alguien leerán de corrido con 3 años, y escribirán redacciones con 4, y hablarán ruso con 5, y mientras el tuyo irá en bici con ruedines, el suyo montará en moto, y…
Pues eso, que soy una experta en fabricar niños raros…
Venga, sonríe y dilo…
Y yo mas!

Lo que tiene tener una hermana de blog 😉 Maider mi amiga del Patio, escribio hace unos meses esta entrada.
Y esta mañana me he dado cuenta de que decimos lo mismo. Se ve que soy una copiota!
Os la dejo porque no tiene desperdicio!
<a
http://charlandoenelpatio.blogspot.com.es/2014/09/pues-el-mio-mas.html?m=1

Hoy es uno de esos días…

28 Mar

Hoy es uno de esos días.
Un día en el que te supera el trabajo, y la vida, siempre corriendo.
En el que le has levantado la voz, y sin razón le has reñido porque estás cansada.
Uno de esos días en los que el agotamiento te ha hecho estar con la mente lejos, mientras le ayudabas con los deberes, en que estabas sin estar, y el lo ha notado y has visto sus ojos tristes.
Hoy es uno de esos días en los que has echado de menos un rato para ti, y tras el segundo -Qué tal?- has dejado volar tu imaginación mientras el seguía hablando sin que nadie le escuchase.
Y sabes que se ha dado cuenta, porque su silencio ha sido el grito redentor, con el que regresar a tu cuerpo.
Con el que darte cuenta que sus pequeños pesares son grandes e importantes, y que tu también necesitas que te escuchen…
Hoy es uno de esos días en los que te has agobiado poniendo lavadoras mientras se calentaba la leche de su merienda, te has saltado el baño y le has mandado a la cama sin cuento con un beso rápido en la mejilla.
Y ahora cansada, todo recogido y en orden, has notado el vacío en el sofá y le has echado de menos y ansías que se despierte para pedir agua y darle un abrazo…

Hoy es uno de esos días.
Y aún no has hecho la comida de mañana y te siente culpable, porque una noche mas, has puesto pizza de la sección de congelados, aunque le hayas explicado cien veces los beneficios de la comida sana.
Culpable una vez más, porque no tienes tiempo para planchar y su camiseta mañana será la confesión de ello. Y aunque sabes que a nadie le importa, a ti si.
Hoy es uno de esos días en los que en el trabajo todo salió mal.
Y tarde. Y con todo a medias debiste salir corriendo porque tu hijo te esperaba en la puerta del colegio, solo, bajo la lluvia.
Y mientras lo piensas una lágrima se escurre por tu mejilla, por el y por ti. Porque aún tienes su imagen grabada en tu retina, solo bajo el alero para no mojarse, y por ti, porque sabes que mañana será peor el día, deberás recuperar y nadie entenderá que no podías dejarle más tiempo esperándote, que no te puedes permitir relajarte y aguantar un rato mas en la oficina, ni hacer sobremesas después de las reuniones, ni cañitas a media tarde, ni cenas los viernes…

Hoy es uno de esos días, en los que te das cuenta de lo difícil que es todo, de todo lo que te queda por hacer, de todo lo que te pierdes mientras te enfadas contigo misma
Hoy es uno de esos días, en los que cuando te vas a la cama pasas por su cuarto a arroparle y se despierta, y te abraza y te dice:
-No te preocupes, te quiero.
Y te vas llorando a dormir, porque no concibes en un mundo justo que un niño de 8 años consuele a su madre y se conforme con las migajas de su tiempo, con el tiempo sobrante tras terminar su trabajo, y la casa y los deberes, y la cena, y la comida del día siguiente, y esa compra apresurada en el súper, y ese salto a la farmacia para buscar vitaminas que te hagan mas largos los días.
Y mientras él crece, y nunca volverá a tener 8 años, ni querrá jugar mañana de nuevo con su tren y contigo, y mañana crecerá y ya no querrá que le ayudes con los deberes, ni tendrá ganas de contarte que hizo ayer en el recreo, ni querrá que conozcas sus secretos…
y El tiempo pasará y no reconocerás a la mujer del espejo, ni a ese adolescente guapo de su lado.
Respira, mírate. Vuelve a su cama y abrázale.

Y mañana edúcale.
Edúcale para que crea en la igualdad, para que crezca sabiendo que cuando sale de casa el mundo se ha de regir por las mismas reglas, que aprenda que compartirá espacio, y tiempo, y trabajo con mujeres como tu, y que merecen el mismo respeto y las mismas oportunidades y obligaciones.
Edúcale para que eduque a sus hijos a no concebir diferencias.
Edúcale para que aprenda que la implicación de su padre no es excepción.
Edúcale para que respete por igual sin importar el sexo.
Porque en la educación está el futuro, porque los hombres conscientes de hoy han de ser mayoría mañana, porque solo el día que para el sentir universal los hijos, y la casa, y los deberes sean obligación y deber de toda la familia y no sólo de las mujeres la conciliación no será posible.
Edúcale, para que eduque a sus hijas, y les haga saber que no son las herederas de las tareas del hogar, ni de la plancha, ni de las lavadoras, Edúcale para educar en igualdad.
Y edúcate…

las curvas de crecimiento maternales

5 Feb

Si, todos conocemos las curvas de crecimiento, esos graficos que nos tocan las narices a todas las madres, pero no miden la altura y peso de nuestros retoños, no, miden nuestra calidad maternal, porque las curvas es como la lotería, todo el mundo quiere que le toque, pero cuando toca no es lo que uno quería y conlleva muchos impuestos.
Si estas arriba, mantente! No bajes ni un punto!! Si estas abajo, sube!! Porque un percentil bajo es catastrófico!
Vas a la revisión y tu pequeño ha subido los porcentajes, premio! Pero tranquila, la vecina, el pediatra, la enfermera, tu madre… Todo el mundo te instará a superarte, como si en lugar de niños tuviésemos patos a los que llenar el estomago con embudo.
Me recuerda a la típica imagen de adolescentes americanos fornidos en concursos de beber cerveza:
BEBE, BEBE, BEBE, BEBE!!!!!! Jaleando al pequeño en cuestión para que trague y engorde adecuadamente.
Porque de eso se trata, no de que crezcan, sino de que crezcan por encima de su percentil, del vecino, de los compañeros del cole, de su primo…

Tengo tres hijos, el mayor perdió un 30% de peso de nacimiento, estuvo enfermo, así que no es algo normal, pero si lógico, una enfermedad en los primeros días consume, si añadimos serios problemas de agarre y deshidratación tenemos el cóctel perfecto, eso me marcó profundamente, llevar un control exhaustivo del gramaje, asistir al control permanente del peso por parte de los profesionales y escuchar por parte de todo el mundo lo pequeño que era.
Si, era muy pequeño, entre otras cosas por prematuro, pero eso no importa, no es un hecho a tener en cuenta para todos los expertos mundiales de escalera!. Fue subiendo su percentil, del 3 al 90, y ah!!! Eso era vida, qué grande! Qué alto! Y si, caí, caí en el sucio juego de todo el mundo.
Si engorda eres buena madre. Las malas madres tienen hijos flacuchos y bajitos, aunque la madre en cuestión mida metro y medio y pese 40 kilos, sus hijos han de ser talla XL, si o si.
He asistido estupefacta a conversaciones donde se ponía en tela de juicio a Fulanita como madre por la medida de sus hijos…
Claro es que Fulana hija es la mas bajita de la clase, porque mi hija Menganita le saca una cabeza!
Claro!!! Y tu dos a su madre, y teniendo en cuenta lo poco que recuerdo sobre las leyes de Mendel, el loco aquel que estudiando guisantes descubrió la herencia genética, es bastante esperable, de padres pequeños, hijos pequeños, de padres grandes, hijos grandes…
Si, hay muchas excepciones, lo se, pero la hija de Fulana esta estupendamente alimentada, es bajita y punto, y la hija de Mengana es grande como su santa madre.
Y esto que puede parecernos mala leche es costumbre, porque a todos y todas nos afecta, el peso es un medidor y un motivo de examen y crítica constante.
Mi segunda hija, nacida a termino, 3 kilos y medio y duplicados en un par de meses de vida…
Uys, pues estos bebes tan grandes no se disfrutan, ha nacido ya criada…
Seguro que no le das cereales?
La ventaja de que tu segunda hija crezca por encima de los percentiles es que aprendes que cada niño es un mundo y el peso debiera ser como hace treinta años, que se controlaba mucho menos que ahora, cuántas básculas son responsables del fin de una lactancia?
Cuántas madres sufren insomnio antes de la visita al pediatra?
Cuántas mienten como bellacas para no sufrir las malas caras de su enfermera o de su pediatra?

Os pongo un ejemplo que podéis encontrar en cualquier tabla, un bebe de doce meses, puede pesar según los percentiles entre 7 y 14 kilos. Estamos hablando del doble de peso entre un niño que esté en la parte mas baja de la tabla y otro que esté en la más alta, y los dos son niños normales, sanos, activos, bien alimentados…
A qué estamos todos de acuerdo? Entonces por qué no dejamos de preocuparnos por el peso? Por qué no dejan de machacarnos con tablas, percentiles y controles absurdos?

Mi tercer hijo, nacido cinco semanas antes de tiempo, 3 kilos, perdida de un 15 % de peso en los primeros 15 días, aumento de un 60 % en el mes siguiente, había problemas en la lactancia? No, apenas, sin embargo en la primera revisión nuestra enfermera pese a que le dije textualmente que no me preocupaba la perdida de peso, por ser prematuro, por ser mi tercera lactancia… Me contestó que debería preocuparme y controlarlo, porque si no habría que darle biberón. Textualmente, no puedo omitir, que es encantadora, pro lactancia… Pero el peso es un gran problema para ella y para todos.
Profesionales oprimidos por unos tiempos ridículos para hacer exámenes, por una falta total de pediatras haciendo que los que están se saturen y no den abasto.
El peso se ha convertido en una herramienta indispensable. Allí donde antes se controlaban otras cosas, se hablaba con los padres, se tenían en cuenta a la familia porque se conocía, ahora solo existe una tabla y ni siquiera la evolución del niño sobre ella.
Todo son ejemplos claros, sales de la revisión y lo primero que haces es contarle a amigas y familia, lo bien de peso que va tu niño.
Un bebe gordo es un bebe sano, si sobresale en la fila del cole es que estás haciendo tu papel correctamente.
Dan ganas en lugar de darles los primeros Cola-caos, enchufarles una manguera de leche con manteca…

Qué alta es la niña! Cuántos años tiene? Dos. Uys qué alta para su edad…
Realmente apenas hay diferencia con otros niños de su edad, pero es una forma de halago, esta el “Qué guapa”, seguido del “Que niña mas buena” y por último lo alta y grande que es…
Lo lógico en estos casos es que te llenes de orgullo, se te caiga la baba y engordes hasta limites insospechados…

Digamos basta!!!
Dejemos de utilizar las medidas de nuestros hijos como notas a la capacitación de sus madres, porque es ridículo, insano, horrible.
Porque estropean lactancias y hacen de otras una época de cronómetro y control, porque pone nerviosas a las madres con los primeros alimentos y persigue a sus hijos hasta casi entrada la adolescencia.
Porque sirve para vendernos productos de todo innecesarios con la idea y el convencimiento de que estarán mas sanos y crecerán mejor con tal o cual marca de suplementos.
Definitivamente los percentiles debieran ser algo de uso estrictamente pediátrico, quién los sacó a pasear tan alegremente a la calle?
Quién nos descubrió su poder sin enseñarnos a comprenderlos?

Tengo 3 niños percentil 20, percentil 85 y percentil 70. Id preparando el juicio…

 

El corazón partío

15 Ene

Hace justo dos años escribí esta entrada:

Que si, estoy puérpera total,las hormonas me hacen estar muy sensible, de todo hago un mundo pero tengo el corazón “partío”!
Me lo han roto!
Y ha sido mi hijo! Mi propio hijo!
Pues no me llama el muy rufián Noe! Sí, si, como lo oís! Noe.
Lo se, es mi nombre.
Noe, Noe, Noe, Noe, pero dónde quedó el “mammama” primero con lagrimones de orgullo?
Y ese mamá solidario y amistoso?
Y ese mami dulce y zalamero?, y me llama Noe, qué tristeza!
Y ese mamá necesitado y compungido de madrugada, dónde quedó?
Y ese mamá luminoso y carcajeante cuando le hago cosquillas?
Y ese mamá asustado cuando se cae en el parque?
Me rechinan los dientes cada vez que le escucho, y el muy truhán sabe que no me hace gracia, y si ve que no le contesto (Porque no le contesto! Faltaría mas) viene a decirme:

– Mami un beso!-. Y tiene dos años y medio!!!

Para recolmo ayer aprendió el menos sutil de los chalaneos, se enfadó y me soltó con toda su alma:
– Ya no te quiero!-. Con todas las letras!
Tengo el corazón partido!!!!
Y tengo un Princeso que me sorprende en cada tramo del camino, porque esta creciendo, y convirtiéndose en un niño inteligente y vivaz, mi terremotillo!
Se me escapa el bebé de entre los dedos, para agarrar con desespero, no sea que se me escape también, el niño grande que nos depara batalla…
Hasta cuando irrumpe la paz con gritos y alborozos y despierta a su hermana…
Hasta cuando me desespera y utiliza como si no supiese otra frase el “No quiero!!”
Hasta cuando ponerle un pantalón limpio es una pelea de kick boxing…
Hasta cuando como hoy, digo: No puedo mas!! Estoy harta! Se me escapa la sonrisilla tonta mientras pienso como se hace grande, y me pongo melancólica, y rueda una lagrimita mejilla abajo, y mi corazón partido se recompone para explotar de amor…
Y entonces escucho:
NOOOOEEEEEEEEEE… Grrrr y me entran unas ganas de agarrarle y…

 

Hace dos años que luchaba con el dolor de perder mi nombre mas preciado Mamá, y ser Noe en boca de mi hijo. El tenía dos años y medio, y pasó.
Volví a ser su Mamá, y olvidé, olvidé la congoja que me produjo en su día.
Lo que nos hacen aprender nuestros niños grandes!

Y como no, Princesa que ahora pasa por su edad, ha comenzado esa fase. Por eso hoy lo he recordado y buscado en el blog, que a este paso, se está convirtiendo en un “emocionario” para mi.
Apenas hace un par de días mi princesa ha decidido llamarnos por nuestros nombres, de vez en cuando se le escapa un Mamá, pero le cuesta.
Ahora vuelvo a ser Noe, eso si, dicho por la vocecita mas dulce del mundo.

Y es que mi Princesa crece y descubre la vida y pretende así dejar claro que es consciente de nuestro lugar en el mundo, que mamá diosa, alimento y calor, ya no es diosa, tan solo mujer, y pone mediante el nombre distancia.
Porque crece, porque se aleja de su primera infancia, de su pequeño mundo infantil, está dejando de ser mi bebé.
Cual Principito, corre y se aleja para descubrir planetas nuevos y colonizarlos de risas y juegos
Ella y yo, ya no somos una. Somos dos, unidas, amantes, pero dos.
Hoy ya sabe de su fuerza, hoy se reconoce en su nombre y lo equipara a mi ser, se sabe futuro, se sabe promesa.

Y a mi, me quedará siempre la fe, en ese artículo que circula por las redes y me gusta leer de vez en cuando, el que explica que en todo torrente sanguíneo de una mujer, y en su cerebro, viven células de sus hijos.
Siempre vivirán en nosotros!
Y es que crecen, y a qué ritmo! Y hoy me conformaré con las migajas de su necesidad, aquella que la hacia dependiente y atada a mi.
Y mañana seré yo quien la necesite, quien dependa.
Y pasaremos la fase, y volveré a ser Mamá, pero a qué precio? Al precio de saberme humana, imperfecta.
Porque hoy he dejado de ser Dios para ella.
Hoy el mundo es mas grande, y yo mas pequeña.

Un fular princesil…

13 Nov

Hoy me encontrareis AQUI

Nacer abrazado, vivir abrazado…
Como debieran ser todos los inicios, conocer el mundo desde un abrazo,
desde la altura de la confianza y el consuelo de escuchar un corazón,
el único sonido tranquilizador y conocido desde el nacimiento.

Y por supuesto esto, NO es un enlace patrocinado, sino una colaboración entre amigas.

Mamá víbora ataca de nuevo…

3 Oct

Mamá víbora(Que soy yo) ataca de nuevo

Y es que hoy me siento mamá víbora, porque si me muerdo la lengua me enveneno, y es que en esto de la maternidad muchas veces nos ocurre, donde dije digo, digo Diego, porque nosotras no somos quienes manejamos, son nuestros retoños, y aunque no nos guste actúan por iniciativa propia.

Hoy estoy algo indignada, con ciertos niños, que parecen los mismísimos niños hijos de Chuky, y si, mi Princeso a veces también lo ha sido, lo es y lo será, y mi Princesa con sus ya dos añitos apunta maneras cuando comienza  a indignarse y a sacar ese genio beligerante y berrinchoso que gasta…

Así que hoy no voy a contaros lo malo que es un niño o dos o tres, por actuar cual salvajes por el mundo, porque cosas de madre iniciada, comprendo que son niños y que tienen sus días, no son malos, ni traviesos, son niños, y precisamente por ello comprendo que también tienen padres, si, padre y madre(la mayoría) que entre sonrisitas y -Uys! Es un niño!- Pretenden que todos aguantemos al intrépido agitador.
Lo siento, pero ya no aguanto mas, mi paciencia en cuanto a niños, crianzas y educación se ve seriamente traspuesta cuando me entran ganas de partirle la cara a ciertos progenitores!

Si, hablo de ti, no te voy a criticar, te voy a explicar simplemente mi visión de los hechos, para que bajes de tu nube de madre y seas consciente de que tu hijo es un niño, pero tu una persona coherente que en el caso de no ser tuyo le habrías cantado cuatro frescas

Y he aquí que el hijo de Chuky llega con sus respetables y educados padres a quienes les duele la boca de pregonar la crianza con apego y respetuosa que llevan con su amado hijo
Y en pleno restaurante mientras celebramos el 25 aniversario de boda de los protagonistas y todos los que tenemos hijos menores de 4 años intentamos mantenerlos tranquilos y relajados para que salgan guapos en la foto(ellos y nosotros) que ya habrá tiempo en la próxima hora y media de terminar con los pelos de punta corriendo detrás, ellos(Los padres de Chuky), felices y sonrientes sueltan a la bestia, y he aquí la bestia que lo primero que hace es tirar de los manteles de la mesa de bienvenida, arrasando con las fotos, las velas y el libro de firmas, entre miradas reprobatorias y bordes de infarto intentando que nada caiga al suelo.
El pequeño energúmeno se evapora hacia otro lugar.
Mami y papi se ríen.
Por qué? Pues exactamente no lo se, porque a las personas que tienen alrededor no les hace ni pizca de gracia…
Pero ellos se ríen claro
-Uys! Es un niño!-

 
Tras los saludos iniciales y el brindis, para descanso de todos, conseguimos sentarnos, digo descanso, porque aquí la madre víbora ya no tiene manos para sujetar a sus princesos, que hartos y hambrientos comienzan a llamar la atención y a intentar hacer carreras de obstáculos entre los invitados, y si, son niños, pero también tienen madre, una que intenta que se moderen a base de cosquillas, juegos y atención, y a costa de no pasárselo tan bien como hubiese querido…
Pero como son mis niños, apechugo y al menos me siento acompañada por el elenco de madres que están en mi misma situación.

La es mesa comunitaria, horror!
Los invitados con niños nos buscamos entre el resto y con un lenguaje silencioso nos colocamos estratégicamente juntos, Chuky & company también.

Nos sirven primero los platos de los mas pequeños, mientras algunos nos preguntamos porque no aprovechan y traen todo junto, ya que serán los únicos 20 minutos de paz y tranquilidad.
Y yo en 20 minutos devoro oiga!
Que luego, con suerte me dará tiempo a atragantarme con los entrantes, ahogarme en el sorbete, intuir el plato fuerte y oler el postre, que lo veo, que me pasare la noche levantándome y sentándome a turnos con el papá de los princesos, y oiga usted! Todo son ventajas, no veas lo bueno que es este ejercicio para las abdominales!

Y mientras mis princesos y el resto de niños comen mas o menos tranquilos, algunos haciendo el tren, otros simplemente engullendo, otros practicando el baby-led-weaning, Chuky ya ha tirado las copas de sus padres y comienza literalmente a tirar pollo sobre el resto.
Mami se ríe:
-Es que esta aprendiendo a comer!- Mira guapa comer no se si sabrá, pero las practicas de tiro al blanco se le dan de coña!
Lo siguiente es escupir agua, y cuando ya ha realizado su aspersión a derecha e izquierda se fija en los niños que tiene mas a mano, y… al ataque!
Se oye la voz de una mama reprendiendo a su retoño:
-No hijo, que Menganito(También conocido como chuky) sea un maleducado no significa que tu lo seas- y con la cabeza muy alta se marcha con su niño de la mano a limpiarle, mientras las tres mamas que seguimos cerca nos sonrojamos, pensando
-Que vergüenza, pobrecita, tampoco era para tanto! Total un poco de agua…-
A lo que mama guay, sin darse excesivamente por aludida interpreta en voz alta la queja:
-Será por mi niño? Uys! Pues bien feliz que es, no hay mas que comparar- Y nuestra anterior pena se esfuma y alguna se tiene que sujetar la lengua para no soltarle el repertorio. 
Y sigue:
-Si es que los niños de hoy en día están subyugados, y claro, no hay color, los niños necesitan libertad, respeto y bla, bla, bla…
Desconecto, porque tengo mucha hambre, Princesa parece que no quiere mas y esta madre está mueriéndose por probar los nugget y las patatas con kétchup…
Es que el hambre me pone de mala leche, y me está naciendo un monstruo violento de dentro…

Terminada la comida infantil, comenzamos la nuestra y consigo convencer a mis princesos de mantenerse 15 minutos mas sentados, el heladito que nos traen ayuda, Princesa lo usa como crema facial y Princeso hace experimentos mezclándolo con la cocacola. Mientras haya paz!! Ya limpiaremos antes de irnos!
Chuky se levanta y comienza a vigilar los movimientos del resto de niños, se ve que se aburre, así que comienza a correr alrededor de la mesa, no importa que haya camareros cargados de platos, que moleste a los de mas allá, y que el restaurante no lo hayan cerrado para nosotros, los niños, según su santa madre, son un bien común que hay que cuidar, cualquiera ha de entenderlo y como nos gusta criar en tribu, cualquiera deberá responsabilizarse de su hijo en caso de que se rompa la crisma, moleste o incordie a alguien del restaurante.
A esto los hijos de todos los demás ya están vigilando los movimientos de Chuky, pensando seguramente lo desgraciados que son con estos padres que no les dejan hacer lo que les sale del mismísimo.

En el entre plato, ya es imposible mantener a ninguno quieto, y como no hemos traído cuerdas, porque no es políticamente correcto, el móvil ya esta manido y sin batería, y en el bolso no caben las construcciones completas de Mickey Mouse(Sólo la mitad),comienzan tímidamente a bajarse de las sillas, os pongo en antecedentes, los mios tienen dos y cuatro años, recién cumplidos, hay otros dos de tres, uno de cinco y dos de siete. Chuky tiene casi tres.
Con nuestro lenguaje gestual de madres , nos turnamos para levantarnos de la mesa y vigilarlos, la mayoría han acampado en la entrada, donde se entretienen pisando un sofá y jugando con los cojines, cuando intento colocarlos y le digo a los míos que no desordenen un camarero, muy amable, me dice que no me preocupe, que ahí no hacen nada malo y que cerrará la puerta para que no puedan salir y estemos tranquilos.
Esta solidaridad entre padres(Que seguro que lo es!)se agradece.
Me fijo que los míos ya no son los mismos que llegaron hace apenas hora y media, ya no van ni blancos, ni limpios, ni peinados, y estoy segura de que yo hago juego con ellos. El kétchup y el helado que todo lo pueden!

Me vuelvo a la mesa y pongo en antecedentes a las demás madres:
-Tranquilas chicas, están bien.-
Ni cinco minutos y el camarero amable de antes acaba de convertirse en la niña del exorcista, a gritos nos avisa de que los niños la están liando, corremos!
Todas menos mama de chuky claro! Chuky esta con una pajita y una cocacola dando de beber a las hormigas de dentro del enchufe, el camarero indignado y visiblemente asustado, de ahí el histerismo, porque ha visto las chispas rozando al susodicho…
Y cuando una de las madres avisa a la santa madre, esta acude a la voz de:
-Ays, qué ideas tiene mi niño!-
Y cuando llega a la mesa se queja de la poca tolerancia que tienen con los niños. Las demás callamos, porque nos hemos tenido que comer el maltrago, volver con los niños a la mesa y pedir disculpas por su comportamiento, pero ella aun no se ha dado por aludida…
No hija, no, tolerancia con los niños tienen, lo que no tienen es tolerancia con el tuyo, porque se ha pasado de la raya, y lo que tu llamas ideas, le podía haber costado un disgusto, o lo que es peor la vida, mientras tu te haces la tonta y pregonas a las demás, que ya ves, también leemos a Carlos González, también asistimos a charlas en escuelas alternativas y también creemos en la criazna con apego, lo bien que crias a tu hijo.
Y hasta aqui bonita, porque tu no crías, tu simplemente has parido un niño para que campe a sus anchas por el mundo, y entiendo y respeto tu crianza, siempre y cuando no afecte a la de los demás, incluido nuestro bienestar y nuestra tranquilidad.
Pregonas la crianza respetuosa mientras muestras una falta de respeto desproporcionada al resto de humanos que habitamos el mundo, y es que has confundido los términos, hija, que se puede amar, criar, respetar y educar, todo al mismo tiempo, y que tu hijo vive en el mundo, teniéndose que incorporar a ciertas normas civicas básicas, que yo entiendo que es un niño, que juega, que berrea, que destroza, que arma jaleo, porque los mios también lo hacen, pero ahí estoy yo para solventar lo que surja.

Porque los niños pegan, tienen sus fases, pero el tuyo pega a todo el que se pasee por delante sea el camarero, alguien que no conoce o tu misma.
Los niños rompen cosas(dímelo a mi que la mitad de la vajilla es ya un recuerdo) pero no les río las gracias, si acaso les acompaño a recoger los cachos.
Los niños gritan, y les explico que en ciertos sitios se habla bajito y les acompaño susurrando entre risas.

Y mañana cuando crea fervientemente en que Supernanny, Estivill o Ferber son unos ogros consumidos, me saldrá el pepito grillo de mi cabeza preguntando: Seguro? Y si mandamos a la madre de Chuky a ver si la meten en vereda? Por que estos métodos conductistas en niños no me dicen mucho pero para algunos padres les vendría al pelo!

Porque Chuky es sólo un niño y no tiene culpa de nada, pero tu eres un adulto inteligente y responsable que debieras como poco ser consciente de las necesidades educacionales de tu hijo, dije adulto inteligente y responsable? Perdón me equivoqué!

Firmado: Una madre víbora.

Que nunca tengas que llorar por lo que no hiciste, ese es mi consejo de padre…

5 Sep

 

Que nunca tengas que llorar por lo que no hiciste, simplemente, ese es mi consejo de padre.

Que tus decisiones, tus actos, te hagan hoy feliz, y mañana, y dentro de 15 años.

Porque van a ser tus hijos, el resto de tu vida. 

 

Lo pensaron mucho, o tal vez poco, no lo se. Pero se prometieron como pareja que no cambiaría su vida. Habían decidido ser padres, pero sin renunciar a nada.

El embarazo llegó enseguida, cuando estaba replanteándose la situación. No importó. Se alegraron.

No fue un embarazo fácil, pero lo superaron. Llegó el gran día y nació su precioso hijo.

Nada fue fácil desde el principio. Su madre le hostigaba para no dar pecho, alegando que en su familia las mujeres no tenían leche. Su tía le insistía en que no le cogiese en brazos, que se malacostumbraría, su suegra no le dejaba respirar y cada palabra era una critica encubierta.
Se agobió. Las hormonas no ayudaron, en pleno puerperio. El volvió al trabajo a los cinco días.
Con 8 días le dejó por primera vez con su madre y se fue a la peluquería. Dos horas para si misma.

Con 15 días de nacido su hijo se fué de compras.
Le hacia falta espacio.
Necesitaba respirar.
Fueron 6 horas maravillosas.
Además se dió cuenta que la lactancia materna le suponía una soga, así que esa misma noche decidió que como ya había comenzado a darle biberones seguiría con una lactancia mixta que le liberase. Se destetó el solo meses después. Prefería los biberones.

Con dos meses y sintiendo que su matrimonio se apagaba se fueron de fin de semana. Solo fueron tres días, y el pequeño estaba tan bien con su abuela…
Y el matrimonio recuperó su chispa, y el espacio que les había robado su hijo.

Con tres meses empezó a darle vueltas a su retorno laboral.
Por un lado se sentía agobiada, una atadura invisible a su maternidad que no le hacía feliz.
Una familia que no paraba de juzgar y dirigir sus actos.
Sus amigas habían desaparecido, el niño no le llenaba, pero tampoco sentía fuerzas para reincorporarse al trabajo, su comadrona le hablo de depresión pos parto, pero hizo oídos sordos. Cómo explicarlo en su entorno? Quién entendería por qué no era feliz?
Hablaron de ello y decidió cogerse una excedencia. Se quedó en casa, a disfrutar de su maternidad, aunque nunca llegó a hacerlo.
El empezó a hacer algunas horas extras para que no se notase la nueva situación económica.

Con cinco meses decidió llevarle a la guardería. Le vendría bien sociabilizarse con otros niños y a ella relajarse y tener mas espacio.
Una semana mas tarde se le hacían eternas esas mañanas.

A los siete meses decidió volver al trabajo, total, solo eran dos horas mas de guardería…

Y volvió a su vida laboral, y al poco también a su vida social, a salir los jueves de compras con las compañeras. Su madre recogía al pequeño de la guardería.

Todo el mundo le decía lo bien que estaba, que guapa y moderna le veían. Ella seguía vacía por dentro… Hizo caso a la matrona y visito a su médico, le recomendó ansiolíticos y un antidepresivo, que nunca tomó.

Cuando cumplió el año decidió apuntarse al gimnasio de nuevo, tres noches por semana después del trabajo y de la caña con las compañeras marchaba directa, sudaba y se mataba sobre los aparatos.
Y así pasó el tiempo.
Su marido seguía lejos, se reencontraban los fines de semana.
Sus padres habían cogido la rutina de llevarse al pequeño los viernes de la guardería, y no le volvían a ver hasta el lunes al terminar la jornada laboral y recogerle.
Volvieron a ser la pareja de siempre, moderna y estilosa. Con sus cenas, teatros y salidas.

Llegó el colegio, a punto de cumplir los tres años. Querían que tuviese oportunidades, así que le apuntaron a inglés, y a pádel, y a básquet, y a música, y los viernes los abuelos lo recogían para pasar el fin de semana con ellos.

Eran felices.

Ella con su gimnasio, sus compras y sus amigas, el con sus hobbies y su trabajo
Vacaciones sin niño de ensueño.

Un mensaje en su móvil leído casi por encima mientras el se duchaba. La sospecha. Había otra.

Confirmación. Una discusión. Una ruptura. Una maleta y de la mano de su hijo verse volviendo a casa de sus padres.
Compartir cama con ese pequeño ser, casi extraño.
Un vínculo envidiado durante el desayuno de abuela y nieto. Una lágrima furtiva.

Reharás tu vida, eres joven. (Pero el nunca mas volverá a ser un bebé, no será mi bebe, no volverá a ser un niño, no será mi niño).

Y como en un film a cámara lenta les vió, su ex-marido, su madre, su suegra, su tía, su vecina, sus amigas, sus compañeras… Diciéndole como había de sentir, como debía actuar, como llevar su maternidad.
Ella nunca dejó de quererle, sólo pensar en el se le cortaba la respiración, su hijo, era su vida, pero su vida le había dicho como llevar su maternidad.
Una maternidad de película, una madre perfecta y preciosa, un hijo maravilloso de cuento, un matrimonio de revista de moda… Triunfadores.

Esta no es una historia cualquiera.
No es la historia de una mala madre. Es la historia de una mujer que no escuchó su corazón, ni su instinto.
Y un día ambos volvieron para  dejarle claro todo lo que había perdido…

 

Este relato no es una crítica, no es un consejo de como criar, es una sola exhortación, la maternidad es instinto y sentimiento, no permitas que nadie te coarte, que nadie se entrometa, tus errores y aciertos serán simplemente tuyos.
Si decides dar el pecho o el biberón que sea porque te apetezca, si decides dormir con el o comprar una preciosa cuna, si quieres llevarle a una guardería o cuidarle tu, hagas lo que hagas que nunca te quede la duda de y si…?

No es una historia real, es la realidad de muchas historias, pequeños fragmentos aunados para darle énfasis.
Es algo a lo que llevo dándole vueltas desde una conversación con un compañero, padre de tres hijos, todos adultos, a sus sesenta años, contaba como se arrepentía de lo que no había hecho con sus hijos, como el entorno y una sociedad ochentera les abocó a criar según los cánones del momento.
A no cogerlos, a dejarlos llorar, a que se durmieran solos, a que durmieran toda la noche aunque para ello tuviesen muchas noches en vela escuchando sus llantos.
Es un gran hombre, e intuyo que un gran padre, habla con admiración y respeto de sus hijos.
Hizo todo cuanto debía, todo cuanto le dijeron que debía hacer.
Y hoy se arrepiente
Y recuerda con dolor una anécdota que durante años comentaron entre risas en casa, cómo su hijo mayor, con apenas dos años pasó dos horas frente a la puerta de la habitación de sus padres llorando, mientras ellos le decían que no podía entrar, que era mayor y debía dormir solo en su cuarto.
Se durmió, en el pasillo y le llevaron a su cama.
Al día siguiente vieron que no quería dormir con ellos, solo avisarles de que tenía caca. Entonces se rieron de la agudeza del pequeño y de su estupidez como padres.
-Hoy aún me duele ver sus ampollas, aún me duelen sus lágrimas. Aún escucho sus llantos en la puerta. Y mi corazon se descongela, y se seca, y quiere cogerle y abrazarle y darle todos los besos que el entorno me incitó a robarle. Cambiaria tantas cosas…

Qué nunca tengas que llorar por lo que no hiciste, simplemente, ese es mi consejo de padre.


Qué tus decisiones, tus actos, te hagan hoy feliz, y mañana, y dentro de 15 años.


Porque van a ser tus hijos, el resto de tu vida. 

Las etiquetas en los niños solo sirven para cortarles las alas…

18 Ago

Mi vecino del tercero es muy feo y un poco soso. Tiene una cara de granuja que aunque apenas le conozco ya se de que pie cojea, intenta ser simpático pero yo creo que lo único que quiere es llamar la atención.
Su mujer es una tragaldabas, le sobran muchos kilos y es seguro porque no sabe controlar lo que come, además siempre que nos cruzamos se le ve que va de listilla.
Tienen dos hijos varones, uno es un trasto, un pre adolescente de esos que sabes que en cinco años temerás cruzarte por la escalera. Y el mayor un pintas, con cara de delincuente.

Tenemos otra vecina, la del sexto, con unas pintas de golfa! Nada mas cruzarte con ella en el ascensor te queda claro de que va, esta tiene que ser bien conocida por ciertos círculos, si no hay mas que mirarla! Y su marido? Un calzonazos!!! Sólo dejarla vestir así ya deja claro que lo es!

En el bar nos cruzamos muchas veces con Pablo e Irene, tienen un niño Adrián, de 4 años, vaya tres!! Pablo es un cansino! No para de hablar, y ella sin embargo no habla ni te mira, dice que es tímida pero yo creo que es una estirada, ni que le debiera algo! Y el niño? No para quieto! Como poco es hiperactivo! Su padre se pasa el día diciéndole que si es tonto, y yo creo que va a llevar razón.

Y la cajera del súper? Es una enterada, con una cara de cotilla… No hay mas que verla, seguro que es una lianta. Si es que ya lo decía mi padre: La cara es el espejo del alma!

Nuestro pediatra no nos escucha, yo creo que tiene problemas sexuales, si se le ve en la cara de amargado que tiene! Se esconde detrás de las gafillas y te mira por encima, seguro que es un falso y no tiene vocación, no hay mas que verlo!!!

A que leyéndome ahora mismo te acabo de parecer irracional a la par que imbécil? Pues eso es lo que somos cuando etiquetamos a un niño.
A que no te parece coherente etiquetar a las personas? Pues resulta que tus hijos también son personas, así que no los etiquetes.

Sales de casa a diario, y a diario te cruzas con un vecino, que si te ve consolando al pequeño le cataloga de llorón, no sabe que acaba de caerse. Llegamos al pediatra y dirá de la niña que es una quejica porque acaban de ponerle la vacuna.
En el súper la cajera al ver a mi hijo pidiéndome que le compre galletas le tacha de malcriado y malo, y lo acompaña con un no paras quieto, es hiperactivo?
Este es el día a día de muchos niños, los de verse continuamente juzgados y etiquetados.

Cuando mi vecino, la cajera del súper, mi vecina del sexto, mi cuñada, Pablo, Enrique o Irene etiquetan a mis hijos, nos conozcan o no, tengan relación o no con nosotros, me parecen eso, imbéciles!

Porque con sus palabras, con las que emplean con sus propios hijos los matan a diario un poquito, les cortan las alas.

Llorón, malo, revoltoso, trasto, hiperactivo, tonto, desobediente, listillo, hablador, tímido…
Tus hijos, los míos, creen todo lo que les decimos, porque somos el espejo en el que se miran.
No los etiquetes, guárdate tus impresiones para ti mismo, son niños, cambiantes, en constante aprendizaje, no les hagas creer lo que no son, no les hagas serlo.

Gordo, comilón, flaco, mal comedor, tonto, revoltoso, malo, liante, bruto, miedica, burro…
Lo escuchamos a diario como algo natural, como si en lugar de personas pequeñitas fuesen cosas a las que adjetivar.

Da ejemplo, no etiquetes a tus hijos, y sobretodo, NO ETIQUETES A LOS MÍOS.

 
untitled

Adiós teta, adiós.

1 Jun

Se nos ha acabado, nuestra historia de lactancia, nuestra historia de amor y lactancia.

Sensaciones tontas tal vez, pero sensaciones que duelen y dañan, la de rechazarte y esquivarte, la de sentirte rechazada y sola.
Y a días me ha quitado el sueño pensar que te había perdido para siempre, que apenas teníamos escaramuzas donde tu atacabas y yo defendía la retaguardia con engaños y promesas.
Cómo explicarte que no dejaba de quererte, que me dolía y me sentía perdida sin ti.
Cómo hacerte entender mis capeos y desvíos ante tu presencia, te temía.
Vuelves a ser mi princesa de fresa, pero durante semanas un muro nos ha separado, nos ha dividido el ente que formábamos tu y yo, con nuestra unión dulce y cálida, nuestra teta.
Durante semanas tu eras tu y yo era yo, y esa separación era horrible, ese espacio entre las dos, repentino e impensable se me ha hecho mundo.

Estoy sensible y este embarazo no parece compatible con la lactancia, me escondo de ti, me dueles, me duele; Me molestas, me molesta; Y huyo de tus reclamos, porque los besos no te bastan, los abrazos no te llenan, y pasan los días y te siento distante, y me siento distante, y reclamas a papá, -las niñas son de los papis-, mi niña no.
Apenas dos años y siente que me pierde y siento que la pierdo.
Han sido semanas duras, incongruentes de evadirme de tu amor y tu calor, de hacerme la dormida, de acortar tomas, ahora soy consciente de que era el fin, no ha habido lágrimas, apenas algún comienzo de berrinche taponado con el esfuerzo de amamantarte, porque lo que hasta ahora era puro amor, apego, cariño, un momento de paz en la vorágine de los días se ha convertido en un mal momento, en un esfuerzo, estoy sensible, molesta, agitada…

Y ha ocurrido, apenas dos meses después del comienzo de estas sensaciones estas prácticamente destetada, nada que ver con tu hermano, año y medio mas tarde con naturalidad y sin prisas.
Ha sido natural si, para ti, para mí no.
Te hecho en falta aunque también disfruto de nuestro nuevo idilio, de besos, risas y juegos, mucho más de todo que antes, me has crecido de golpe y a golpe he crecido, y me ha dolido.
Natural si, pero brusco para mi. Inesperado.
Esto es agitación, y es mas que agitación del amamantamiento, me revuelve y me envenena sentir que no te quiero cerca, no así.
Sentir que necesito ese espacio de mi, nuestro.

Tu ya lo has superado, a días alternos te acuerdas y esgrimes tu frase: “Ota teta mamá”, y te conformas con las migajas rápidas de quien no quiere dártela, de quien teme tu anhelo.
Tu ya lo has superado y vuelves a ser mi Princesa de fresa, mi niña lista y hermosa, mi pequeño tesoro, y quieres mis brazos, y reclamas mi atención, y te deshaces en mimos y abrazos, y yo pienso en que vueltas extrañas da la vida, y las pruebas que nos pone, y se que es natural, cíclico, pero no lo esperaba así, hubiese preferido un final pactado entre las dos, el final de tu necesidad, un final pausado y comedido.
Tu ya lo has superado, yo aún ando en ello.

Ha sido así, nuestra historia no la escribimos nosotras la escribe el momento y la vida.
Te quiero princesa, más que nunca.
Y sigo aquí, y seguiré siempre.
Adiós a nuestra teta.
Adiós bebé, hola niña.

Agitación del amamantamiento.

Una teta con final feliz.
fotos juan 032

Educar respetando y respetar educando…

13 Abr

He leído mucho.
Mi hijo mayor está a punto de cumplir 4 años, y en estos 4 años, más su embarazo he leído mucho, a veces pienso que tal vez demasiado sobre crianza, de todo tipo, de muchísimos autores con opiniones dispares, si, también he leído a Estivill, y entre todo lo leído me quedo con una sola cosa:

Sigue tu instinto, y ante cualquier duda actúa como actuarías con tu igual, simplemente, el respeto que le debes a cualquier persona también se lo debes a tus hijos, con mas motivo, porque además de convivir con ellos, los amas.

Y diréis: ya, esto ya lo sabíamos, pues probablemente si, pero últimamente doy con personas que independientemente de que no críen como yo(ni mejor ni peor, distinto) veo cosas que me sorprenden, y me planteo si lo estaré haciendo bien, si omito derechos fundamentales a mis hijos, o si simplemente vivimos en mundos distintos, en planetas distintos.

Me parece un derecho fundamental que mis hijos puedan elegir, optar si algo les agrada o no, que puedan decidir, pero todo tiene unas pequeñas pautas, o límites que desgraciadamente(o no) no podemos saltar, porque si no quieren comer, yo no les obligo, es su cuerpo y su derecho y soy muy consciente de que tarde o temprano tendrán hambre y comerán, pero esto implica que si no comes lentejas, dentro de diez minutos, no te daré chocolate, en cambio si tengo un puré que sobró ayer, si se lo ofreceré.
Ellos son los que mandan en sus gustos,  yo también tengo mis manías y hay alimentos que no terminan de gustarme y procuro evitar en la medida de lo posible, esto me parece respeto y lógica, ahora bien, si mi hija tiene 40ºC de fiebre le voy a dar medicina, sí o sí, aunque no le guste, aunque llore, aunque se defienda,  procuraré darle algo que  pueda ser mas fácil para ella(el paracetamol jamás lo han tolerado, en cambio el ibuprofeno si) pero tomará medicina, porque su salud esta en juego.
No soporto ver los padres que directamente ceban a sus hijos, y convierten la hora de la comida en una pesadilla, hasta una pequeña merienda o tentempié en un parque se convierte en una guerra sin cuartel.

Mi chico grandote va al cole, pese a que estamos encantados con su cole, con su maestra(es un amor) y con su adaptación que ha sido simplemente fantástica, a veces(algunas tardes) no ha querido ir, normalmente esto está relacionado, con que nos haya visto menos(yo salgo tarde de trabajar, y algunas noches se ha dormido antes de que yo llegara) así que como tenemos mas opciones(las clases de la tarde son de 15 a 17, y estamos los dos en casa) nos lo podemos permitir, pero entiendo(porque nos ha ocurrido), que si no hay más opciones, desgraciadamente tendrá que asistir. Yo he tenido que dejarle en una guardería con todo el dolor de mi alma, porque no había mas opciones, debía ir a trabajar.
Tampoco concibo el otro extremo, tener que esperar pacientemente a que el hijo de unos amigos entre en el coche, y no, el niño no ha montado un pollo para ello, (si, yo también he convertido un viaje de 15 minutos en una hora de paradas, calmando y evitando un disgusto), pero ni siquiera has intentado sentarle en su silla, le abren la puerta y esperan a que decida subir. Vale, tu no tienes prisa, pero yo si. No quiero perder nuestra tarde en intentar que un bebé que aun no ha cumplido los dos años decida por iniciativa propia subirse al coche.
Así mismo, una vez dentro, NO, no es negociable, el cinturón y los arneses de seguridad son obligatorios, si no los lleva tu hijo(porque le molestan, le pican, etc…) yo no conduzco. Si soy, absolutamente intransigente, no admito que un capricho ponga en peligro la vida de alguien.

¿Soy poco respetuosa con mis hijos y los tuyos por ello? Yo creo que no, las circunstancias obligan, y seamos sinceros, yo la mayoría de los días prefiero quedarme en casa a ir a trabajar, pero el deber me llama.
Dar opciones aunque también poner límites, aunque me guste poco esta palabra, que suena a rejas, cárceles y opresión.

Otro ejemplo, en estos momentos la lactancia de mi pequeña esta pasando por un bache, a veces me molesta sobremanera, me duele, y necesito quitarla y esquivar su demanda con trucos y entretenimientos, paso por una época de “agitación del amamantamiento”, he hablado en muchas ocasiones con otras madres sobre este tema y me siguen sorprendiendo las que con sufrimiento y lágrimas omiten sus sensaciones y continúan dando el pecho a demanda, auténticas heroínas desde luego, pero por qué tiene mas valor la necesidad(que ya no es tanta, hablamos de bebes mayorcitos) de un niño, al bienestar de una madre? Por qué no valoramos nuestro cuerpo, nuestras necesidades? No hablamos de que el bebé vaya a sufrir, ni sea una necesidad absoluta, hablamos de un niño que se va a conformar con una caricia, un juego, una atención distinta al pecho.
Lo siento, pero no me parece lógico. El respeto a alguien nunca puede significar faltar el respeto a otros, en este caso me parece una falta de amor propio, necesitamos priorizar y darnos la importancia como personas que tenemos.

Somos madres, si, ante todo y sobretodo, pero también mujeres, personas, y nada, ni siquiera nuestra maternidad puede quitarnos un ápice de dignidad, derechos e importancia.

Hace unos días coincidimos con unos amigos (Su niño es de la misma edad que el nuestro y coinciden en gustos) en un parque, los dos interactúan estupendamente juntos, compartiendo juegos y ejercicios, hasta que la mamá de Sergio intercede, os pongo en antecedentes:

Pau esta jugando con sus palas y cubos en el parque, llega Sergio y Pau le dice:
– Ven! Vamos a construir un castillo de arena- ambos se ponen a la labor.
La mama de Sergio, que estaba entretenida con su otro pequeño, llega cinco minutos mas tarde, e intercede preguntándole a Sergio:
-Le has pedido permiso para jugar? A lo mejor no quiere jugar contigo! Vamos no le vayas a molestar.- Y se lo lleva de la mano un metro mas lejos. Mi hijo se queda sentado mirando la escena sin entender que ha pasado, Sergio un metro mas allá igualmente desconcertado, ambos sin saber por qué no pueden jugar tranquilamente juntos.
STOP! Con esas frases no están educando respetuosamente, lo siento, pero no, en principio le estas diciendo a tu hijo que no a actuado bien(y no es cierto), además das por hecho que no tiene autonomía suficiente ni educación para jugar e interactuar con otros niños, y no es así.
Porque vamos a ver si en lugar de tu hijo, fuese tu madre tomando un café con una vecina en la cafetería de debajo de casa, le preguntarías si le ha pedido permiso a la vecina para acompañarla? Seamos serios, a esto me refiero, a actuar con tus hijos como actuarías con cualquier otra persona.

La educación, el respeto, ha de ser algo natural, creo yo. Los libros están muy bien, nos dan guías en las que apoyarnos, pero siempre debemos enmarcarlos en nuestras necesidades, sin que se conviertan en una pesadilla.
Tus hijos son seres que merecen ante todo tu admiración y aceptación incondicional, tan poco práctico me parece actuar así, como ante una disputa entre niños interceder en favor del otro, humillando y quitando la razón de tu hijo.
Lo siento, pero no comparto esta forma de educar. La respeto, pero no quiero que mis hijos se críen así, porque me parece que es igual que criarse como hace cincuenta años, entre normas regias y obsoletas.

La educación y la crianza en casa me parece más una cuestión de no excederse en los extremos, de buscar un termino medio en el que los hijos, sus padres y el resto del mundo con el que vayan a convivir sean felices.

Mis hijos pintan en casa(Y si, aunque me enerva, también pintan paredes, tele y todo lo que pillan al mas mínimo descuido) pacientemente intento enseñarles donde si, y donde no se debe pintar, aunque parto de la base de que las pareces tienen arreglo y la tele también (el limpia cristales hace milagros) sin embargo si voy a casa de unos amigos, bajo ningún concepto pintarán en lugares no adecuados, a esto me refiero, y si para ello debo quitarles los rotuladores(después de amigablemente intentar explicarlo) lo haré, incluso si no soy capaz de mas, nos marcharemos de su casa, antes de hacer algo que considere incorrecto, lo mismo pido a las personas de las que nos rodeamos, lo lamento, pero no permito que tus hijos jueguen a la pelota en el salón entre mi cristalería, ni admito que golpeen los cristales con piedras, ni apruebo que jueguen con agua encima de las camas…

Mis hijos no comen si no quieren, pero intento enseñarles que la hora de comer es importante para todos, y con hambre o sin ella compartimos mesa, y eso implica que no nos levantamos mientras comemos, aunque si no tienen hambre haremos ese rato corto. Entiendo que tú, en tu casa, no lo hagas, pero si estoy en un restaurante exijo que tus hijos no corran alrededor de mi mesa molestándome, porque si ellos no tienen hambre, o los educas para que aprendan a sentarse durante x minutos, o los entretienes, o sencillamente te marchas y les das la atención que necesitan en ese momento, sin que su comportamiento implique que molesten al resto de comensales.
Y no por ello no los respeto, simplemente considero que es tu responsabilidad educarlos para la convivencia, y la convivencia implica respetarme a mi. Así que no, no soy tolerante con este tipo de acciones, ni creo que sea un mal amigo por ello, ni que vaya a crear un trauma irreparable en tus hijos.

Educar respetando implica respetarse a si mismo, en la misma medida que respetamos a los demás. Sin extremos, forjando hombres y mujeres aptos para la convivencia.
Porque convivencia y tolerancia son sinónimos.